La caída de la URSS

La URSS no era un estado sino una organización supranacional fuertemente centralizada y jerarquizada con igualdad monetaria, financiera y social cuyo eje central estaba en Rusia y en el mundo eslavo, sin embargo la URSS era mucho más ya que había logrado crear un clima de paz y estabilidad en el siempre belicoso Asia Central, había suavizado el islamismo militante del Cáucaso y había extendido su doctrina por todas las capas de la sociedad desde Berlín Oriental hasta Vladivostok.

La URSS, como infraestructura supranacional que era, estaba formada por el aparato del Partido Comunista de la Unión Soviética en cuya cúspide estaba el Congreso del Partido, que se reunía anualmente. Este era su órgano ejecutivo del cual se elegía al Comité Central y de ahí al Politburó. El cargo más importante del país era el de Secretario General.

Los nombres de estas instituciones cambiaron en diferentes épocas, por ejemplo: en la época de Jrushev se cambió el nombre de Secretario General a Primer Secretario y de Poliburó a Presidium, aunque Brezhnev volvió a los antiguos nombres. La organización de esta gigantesca maquinaria supranacional dominaba a los estados de tal forma que hubo represión e invasión de países que se querían ir de la URSS, como ocurrió en el caso de la Primavera de Praga en Checoslovaquia, aplicando lo que se acabó llamando Doctrina Brezhnev de: “soberanía limitada para los países de la URSS“.

La URSS, aparte de este aparato del partido distribuido por las diferentes Repúblicas Socialistas (como las de Rusia, Ucrania o Turkmenistán entre otros…), se sostenía sobre los servicios secretos, el ejército y la propaganda. Era la gran potencia mundial junto con Estados Unidos y ambas libraron una dura guerra sin cuartel desde 1945 hasta 1991 con la reconversión de la URSS a la CEI.

En los años setenta nada hacía presagiar que en veinte años un ente como la URSS; fuerte y estable pudiera caer, sin embargo en los años ochenta todo se empezó a complicar. En primer lugar porque en la década de 1980 hasta 1990 se harán notar varios factores: el progresivo anquilosamiento y estancamiento de la economía producto de la doctrina socialista y la pesada burocracia soviética, la falta de libertades, los fallos de gestión y la Guerra de Afganistán lanzada el 25 de diciembre de 1979, pero había más.

Cuatro Secretarios Generales en tres años

La URSS, que era una gerontocracia muy bien avenida y perfectamente engrasada, se vio de pronto ante la inexistencia de líderes jóvenes a la muerte de Leonidas Brezhnev en 1982. Tras el fallecimiento del líder soviético le sucedió Yuri Andropov desde el 12 de noviembre de 1982 hasta su muerte el 9 de febrero de 1984 al que le relevó Konstantin Chernenko desde el 13 de febrero de 1984 hasta el 10 de marzo de 1985 y este, a su vez, fue sustituido desde el 11 de marzo hasta la disolución de la URSS un joven Mijail Gorbachov.

La sucesión de cuatro líderes en tres años añadió una serie de profundas tensiones entre grupos de la vieja guardia comunista ortodoxa apoyadas en la KGB, el partido y el ejército y los viejos seguidores de Jrushev que pretendían una URSS con menos peso burocrático y un sistema más cercano a un modelo de libertades civiles en un contexto comunista soviético así como establecer buenas relaciones con Estados Unidos y Occidente, como ya pasó en la era Jrushev.

Estas tensiones acabaron por dar el poder a un joven admirador de las políticas postestalinistas frente a los dos valores de la vieja guardia que gobernaron durante muy poco tiempo. La era Gorbachov serían una de las más dramáticas de la URSS desde la Segunda Guerra Mundial ya que en ella confluyeron toda una serie de proyectos de mejora político-económico que acabarían por dar al traste con la Unión Soviética, un accidente nuclear (el peor de la historia), la retirada de Afganistán, un brutal terremoto en la RSS de Armenia, un golpe de estado y la reunificación alemana, todo ello en apenas seis años de gobierno de Mijail Gorbachov que quería retornar a la política del deshielo.

Л. И. Брежнев на 18 съезде комсомола

Anquilosamiento económico

El anquilosamiento brezhneviano se da a partir de 1965 con las primeras muestras de una posible desaceleración que era el inicio de una crisis que a largo plazo podría provocar un grave conflicto sociopolítico dentro del país. Al contrario que en la era Jrushov en la cual se produjo una liberalización tímida de la URSS, en la era Brezhnev se volvió al comunismo ortodoxo, se rehabilitó la memoria de Stalin (parcialmente) y se hicieron reformas que devolvieron el carácter comunista al país acabando con la pequeña liberalización, se atacó Praga, detuvo y expulsó a Soltsenitsin a Alemania así como al novelista Sájarov, detenido y aislado en Nizhi Novgorod.

Los debates dentro del aparato del partido sobre cualquier tipo de reforma económica que permitiera salir del inminente retroceso no se llevaron a cabo, sobre todo por el miedo de ser tachado como anticomunista y tener problemas graves si denunciaban la problemática y las consecuencias sociales de tal crisis.

Se maquillaron las cifras de desaceleración macroeconómica, se impidió la salida de la URSS a los judíos (el fenómeno de los refyúzniks) se renovó la carrera armamentística con Estados Unidos, todo ello unido a la vinculación, ayuda y financiación de movimientos comunistas en Iberoamérica, África, Sudeste Asiático u Oriente Medio mientras el país se iba contrayendo económicamente cada vez más al mismo tiempo que la Constitución de 1977 hablaba de ir hacia un “socialismo desarrollado“.

De hecho el aumento de la represión vino precisamente para acallar las voces de las personas que se verían afectadas por tamaña crisis que, de forma lenta pero constante, se prolongaría hasta 1986 con la Perestroika, una de las bases de la versión gorbachoviana del deshielo.

Perestroika, de la reconfiguración a la pobreza

Gorbachov, en 1985, habló al Comité Central de la necesidad de realizar reformas económicas para acabar con el estancamiento y la crisis de la URSS, para ello el cuerpo diplomático lanzaría a Estados Unidos y Occidente una oferta de coexistencia pacífica y la reducción de la carrera armamentista apara iniciar dentro de la URSS unos programas para salvar la problemática estructural del ente con la Glasnost y la Perestroika.

La Perestroika era un paquete de medidas económicas enfocadas a hacer desarrollar la economía de la URSS sacándola del anquilosamiento en el que se hallaba, cada vez más cerca de una verdadera crisis sistémica, para así poder transitar dentro de un modelo socialista hacia una reestructuración del mismo que trajera mayor estabilidad y riqueza al país.

El modelo era el de las reformas de Deng Xiaoping en China, que iba transitando del maoísmo ortodoxo hacia una economía mixta dentro de los cánones socialistas, sin embargo acabó convirtiéndose en la quiebra económica de la misma al aprobarse la Ley de Empresa por la cual el estado no tendría el control sobre los recursos por lo que se redujo la inversión del estado, al mismo tiempo que se desplomaron los precios al cambiarse la remuneración por ramas de la economía de modo que las empresas fuertes que pudieron monopolizar los mercados de ventas pagaban mejores salarios que el resto.

Las zonas no especializadas en la producción o construcción de bienes se vieron abocadas a la pobreza, las empresas al nacer la liberalización cayeron en manos privadas, muchas de dentro del propio partido, que dio lugar a una casta de oligarcas poderosos y acaparamiento de la riqueza.

El cambio, que pretendía ser un revulsivo en la economía de la era Brezhnev con frecuente desabastecimiento, se convirtió en la caída de la misma por políticas rápidas que ahondaron en la pobreza y en la brecha social entre ricos y pobres lo que hizo desaparecer a la clase media que se vislumbró durante los años sesenta y setenta. Ahora existía toda una población de oligarcas en la cúspide que pugnaban por el control del estado contra el Partido Comunista y, abajo, toda una clase pobre trabajadora caída en desgracia. Sin embargo esto era sólo una parte ya que frente al colapso económico de un plan de mejora nos encontramos con las Glasnost, un plan de libertades políticas que sería otro fiasco.

Glasnost, de la libertad al caos

Junto con la Perestroika económica Gorbachov impulsó la Glasnost social que buscaba remediar la problemática de la libertad individual y social en la URSS de tal forma que se acabara con la represión histórica en la República así como con el último brote de represión de la era Brezhnev.

Uno de los pilares de la Glasnost era el concepto básico de libertad de información, lo que implicaba acabar con la censura en los medios de comunicación a la hora de criticar al gobierno. Todo ello, según la estimación del gobierno, reformaría el sistema, daría mayor poder a Gorbachov frente a la vieja guardia protegiéndolo de un eventual golpe y transformaría la Unión Soviética en un estado con una política social liberalizada dentro del marco de la URSS.

Uno de los símbolos fue la liberación de todos los presos políticos de sus arrestos domiciliarios, de las cárceles y su vuelta a la sociedad. Rápidamente los medios de comunicación comenzaron a mostrar el grave problema interno en el país y los intelectuales y opositores liberados hicieron lo mismo añadiendo un clima social inestable en un momento en el que la economía se estaba hundiendo, por lo que el factor económico de quiebra y la quiebra social caminaron de la mano de tal manera que provocaron un golpe de efecto nocivo para la URSS que, por primera vez, perdía el control económico y social.

La libertad en los medios de comunicación significó, como en la economía, la liberalización de la misma lo que se tradujo en la compra de medios por parte de la emergente oligarquía que empezaban a vender un mensaje muy diferente al de la propaganda del régimen que, por otro lado, no podía competir y cedía terreno en este campo también.

Berlin, Michail Gorbatschow an der Mauer

Desfile de soberanías y reunificación alemana

Este fue uno de los grandes desencadenantes de la disolución de la URSS y que se produjo entre 1988-1991 a nivel interno y en paralelo a la Glasnost que hemos visto antes. Gorbachov, que anunció nuevas leyes que harían que el estado no tuviera tanto control sobre la iniciativa privada decidió remodelar la URSS acabando con la administración tradicional del ente supranacional sustituyéndolo por un sistema presidencialista (en vez del sistema que ya vimos antes) y un sistema legislativo concentrado en el Congreso de los Diputados del Pueblo de la Unión Soviética.

En la primera sesión del Congreso de los Diputados del Pueblo de la Unión Soviética Boris Yeltsin, como líder de la RSS de Rusia, declaró la soberanía de su República de la siguiente manera: Rusia estaba por encima de la URSS, dentro de la misma existía igualdad de oportunidad de personas físicas, sectores sociales y personas jurídicas, que los poderes del estado debían estar separados (sistema de contrapesos) y que dentro del territorio se expandiría el federalismo entre los diferentes pueblos de la RSS de Rusia.

Esto significó, en definitiva, el mazazo que marcó el principio del fin al ente supranacional ya que pasaba de ser un órgano con poder, centralizado y con soberanía a un ente vacío, dependiente de unas repúblicas que empezaban a proclamar sucesivamente los principios de soberanía siguiendo el camino de Rusia quedando la URSS sin fuerza ninguna y colapsando; ya que ese poder central fue tomado las repúblicas socialistas soviéticas al volver a ser soberanas liquidaron la URSS.

De hecho mientras esto ocurría la URSS propuso un referéndum en sus RSS (Repúblicas Socialistas Soviéticos) en un intento por retener el poder. El referéndum fue boicoteado por las fuerzas soberanistas de Armenia, Estonia, Georgia (aunque no en la provincia separatista de Abjasia​ ni en Osetia del Sur​), Letonia, Lituania, Moldavia (aunque no en Transnistria y Gagauzia) estos países estaban ansiosos por la independencia, eran abiertamente nacionalistas y anticomunistas. El referéndum tenía como cuestión la siguiente:

«¿Usted considera necesaria la preservación de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas como una federación renovada de repúblicas soberanas iguales en la que serán garantizados plenamente los derechos y la libertad de un individuo de cualquier nacionalidad?»

La participación fue del 80% aproximadamente y la victoria del sí a continuar en la URSS fue del 70% pero eso no evitó que a finales de ese mismo año (el referéndum se llevó a cabo en marzo de 1991) la URSS desapareciera.

Sin embargo el colapso por el poder de las nacionalidades integradas en la URSS que se produjo en 1991 ya tuvo un precedente bastante importante en 1989 cuando se desmantelaron los controles de fronteras en Hungría y Austria y se comenzó a trabajar en una normalización del tránsito entre las dos Alemanias cuando Günter Schabowski dio autorización para pasar por los controles de ambos países.

En el momento en el que se habilitaron los permisos de viaje los alemanes de ambos lados se reunieron alrededor de los pasos y del muro de Berlín, que fue asaltado y desmontado por los propios alemanes entre el 8 y el 9 de noviembre de 1989. Helmut Kohl, Canciller de la RFA, suspendió su visita a Polonia y empezó a trabajar en un proyecto por el cual se iba a preparar la transición hacia el modelo occidental de la RDA preparándola para una posterior unificación.

Hans Modrow fue elegido el 13 de noviembre de 1989 por el consejo de Ministros de la RDA y tenía como objetivo un tratado de estabilidad económica entre ambos estados pero no la reunificación a lo que Kohl lanzó su contrapropuesta en el Budestag de la RDA por el cual establecía un programa de diez puntos cuyo objetivo era la reunificación a pesar de las reticencias y desconfianza de Francia y Reino Unido.

Tras una gran etapa de negociación se decidieron los pasos para la reunificación de archivos, servicios de inteligencia, policía, liberalización del sector financiero e industrial y el desarrollo político que culminó en la proclamación de la unificación alemana el día 3 de octubre de 1990.

Guerra de Afganistán

En 1979 los soviéticos, en la era Brezhnev, vivieron una de sus grandes tormentas geopolíticas, la Guerra de Afganistán. Los años setenta fueron un periodo convulso en la historia de Afganistán con la Revolución de Daud que derrocó al Shah de Afganistán en 1973 y la Revolución socialista de Saur en 1978 provocó el alzamiento de las tribus, los islamistas y los nacionalistas y demócratas.

Rápidamente las tribus y los islamistas se hicieron fuertes en el núcleo de la revuelta por el modelo económico socialista y las reformas sociales que querían llevar a cabo como la emancipación de la mujer. Esto provocó que el gobierno socialista de Nur Mohammed Taraki tuviera graves tensiones dentro del Partido Comunista que agravaban la creciente insurrección apoyada desde Pakistán y Estados Unidos especialmente e ignorada por China, que no intervino en ningún momento. Los soviéticos, sin embargo, debido a la ortodoxia comunista de los afganos decidió intervenir en lo que creería que sería un golpe rápido.

Former_Taliban_fighters_return_arms (1)

Esto dañó la imagen del país: redujo el comercio, se paralizaron los acuerdos de la Détente, no se negociaron los Acuerdos SALT II y se boicotearon las Olimpiadas Moscú 80. La URSS se enfangó en la guerra ya que la geografía no ayudaba al correcto despliegue táctico de un ejército acostumbrado a una guerra convencional, las zonas rurales apoyaban a los muyaheden cuya afluencia no cesaba con el apoyo de Arabia Saudí y su apoyo al terrorismo internacional.

El desgaste económico disparó el presupuesto de defensa y cuando Gorbachov llegó al poder se encontró un país pobre y con un alto porcentaje de su PIB destinado al sostenimiento de una guerra que se alargaba y de la que no se lograba el objetivo sino sólo problemas diplomáticos siendo, como era, una guerra impopular entre el pueblo soviético y que amenazaba con poder contaminar de islamismo a los cuarenta millones de musulmanes del Asia Central Soviética.

Ante la imposibilidad de ganar la guerra y para poder negociar una glasnost y perestroika así como mejorar la imagen y mantener un sistema que permitiera la coexistencia pacífica Gorbachov ordenó la retirada de todos los efectivos soviéticos a comienzos de 1989. Las tropas se replegaron abandonando a sus aliados comunistas y socialistas afganos que siguieron combatiendo hasta que fueron derrotados en 1992, la retirada dejó atrás el profundo daño realizado por esta intervención en la sociedad del país afgano. La salida mejoró un poco la imagen del ejército soviético y del país aliviando en la medida de lo posible el peso del gasto militar del PIB durante los pocos años que la URSS continuaría existiendo como tal.

Accidente de Chernobyl

Otro de los elementos internos que propició una mala imagen dentro y fuera de la URSS fue el accidente nuclear de Chernobyl, sólo comparable con el desastre de Fukushima aunque por diferentes razones.

El día 26 de abril de 1986 en la Central Vladimir Ilich Lenin del norte de Ucrania, cercana a la frontera de la RSS de Rusia y Bielorrusia, se produjo un experimento que consistía en reducir la potencia del reactor número cuatro operado por un panel RBMK1000 que provocó un sobrecalentamiento del mismo y su posterior explosión dejando el núcleo al descubierto.

La cantidad de uranio y plutonio liberado así como los gases y el grafito radioactivo afectó, en un principio, a la localidad adyacente de Pripiat sin embargo la lenta y deficiente reacción de la administración soviética en los primeros momentos del accidente al tratar de reducir la importancia del problema cuando los medidores de radioactividad internacionales dieron la voz de alarma provocó miles de muertos.

En la explosión inicial murieron varios operarios por efecto de la deflagración pero objeto de la radioactividad murieron una gran cantidad de operarios que estaban en ese turno o que fueron llamados para solucionar el problema así como bomberos, liquidadores, soldados y población civil.

La zona tuvo que ser evacuada urgentemente al tercer día del incidente quedando deshabitada. Miles de soldados a los que se prometía no ser desplegados en Afganistán, a los que se premiaría con una dacha (casa de campo) y una pensión acudieron a realizar labores de limpieza en la zona para la construcción de un sarcófago que contuviese la radioactividad liberada.

Este accidente fue un duro golpe para la imagen de efectividad y de potencia tecnológica avanzada al nivel de Occidente. Peor imagen internacional que la tecnológica la dio la gestión tan ineficaz y autoritaria del suceso así como su obsesión por el secretismo y el control que, en este caso, provocó una debacle medioambiental en la región, el desplazamiento de miles de personas y una crisis humanitaria que derivó en un problema social, político y económico que aún perdura entre los afectados y que se dio en un momento en el que la URSS estaba realmente herida de muerte y le quedaban apenas cinco años de vida.

Golpe de estado y contragolpe, fin del KGB

El KGB libró su última batalla en 1991 para intentar frenar seis años de desastre tras desastre en todos los sentidos: profundización de la crisis socioeconómica con la perestroika, aparición de disidentes y nacionalistas regionales con la glasnost y el desfile de nacionalidades, la debacle militar de la salida de Afganistán que hacía ver a su ejército como inefectivo, la reunificación alemana y el accidente de Chernobyl que les hizo conscientes de las deficiencias tecnológicas y la mala gestión burocrática y política de la catástrofe sentenció a la URSS dentro y fuera.

El Tratado de la URSS, según los planes de Gorbachov, iba a sustituir el país por la Unión de Repúblicas Soberanas Soviéticas (continuaría el acrónimo CCCP) aunque en el borrador final se llamaría Unión de Estados Soberanos.

1991_coup_yeltsin

La oposición a todo el programa político de Gorbachov por parte de la línea dura y ortodoxa del ejército, del KGB y del Partido Comunista de la URSS realizó un Golpe de Estado el 19 de agosto de 1991 que fue abortado el 21 del mismo mes tras un fracaso profundo. Sin embargo todo empezó un año antes, en 1990, y tenía como líder al jefe del KGB Vladímir Kryuchkov. En ese año ordenó a oficiales del KGB un plan de medidas cuyo fin era gestionar el estado de emergencia si se proclamaba en la URSS.

El objeto del golpe era deshacer todas las reformas de Gorbachov y volver a la ortodoxia comunista. En este plan estaban implicados:

  • Dmitri Yázov, ministro de Defensa soviético; 
  • Borís Pugo, ministro de Interior;
  • Valentín Pávlov, presidente del Consejo de Ministros de la Unión Soviética; 
  • Guennadi Yanáyev, vicepresidente de la Unión Soviética 
  • Oleg Baklánov, subjefe del Consejo de Defensa de la Unión Soviética 
  • Valeri Boldin, jefe del secretariado de Gorbachov
  • Oleg Shenin, Secretario del Comité Central del PCUS. 

Los conjurados pusieron a Gorbachov en el punto de mira y le sometieron a una estrecha vigilancia. La vigilancia hizo que el KGB interceptara unas comunicaciones entre Mijail Gorbachov, Boris Yeltsin (Presidente de la RSS de Rusia) y Nursultán Nazarbáyev (Presidente de la RSS de Kazajistán) por la cual Gorbachov pretendía realizar una campaña interna dentro del organigrama de poder para sustituir a elementos de línea dura por otros miembros más liberales y acordes con la nueva política soviética y Kryuchkov era uno de los que iban a ser sustituidos.

Los conspiradores entendían que el nuevo tratado de la URSS significaba la destrucción del estado por lo que se tomaron medidas; los conjurados pidieron 250.000 esposas a la fábrica de Pskov, 300.000 formularios de detención y el vaciado de la prisión de Lefórtovo para encerrar a los posibles detenidos, se dobló la paga a los agentes del KGB y a los que estaban de vacaciones se les llamó de urgencia.

Oleg Baklánov, Valeri Boldin, Oleg Shenin y Valentín Varénnikov volaron a Crimea en busca de Gorbachov para obligarle a acabar con el proceso o dimitir en la persona de Gennadi Yanáyev a lo que Gorbachov, en su dacha de vacaciones en Crimea y rodeado de agentes del KGB que habían cortado las comunicaciones de la casa con el exterior, se negó rotundamente.

Guennadi Yanáyev, Valentín Pávlov y Oleg Baklánov tras la vuelta de los conjurados de Crimea a Moscú firmaron la autodenominada «Declaración del Liderazgo Soviético» y ordenaron el toque de queda en algunos lugares de la URSS, especialmente Moscú y San Petersburgo el 19 de agosto, ordenando desplegar tropas pero estas, una vez en la ciudad, se pusieron del lado de los manifestantes con Boris Yeltsin a la cabeza.

Estados Unidos condenó el golpe, alabó las reformas de Gorbachov y mostró su apoyo a Yeltsin, muy reforzado al defender las instituciones rusas por encima de las soviéticas, muy importante fue la defensa por parte de Boris Yeltsin de “La Casa Blanca de Rusia“, el parlamento de esta República Socialista.

Tras el fracaso del golpe por la oposición del ejército a tomar el poder, la oposición civil y el liderazgo de Yeltsin, que estaba horadando abiertamente el liderazgo de Gorbachov, el golpe fracasó. Inmediatamente Mijail Gorbachov dimitía y el cargo pasaba a ocuparlo Valentín Ivashko, que dimitía unos días después. Los conjurados fueron detenidos en los sucesivos días, sólo Pugo y su mujer no fueron detenidos porque cometieron suicidio.

Mientras la URSS como tal dejaba de existir Boris Yeltsin ordenó la nacionalización de todos los bienes y archivos de la URSS en su territorio y se declaraba ante la ONU como sucesor de la URSS para seguir conservando el asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Apenas cuatro meses después del golpe Boris Yeltsin como Presidente de la RSS de Rusia junto con Gennadi Burbulis como Secretario de Estado de Rusia, Leonid Kravchuk y como Presidente de la RSS de Ucrania junto con Vitold Fokin como Primer Ministro de Ucrania y Stanislav Shushkiévich como Presidente del Sóviet Supremo de Bielorrusia junto con Viacheslav Kébich como Primer Ministro de Bielurusia firmaron el Tratado de Belavezha por el cual, a pesar de que el referéndum votado unos meses antes daba el sí a la continuidad de la URSS, los líderes de estos países disolvieron la Unión Soviética y la sustituyeron por la Comunidad de Estados Independientes.

El resultado del acuerdo implicó el fin de la Unión Soviética y del bloque comunista como tal significando el hundimiento económico y social de los países que surgían de la disolución de esta gigantesca maquinaria política, iniciando el asalto de los liberales al poder para la creación de una oligarquía, muchos de ellos amparados en cuadros militares, políticos y económicos soviéticos y el inicio de toda una serie de guerras y conflictos identitarios postsoviéticos que llegaban desde las estepas del Centro de Asia hasta las montañas del este de Europa y que todavía hoy colea en conflictos como el de Novorussia.

Lenin

Tras esto países comunistas como Checoslovaquia dejaron de existir y se dividieron en dos estados (República Checa y Eslovaquia), Yugoslavia cayó en una espiral de guerras que disolvió el país, en Albania y Rumanía cayó el comunismo, la inestabilidad se hizo patente en Rusia con un recrudecimiento de la pobreza, la corrupción y la aparición de mafias, la Guerra de Chechenia o las crisis constitucionales, la más grave de ellas la de 1993.

El mundo eslavo quedaba dividido entre las ansias de desarrollo, riquezas y progreso que, como un espejismo, seducía a estos pueblos desde Estados Unidos y la Unión Europea, los nostálgicos soviéticos y los ideólogos del renacimiento del nacionalismo identitario religioso que provocó un fuerte resurgimiento de las iglesias ortodoxas eslavas en los años noventa hasta hoy. (Foto: screenshot)

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