Influencia iraní en Oriente preocupa a Israel

La relación entre Israel e Irán ha pasado por fases de estrecha vinculación bajo la dinastía de los Pahlevi hasta la más absoluta oposición mutua entre Teherán y Tel Aviv tras la revolución islámica de 1979 y el triunfo del Ayatollah Jomeini.

Desde ese momento ambos países se enfrentaron abiertamente en el panorama internacional y regional aunque, eso sí, siempre usando aliados interpuestos. Israel, a través de los Estados Unidos, usaron a Sadam Husein, en aquella época un dictador de segunda fila para Washington, para lograr desestabilizar a la nueva Irán islámica y restaurar, en la medida de lo posible, a los Pahlevi en el trono de Persia.

La guerra y el embargo logró quebrar la economía iraní durante casi veinte años pero el gobierno de Teherán logró introducirse en el teatro de una guerra externa logrando arraigarse, ese fue el conflicto del Líbano. En esta guerra Irán gastó millones de dólares en armar y entrenar a los milicianos chiitas de AMAL y más tarde a su heredero directo, Hezbollah. Aunque Irán fue bloqueada de occidente y sufrió graves pérdidas económicas perdiendo, también, su sitio en Oriente Medio, desplazado por los salafistas/wahabistas terroristas de Arabia Saudí, los sionistas israelíes o los baazistas iraquíes, Irán logró capitalizar a sus dos únicos aliados en la región, Hezbollah y Siria.

Al mismo tiempo, la caída de la URSS supuso un grave golpe para Irán y durante la década de los años noventa la situación era bastante complicada pero a partir del años 2003 y 2005 la situación cambió.

En el año 2003 Estados Unidos invadió, ocupó y derrocó a Sadam Husein, la coyuntura no permitía dejar en el gobierno a un sunita por sus posibles simpatías hacia Sadam, por sus posibles vinculaciones tribales o ideológicas con el Baaz o con el islamismo radical, los kurdos no eran una opción porque eran la gran minoría, pero minoría al fin y al cabo, la única opción fue establecer un sistema parecido al libanés, de equilibrio, en el cual los chiítas obtuvieran, por primera vez, el poder.

Esto les dejó como único aliado a Irán, ya que las demás naciones islámicas sunitas rápidamente enfriaron sus relaciones y Bagdad estrechó lazos políticos y comerciales con Teherán, lo cual reforzó a Irán. Luego en el año 2005 llegó Mahmud Ahmadineyad y emprendió una campaña diplomática tan agresiva que logró afianzar al país, aunque internamente la crisis económica no remitía, internacionalmente Irán logró afianzar su influencia en Iraq y estrechar los lazos en Siria, Líbano con Hezbollah y en Palestina y sentar las bases del actual modelo geopolítico en la región.

Sería la primavera árabe lo que más reforzaría a Irán ya que tanto Siria como Iraq, Hezbollah o Yemen entendieron que, por su rama religiosa, no tienen aliados en Oriente Medio. Las naciones árabes sunitas, radicalizadas con el wahabismo, no dudan en atacar económica y socialmente a las naciones chiítas o socialistas laicas usando el bloqueo y los grupos y milicias terroristas como aliados interpuestos y eso lo hemos visto en Iraq y Siria, en Yemen hemos visto una agresión abierta contra la población civil, un genocidio del que poco se habla.

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Ayatollah Alí Jamenei, líder supremo de Irán

La ayuda militar y económica prestada a Siria, Iraq y a Yemen, así como a Qatar (financiador del terrorismo) tras la crisis con el estado terrorista de Arabia Saudí ha logrado aumentar la influencia de Irán de forma abierta en Oriente Medio, como he escrito muchas veces, la “media luna chiíta” comprende desde Irán hasta el mediterráneo y el enclave de Yemen, por lo que controlan el estratégico paso del estrecho de Adén, por un lado, y las reservas de gas y petroleo así como las rutas de suministro desde Arabia Hasta Turquía-Europa.

Esto significa que el Wahabismo saudita quedaría arrinconado en la península arábiga, en Oriente Medio, y el sionismo israelí sólo tendría a los estados terroristas árabes y a Jordania ya que la influencia de las tesis de la revolución iraní llegarían hasta las propias fronteras de Israel y Arabia con la consecuencia de que ambos estados, y sus tesis ideológicas y políticas, perderían influencia, lo cual se traduciría en una abierta pérdida de poder del eje Riad-Tel Aviv-Washington frente al eje Damasco-Bagdad-Teherán-Moscú, lo cual podría ser el primer paso para cambiar el mapa de Oriente Medio y la primacía del mundo, por eso Israel teme tanto el auge, ya imparable, de Irán en Oriente Medio a pesar de haber renunciado a su programa nuclear y de que Estados Unidos haya incumplido, como siempre hace, sus promesas.

Recordemos que sólo Israel posee armamento nuclear en Oriente Medio. (Foto: Wikimedia Commons)

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