El mundo después del 11 de Septiembre

El 11 de Septiembre de 2001 comenzó el siglo XXI y una nueva era, aún recuerdo ese día como si fuese hoy y estoy seguro de que si se esfuerza usted también lo recordará. Fueron los atentados terroristas más espectaculares e importantes de la historia. El 11 de Septiembre cambió el mundo y la historia. Para los estadounidenses así como para los civiles del mundo fue una tragedia mientras que para otros civiles fue su sentencia de muerte y para otras personas fue la gran oportunidad.

George W. Bush había logrado vencer en las elecciones presidenciales y ahora era presidente de los Estados Unidos, aupando al partido republicano al poder después de ocho años en la oposición, pero no solo era el partido republicano quien llegó al poder de la mano de Bush hijo sino que los neoconservadores, encabezados por el presidente, así como su administración, encabezada por Dick Cheney, Donald Rumsfeld tuvieron en el 11S la oportunidad de materializar los planes trazados desde hace décadas por sus aliados.

Estos planes neoconservadores fueron recopilados en un documento denominado “reconstruir las defensas de America”, elaborado por la fundación “proyecto para el nuevo siglo americano” dejaba claro que para el correcto establecimiento de los Estados Unidos como potencia mundial se necesitaba de un elemento catastrófico del calibre de Pearl Harbour que sirviera de catalizador para el correcto establecimiento de la supremacía americana de lo contrario, por la vía de la paz, el proceso podrían ser increíblemente largo.

Texto completo del documento “reconstruir las defensas de América” [Aquí]

Esto preparaba a las élites de los Estados Unidos ante una eventual catástrofe dándoles las hojas de ruta de cómo reaccionar y, sobre todo, como usar y gestionar el elemento catalizador si este llegaba a producirse.

Debemos ver la panorámica de los Estados Unidos en los años noventa. Apenas unas pocas intervenciones de poca envergadura, la Guerra del Golfo de 1992, las misiones militares en Somalia y la Ex Yugoslavia. No existía una contra potencia que permitiera a los Estados Unidos movimientos militares, influencia y gestiones diplomáticas como para poder posicionarse como gran potencia mundial. En un teatro internacional relativamente pacífico no nacen las superpotencias ni los imperios.

Durante los 90 Estados Unidos se quedó sin enemigo, la desintegración de la URSS fue un drama para el gobierno estadounidense y, sobre todo, para la C.I.A. El heredero de la URSS, Rusia (que fue declarada heredera ante la ONU por Boris Yeltsin para evitar perder el sillón de veto en el consejo de seguridad) atravesaba por un proceso de caos económico, tensiones internas (que se mostraron con el golpe de estado contra Yeltsin a principio de los noventa) y con una Guerra Civil en el Cáucaso entre el gobierno ruso y separatistas chechenos que derrotaron al antaño gigante eslavo.

China llevaba desde 1997 renovando su ejercito después de ser amenazada con armas nucleares en una de sus tantas disputas y refriegas con Taiwan, pero aún no era una amenaza. Europa, la gran aliada, descorchaba champán por el inicial éxito de su proyecto de integración europea cristalizado en el tratado de Maastrich de 1992 mientras a su vez miraba de reojo a los Balcanes. Sudamérica no representaba ningún peligro aunque ya comenzaba a abrirse paso, muy embrionariamente, los movimientos que en apenas diez años cambiarían el juego, Oriente Medio seguía atado en corto por dictadores y África seguía desangrándose.

El panorama era totalmente desolador para los intentos de supremacía americana, en este contexto nada más lejos de un enemigo que realmente resultase una amenaza para Estados Unidos y sus aliados, durante los noventa parecía que los planes trazados por los neoconservadores no iban a llegar nunca, pero apenas unos meses después de la llegada de George W. Bush a la presidencia y ante los atónitos ojos del mundo se producía el mayor ataque terrorista de la historia, el 11 de Septiembre. Los neoconservadores se frotaron las manos, inesperadamente habían tenido su gran catalizador ante los ojos del mundo. Apenas unas horas después todas las agencias de inteligencia y de noticias solo repetían: Torres Gemelas… Osama Bin Laden…Al Qaeda…Afganistán…Guerra!.

Justo después de los ataques, mientras Bush se encontraba en Florida, Dick Cheney y su asesor legal David Addington se hicieron cargo de la situación y declararon que el presidente de los Estados Unidos como comandante en jefe del ejercito en tiempos de guerra. Bush podía actuar formalmente fuera de los márgenes de la ley iniciándose la nueva época de oro del espionaje de la C.I.A.

Al Qaeda

Al Qaeda nació de la mano de un joven Osama Bin Laden que, girando en torno a su ideología wahabista y salafista, se indignó con la invasión de los soviéticos en Afganistán y corrió a auxiliar a sus hermanos de fe afganos que luchaban contra la URSS apoyados en el terreno desde la vecina Pakistán. Los afganos antisoviéticos eran los Talibanes, un grupo guerrillero de mayoría étnica pastún que seguían una visión extremadamente rigorista del Islam y cuyo nacimiento se dio en la vecina Pakistán.

Estados Unidos necesitaba ayudar al enemigo común, la URSS, de modo que no dudó en trasladar a Pakistán unidades de la C.I.A. y en ayudar financiera y armamentísticamente a aquellos, denominados por el Presidente Ronald Reagan, “valientes hombres que luchan por su libertad. Ni que decir tiene que la ayuda fue también publicitaria, todos recordamos la película Rambo III donde el soldado de élite lucha con los muyahedeen talibanes contra el “pérfido” enemigo soviético.

Los ochenta fueron tiempos extraños para la C.I.A. y los Estados Unidos, habían pasado los desastrosos años del Vietnam y Hollywood se empeñaba en hacer ganar una guerra perdida, con el patio trasero controlado y el comercio de drogas fluyendo desde sudamérica hasta USA. Los ochenta fue la época de oro de la inteligencia de Estados Unidos ya que junto a la URSS se había levantado Irán, que se había atrevido a secuestrar la embajada de norteamericana en Teherán.

Uno de los planes de la inteligencia americana consistió en provocar la victoria talibán en Afganistán para lograr tener una plataforma afín a Estados Unidos en el centro de Asia y desde ahí irradiar elementos radicales islámicos para provocar un alzamiento islámico nacionalista dentro del territorio de la URSS en el centro de Asia, según inteligencia su objetivo primario era Kazajistán.

Pero la Unión Soviética se disolvió antes de que el plan pudiera llevarse a cabo, los soviéticos se retiraron, los talibanes vencieron en la guerra y, mientras Rusia, quedaba sumida en el caos y en una guerra en el Cáucaso, donde sí acabaría fraguando el yihadismo creado en los 80 en Afganistán, un joven Osama Bin Laden ponía el dinero, la cara y la infraestructura para crear Al Qaeda, Aimán Al Zawahiri pondría su experiencia yihadista, el médico egipcio era un consumado terrorista ya en el país del Nilo y el clarividente sirio Mustafá Setmariam, con doble nacionalidad sirio-española, se convertiría en el arquitecto del nuevo terrorismo global.

Guerra del Golfo, configuración para el siglo XXI

Cuando Sadam Husein invadió Kuwait en 1992 el rey Fahd de Arabia Saudí emitió señales de socorro temiendo una invasión por el norte a la península arábiga. En aquel momento Osama Bin Laden ofreció la legión de muyahedeen al rey de Arabia alabando la fuerza y destreza de sus hombres, que habían conseguido vencer al enemigo soviético del Islam en Afganistán, pero el rey de Arabia declinó la oferta aceptando, por el contrario, el ofrecimiento de los Estados Unidos que usó sus bases en el golfo pérsico y Arabia para lanzar la operación tormenta del desierto contra Sadam Husein.

En aquel momento Osama Bin Laden se sintió ultrajado y, reafirmándose en su tendencia salafista, decidió que su yihad iba a estar encaminada también hacia sus antiguos jefes de los Estados Unidos, a los que denominó con el genérico nombre de cruzados, tal vez para referirse a Estados Unidos y a las demás naciones de Occidente de mayoría cristiana. El objetivo de la yihad contra cristianos y judíos era expulsar a los estadounidenses y sus bases del territorio islámico y destruir Israel.

El atrevimiento de Bin Laden iba in crescendo, resultando en que Arabia Saudí decidió confiscar el pasaporte del multimillonario en 1994 haciendo que este se refugiara en Sudán hasta 1996, allí instaló los primeros campos de entrenamiento donde enseñaría a sus hombres a recaudar dinero, moverlo a través de paraísos fiscales, empresas fantasma y sociedades pantalla, así como labores de captación y radicalización, propaganda, mensajes y tácticas de combate, guerrillas y uso de explosivos, todo lo que le habían enseñado para combatir a los soviéticos.

En 1996 por presiones externas Sudán se vio obligado a expulsar a Osama Bin Laden de su territorio y Bin Laden tuvo que volver a huir de nuevo a Afganistán donde planearía con meticulosidad el mayor ataque terrorista de la historia de la humanidad, al mismo tiempo que los neoconservadores estadounidenses, cansados de los desvaríos neoliberales y del presidente Clinton, así como de una política internacional que se encaminaba hacia una paz mortal para el dominio de los Estados Unidos, planeaban tomar el poder con su nuevo buque insignia, George W Bush y rezaban por que ocurriese algún echo catalizador que empujara a Estados Unidos a una política exterior agresiva con objetivo de cristalizar el dominio general de una gran superpotencia.

Ese echo se presentó en forma de ataques terroristas contras el World Trade Center y el pentágono el 11 de Septiembre de 2001. El siglo XXI había comenzado, el nuevo milenio había nacido y ya nada volvería a ser como antes. En este complejo ajedrez cuyos reyes eran Osama Bin Laden y George W Bush aún quedaban muchas fichas por moverse. Esa misma noche del 11-S el presidente Bush se dirigía a la nación estadounidense.

Discurso del Presidente George Bush la noche del 11S

A partir de ese momento se dio inicio a la guerra de Afganistán y se comenzaron los preparativos para la Guerra de Iraq de 2003. El objetivo era acabar con Sadam Husein, un dictador molesto para los intereses sauditas, israelíes y de los Estados Unidos. Era un país a través del cual Washington no podía proyectarse y consolidar su dominio en la región.

Además Iraq es un estado escindido étnica y religiosamente. En el plano étnico los kurdos y los árabes son rivales que pugnan por el control de la fachada norte del país, mayoritariamente kurda. Estos son un pueblo diferenciado genética, lingüistica, cultural y, en algunos casos, religiosamente. La religión es un foco importante de división en el país mesopotámico, chiitas y sunitas convivian a duras penas en un páis mayoritariamente chii (el 60% de su población aproximadamente), al mismo tiempo que el poder se encontraba en manos de una élite sunita.

El régimen de Sadam Husein era abiertamente laico y anti islamista, pero la profunda obre de ingeniería mediatica convenció a la mayoría de los ciudadanos de occidente de los vinculos entre Iraq y Al Qaeda por un lado, y de la tenencia de armas químicas. Se usó como propaganda los ataques químicos contra población kurda por parte de la Guardia Republicana iraquí, armas químicas vendidas por la administración Reagan y que fueron negociadas por Donald Rumsfeld.

La acusación completa era que Iraq poseía armas de destrucción masiva y poseía vínculos con Osama Bin Laden. Colin Powell tuvo que abogar ante el Consejo de Seguridad de la ONU a favor de la intervención militar utilizando inteligencia falsa. Más tarde diría que fue uno de los momentos más bajos de su carrera política.

Inspectores de la ONU llegaron a Iraq y certificaron la inexistencia de armamento químico, bacteriológico o nuclear en el país. Bush dio un ultimatum, Sadam y sus hijos debían abandonar el poder inmediatamente y dejar Iraq. Si Iraq no caía en las fauces de Estados Unidos por las buenas lo haría por las malas.

Decenas de generales de los Estados Unidos desfilaron, con inteligencia falsa, en los canales de televisión de Estados Unidos y periodistas alrededor del mundo justificaban la intervención esgrimiendo como pruebas estas informaciones.

Discurso de Guerra horas previas al inicio del conflicto en 2003

En 2003 Iraq fue invadida, el país quedó destruido y dividido. Frente a la resistencia baazista, aparecieron grupos chiitas como el ejercito de Al Mahdi de Muqtada al Sadr o Al Qaeda en Iraq, embrión del futuro Estado Islámico. Los kurdos, colaboradores de Estados Unidos, obtuvieron una jugosa independencia en el norte de Iraq por los servicios prestados.

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Iyad Allawi, primer gobernante chií de Iraq

Al mismo tiempo, Irán fue la gran vencedora de la guerra. El gobierno debía de ser establecido por un ciudadano iraquí de raza árabe, pero no podía ser sunita por el riesgo de que vinculaciones con Al Qaeda o con el Baaz, en su lugar se aseguraron y pusieron un chiita como primer ministro, Iyad Allawi, y a Ghazi Mashal Ajil al-Yawer como presidente, un sunita. El objetivo era copiar el modelo de división religiosa del poder del Líbano y aplicarlo a Iraq, con la diferencia de que el Iraq el presidente es una figura simbólica y el primer ministro es el que tiene el poder real. Mientras en el Líbano tanto presidente como primer ministro tienen poderes complementarios.

En todo caso, tanto Allawi como los que vinieron después, sobre todo Nuri al Maliki, se acercaron al gobierno de Teherán. Irán logró proyectarse en el país del Tigris y el Éufrates y conectar con los territorios aliados de Siria y Líbano. (Flickr)

 

 

 

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