Estados Unidos no cumple el pacto nuclear con Irán

Desde el año 2002, cuando Alireza Jafarzadeh, un disidente iraní, reveló a los servicios de inteligencia de Estados Unidos que en Irán se estaba llevando a cabo los primeros pasos para la creación de un programa nuclear en Irán, saltaron todas las alarmas.

Estados Unidos e Israel iniciaron una campaña de inteligencia a fin de recopilar y valorar la información sobre este programa, información que resultó ser cierta. Sin embargo el programa nuclear iraní no tenía fin militar sino civil. Irán es una nación que necesita ingentes cantidades de energía para poder abastecer las necesidades y la infraestructura del país, los combustibles fósiles y de energías renovables ya no son suficientes y para asegurarse la viabilidad del estado el gobierno iraní, de forma legítima, decidió iniciar un plan nuclear.

Este plan nuclear era un peligro para el equilibrio de poder en Oriente Medio, siempre inestable, además no se desea que ninguna nación islámica tenga armamento, la única que la posee es Pakistán, en contra de los deseos de Estados Unidos.

El contexto era complicado, Estados Unidos había atacado y destruido Iraq, derrocando a Saddam Hussein, que tuvo un programa nuclear que fue atacado y hubo de desmantelarse. Curiosamente sólo Israel tiene un programa nuclear civil y militar, concretamente en la ciudad de Dimona que fue denunciado por Mordejai Vanunu a la prensa británica y por ello fue capturado por el Kidom y encerrado en la cárcel varios años por espionaje.

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Al mismo tiempo una Irán fuera del control de Oriente Medio con armas nucleares supondría muchas limitaciones:

  • En primer lugar estaría al nivel de Israel y muy por encima de las naciones árabes de Oriente Medio aliadas a Estados Unidos y que promocionan el terrorismo;
  • En segundo lugar las armas nucleares significa la disuasión total a la hora de atacar, presionar o fabricar conflictos dentro de Irán;
  • En tercer lugar supondría la entrada de Irán como superpotencia militar.

Irán durante varios años negó a los medios públicos la existencia de un programa nuclear, pero luego lo reconoció asegurando que era, exclusivamente para uso civil. Occidente no creyó eso. Estados Unidos usó la supuesta amenaza iraní para establecer escudos antimisiles de la OTAN en Polonia y un radar en República Checa. Mientras la Organización Internacional de la Energía Atómica supervisó las instalaciones en el año 2004, indicando en el informe que las instalaciones no estaban enfocadas a la producción de armas nucleares, Mohamed el Baradei aseguró que todo el material estaba inventariado e inhabilitado para el uso nuclear.

Hasan Rohaní, en aquel momento jefe negociador iraní, declaró que se habían suspendido el programa nuclear de forma temporal, pero un año después, en 2005, se reanudó el proceso de enriquecimiento del uranio. En aquel momento quedó claro que Irán no iba a dejar de lado su proyecto, que aseguraría al Irán su futuro y su predominancia geoestratégica y se inició la guerra sucia.

La crisis se hizo especialmente dura durante el gobierno de Mahmud Ahmadineyad, frente a sus declaraciones contra Israel se tiene que sumar su apoyo abierto a Hezbollah y a otros grupos así como el aumento de tensión con Arabia Saudí, su labor para estrechar lazos con Siria y su vigilancia del centro de Asia y, lo más importante, su proyecto y cercanía con Rusia, China y con los estados latinoamericanos que estaban hostigando a Estados Unidos en Sudamérica.

En este contexto se inició la guerra sucia a través de la infestación de virus en los sistemas informáticos iraníes, que conformaban una intranet, dentro del programa nuclear, de tal forma que las centrifugadoras de enriquecimiento de uranio no funcionaban y el material se convertía en inválido. Algunas de las empresas que suministraban el material necesario a Irán habían sido pagadas por la CIA y el MOSSAD para entregar material defectuoso y sabotear el proceso.

La etapa más dura fue cuando, dentro de la estrategia de tensión, el MOSSAD inició una campaña de actos terroristas dentro del territorio iraní, asesinando a prominentes científicos nucleares, lo cual está en contra del derecho internacional que no permite el asesinato sin juicio previo y, en este caso, se asesinó a civiles que no estaban realizando actos criminales.

Se sospechó que la información y la facilidad para entrar en Irán había llegado de círculos opositores infiltrados en la red social iraní, pero también de ciertas masas poblaciones, se miró de reojo a árabes y kurdos pero la inexistencia de pruebas hizo imposible una correcta identificación.

La comunidad internacional, sucumbiendo a la presión de Estados Unidos e Israel y haciendo caso a sus mentiras e inteligencia falsa elaborada para hacer creer que el programa nuclear civil era un subterfugio para el programa nuclear militar, estrecharon el cerco y comenzó a sancionar al país persa hasta tal punto que su economía, que empezaba a mejorar, quedó maltrecha.

Putin intentó negociar con Teherán el suministro de material radiactivo inventariado e inhabilitado para uso militar que se usaría para uso civil, pero el gobierno iraní se negó. Al mismo tiempo Israel, un estado que desea basar su primacía en el asesinato y la violencia, amenazó con llevar a cabo actos militares contra Irán, tanto fue así que Estados Unidos, conocedor que eso desencadenaría una guerra imposible de controlar y frenar, intentaba llamar al orden a Netanyahu, pero el lobby israelí en Washington logró callar al electo presidente Obama, ya que Estados Unidos está parasitado por Israel.

El programa continuaba su ritmo durante la época de Ahmadineyad hasta que llegó Hassan Rohaní, este logró reunirse con Rusia y China e iniciar una suspensión de seis meses sobre su programa nuclear.

Más tarde en Lausana, Suiza, se reunieron el grupo de los seis: Estados Unidos, Rusia, China, el Reino Unido, Francia y Alemania lograron un acuerdo por el que Irán suspendía su programa nuclear a cambio del levantamiento de sanciones.

Irán cumplió su parte y dio por cerrado el acuerdo nuclear, pero Estados Unidos no ha cumplido su parte, es más, la administración Obama, impulsora del acuerdo al que llegó a denominar como “un acuerdo histórico” saboteó el levantamiento de las sanciones y Donald Trump ha mirado para otro lado, Netanyahu llegó a comentar que el fin del acuerdo nuclear no era positivo ya que eso no pararía a Irán sino que llevaría a una guerra terrible.

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Netanyahu, Presidente de Israel y uno de los impulsores de los atentados terroristas en suelo iraní y de las amenazas de intervención militar contra Irán.

Qué decir de los sangrientos líderes israelíes que llevan a cabo un genocidio en Palestina y son los últimos responsables de la destrucción de Líbano en los setenta o, ahora mismo, Siria.

¿Por qué Estados Unidos no cumple con su parte del acuerdo?, muy sencillo, el plan de Washington era hacer que Irán cumpliera el acuerdo y frenara el programa nuclear para dejar a sus aliados en Oriente Medio en una situación cómoda y, para ello, tuvo que mentir y prometer el levantamiento de sanciones que, en realidad, no iban a cumplir.

Lo peor es que no levantaron las sanciones, sino que las aumentaron provocando una mayor debilidad en Irán debido al aumento de la presión y las sanciones, que afectan al tejido económico, social e industrial, hay que sumarles que abandonaron su programa nuclear. Los líderes de Washington son sabedores que nadie tiene la capacidad ni la fuerza para exigirles que cumplan sus acuerdos y sus compromisos, ya que ellos (por ahora) son la gran potencia mundial.

Irán debe presionar a la comunidad internacional para que se cumplan los acuerdos y se levanten las sanciones, debe llevar a Estados Unidos a los tribunales internacionales para que arbitren este contencioso y, sino, reiniciar el programa nuclear y enfocarlo también a la producción de armas nucleares para asegurar su supervivencia, eso sí, realizando labores de inteligencia y contrainteligencia que no permita la infiltración de terroristas del MOSSAD o de la CIA en su territorio.

Recordemos que la CIA ha nombrado a Mike D´Andrea como jefe de operaciones contra Irán, un agente muy agresivo y al que no le importa asesinar o diseñar acciones que provoquen la muerte de miles de personas. El gobierno de Teherán sólo tiene dos opciones, presionar para que Washington cumpla o reiniciar su programa nuclear ya que los líderes que suspendieron sus programas fueron asesinados (Sadam Hussein, Gadafi) o están sufriendo la intervención extranjera (Bashar al Asad), el único líder que ha desafiado a Estados Unidos y logrado material nuclear, con lo cual ha asegurado su supervivencia, es Kim Jong Un, el líder de Corea del Norte. (Foto: Wikimedia Commons)

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