Akramjon Nematov, primer subdirector del Instituto de Estudios Estratégicos y Regionales dependiente del Presidente de Uzbekistán (ISRS) subrayó que los resultados del desarrollo socioeconómico del país en el primer trimestre de 2026 confirman que la nación no solo se ha adaptado a las turbulencias globales, sino que también ha desarrollado una sólida inmunidad interna frente a las perturbaciones externas.
Según él, las cifras alcanzadas indican que la economía nacional ha llegado a un nivel cualitativamente nuevo de desarrollo dinámico. A pesar de la volatilidad sin precedentes de los mercados mundiales, la interrupción de las cadenas globales de suministro y las crecientes presiones inflacionarias, Uzbekistán registró un impresionante crecimiento del PIB del 8,7 %, superando significativamente el 6,8 % alcanzado en el mismo período del año anterior.
El experto está convencido de que este importante avance ha sido el resultado directo de la estrategia bien concebida y coherente del Presidente de Uzbekistán, Shavkat Mirziyoyev, orientada a la transformación profunda de todas las esferas de la vida pública. Durante este difícil período, el Estado asumió no solo el papel de regulador, sino también el de catalizador activo de la modernización: el sector industrial creció un 8 %, frente al 4,1 % de 2025, mientras que el sector servicios, convertido en el motor de la renovación, aumentó un 16,1 %. En un contexto de inestabilidad global, Uzbekistán logró por primera vez en términos anuales contener la inflación, reduciéndola del 10,6 % en marzo de 2025 al 7,1 % en el período actual, abriendo así nuevas perspectivas para la planificación de inversiones a largo plazo.
El liderazgo del país ha realizado una contribución significativa reflejada en un apoyo financiero sin precedentes al emprendimiento. En 2026, se están destinando 140 mil millones de sums uzbekos (UZS) a estos fines a través del sistema bancario, un 30 % más que el año pasado. Solo en el primer trimestre, la asistencia dirigida a las mahallas ascendió a 3,6 mil millones de UZS, un incremento del 25 %, lo que permitió a los presupuestos locales generar 2,2 mil millones de UZS adicionales en ingresos.
Como señaló el experto, durante el análisis crítico, el Jefe de Estado enfatizó que los récords cuantitativos alcanzados deben servir de base para importantes mejoras estructurales en la economía, lo que exige una transición hacia un modelo de desarrollo avanzado e innovador. Una de las tareas centrales identificadas es el aumento significativo de la productividad laboral, que debería crecer al menos entre un 10 % y un 15 % mediante la integración de tecnologías modernas y estándares de gestión. El Estado pretende abandonar por completo el modelo exportador de materias primas y avanzar hacia la creación de cadenas regionales de valor de alta tecnología, involucrando a más de 40 marcas globales como socios estratégicos.
Se presta especial atención a la eficiencia de la gestión de proyectos. Con un volumen récord de inversión extranjera en el trimestre que alcanzó los 13.700 millones de dólares, 1,6 veces más que el año pasado, el enfoque se desplaza hacia un control preciso de la rentabilidad. El Presidente ha decidido elevar la economía a un nuevo nivel internacional: ya el próximo mes, el 30 % de los activos estatales, valorados en 2.400 millones de dólares, serán cotizados en los mercados bursátiles internacionales. Esto ha sido posible gracias a la transferencia de la gestión de 13 empresas estratégicas del Fondo Nacional de Inversiones a la prestigiosa compañía Franklin Templeton. Al mismo tiempo, el Estado acelera la reforma del sector energético, asignando 50 millones de dólares en préstamos concesionales para apoyar a las empresas en su transición hacia fuentes de energía renovable, y creando una infraestructura logística digital capaz de aumentar las exportaciones a través de plataformas electrónicas, elevando el objetivo a 700 millones de dólares.
Al mismo tiempo, el análisis de los expertos muestra que los desafíos externos no solo persisten, sino que además se intensifican considerablemente: el continuo aumento de los precios mundiales de la energía y la creciente complejidad de la logística global ejercen una presión tangible sobre los costes de producción nacionales y la competitividad.
En las condiciones actuales, las actividades en el ámbito exterior deben estar plenamente sincronizadas con las reformas internas. Esto implica centrarse en facilitar la transferencia de tecnología, atraer capital inteligente hacia la inteligencia artificial y diversificar los corredores de transporte para reforzar el estatus de Uzbekistán como eje central de la conectividad regional. La aceleración constante de las exportaciones y la eliminación sistemática de barreras para los productos de alto valor añadido requieren hoy una profunda coordinación entre el Estado y el sector privado, así como la movilización de todos los recursos disponibles para lograr resultados cualitativos, considera el experto.
Para mantener las actuales altas tasas de crecimiento y alcanzar nuevos objetivos, es necesario, como subrayó el Presidente, aumentar radicalmente la flexibilidad en la toma de decisiones de gestión y la disciplina de ejecución a nivel local. Es importante transformar el crecimiento cuantitativo en calidad estructural de la economía y garantizar el desarrollo mediante un incremento múltiple de la productividad y la creación de alto valor añadido en sectores clave.
La política exterior equilibrada y proactiva del líder del país crea la necesaria zona de estabilidad a nivel regional. Sin embargo, son precisamente la movilización interna de la administración pública, el enfoque intransigente hacia la innovación y la eficiencia en la gestión las condiciones decisivas para que Uzbekistán pueda transformar con éxito la presión global en nuevas “ventanas de oportunidad” para la prosperidad nacional a largo plazo.
AI Dunyo