Liwa Fatemiyoun, la milicia chiita afgana de Siria y Yemen

No entendemos la situación del Liwa Fatemiyoun sin entender la complejidad étnico-religiosa de Afganistán, la influencia de Irán sobre iranios y chiita y el papel de las guerras de Siria y Yemen. Irán está luchando por convertirse en el ente central de todo un bloque que se presente como una pieza clave en el juego geopolítico que abarque Oriente Medio y Asia Central.

Afganistán ha sido un quebradero de cabeza para Irán desde la invasión soviética del país que, curiosamente, coincidió con la llegada al poder de Jomeini, la Guerra Irán-Iraq y la entrada de Arabia Saudí y Pakistán en la guerra de Afganistán.

El acuerdo sobre Afganistán entre Teherán e Islamabad era claro: ambos países luchaban en el mismo frente para sacar a los soviéticos y comunistas afganos del poder, las acciones de las milicias tayikas de la Alianza del Norte y los chiitas (especialmente hazaras) del centro del país se coordinarían con las milicias yihadistas sunitas apoyadas por el general Zia.

Pakistán, que temía a los chiitas, sin embargo y, a pesar de su amistad con Arabia Saudí y Estados Unidos, no atacaría Irán desde su frontera oriental esto permitió a los iraníes liberar presión y reconducir estas tropas al frente iraquí.

A pesar de todo, los comunistas cayeron y el poder fue tomado por los talibán que fundaron el Emirato Independiente de Afganistán que, curiosamente, tenía buenas relaciones con Irán salvo en la breve crisis de 1998, que se solucionó con el castigo del líder afgano a los islamistas que atacaron el consulado iraní en Kandahar.

A pesar de esta situación Irán nunca dejó de tener influencia sobre los chiitas de Afganistán que eran atacados y maltratados por los talibanes y que huyeron a Irán, donde fueron bien recibidos. Tampoco se olvidó de los chiitas de la etnia hazara. Tras la guerra de 2001 y el fin del Emirato con la ocupación por parte de la Coalición Internacional del territorio y la cronificación de la violencia los iraníes volvieron a armar milicias chiitas para formas de autodefensa para proteger las comunidades en la región.

Con ello se estableció una serie de redes comunitarias chiitas de corte político-militar que se hizo fuerte en el territorio y fue un gran sostén social para estas comunidades. Sin embargo la cuestión del Liwa Fatemiyoun es mucho más complejo ya que su estructura está supervisada por los Pasdarán (la Guardia Revolucionaria Iraní) que entrena, paga y arma a estos milicianos que forman un corpus militar administrativo de corte regular, no es una amalgama amorfa sino una estructura efectiva.

Esto se debe a que estas tropas tienen experiencia previa en combate; muchos formaron parte del Muhammad Army (las milicias chiitas afganas que lucharon con los soviéticos y en la guerra civil afgana), otros de la Brigada Abuzar, una brigada de chiitas afganos que combatió en la Guerra Irán-Iraq).

Sin embargo no todos son tropas veteranas sino que existe toda una estructura de banderines de enganche en Afganistán, donde tienen un amplio espectro de voluntarios de entre 3 y 10 millones si contamos a los hazaras y chiitas pero, también, entre los afganos refugiados en Irán, muchos de ellos pertenecientes al Nirouye Moqavemate Basij, una milicia chiita formada por afganos y supeditada a los Pasdarán de Irán.

Los nuevos reclutas son entrenados por las fuerzas del Sepah Pasdarán de Irán aunque se han reportado entrenamiento por parte de las fuerzas armadas rusas, especialmente a la Brigada Hazrat-e Fatemeh Zahra del Liwa Fatemiyoun debido a que es la unidad de élite de esta milicia que suma 20.000 combatientes.

Su presencia se ha ido consolidando desde 2012 cuando llegaron voluntarios afganos para defender al gobierno de Bashar al Asad del avance yihadista. En este periodo los voluntarios afganos y pakistaníes pasaron a formar parte de la milicia iraquí Abu Fadl al-Abbas hasta que su tamaño se hizo suficiente como para crear el Liwa Fatemiyoun en 2014 del cual saldría el Liwa Zainebiyoun.

Las características de estas tropas es su entrenamiento y experiencia ya que, mientras los reclutas reciben un entrenamiento de entre tres y cuatro semanas, estos son integrados en unidades donde existe una gran cantidad de veteranos con muy amplia experiencia militar. Su función oficial es defender los lugares sagrados chiitas en Siria y permitir a las fuerzas sirias combatir con todas sus fuerzas en el terreno sin preocuparse de nada más, sin embargo el desarrollo de la guerra ha demostrado que eso no es así.

La realidad es que estas tropas se han demostrado muy efectivas como infantería ultraligera de campaña y a la hora de limpiar y combatir en terreno montañoso, de hecho se han destacado en las batallas del este de Siria, especialmente en la batalla de Deir Azzor donde rompieron el cerco yihadista aunque también en Daraa, Alepo y Palmira batalla en la que, junto a las tropas sirias, lograron tomar la ciudad destacándose por la fiereza y rapidez en el combate.

Participaron muy estrechamente con Hezbollah en la defensa de plazas en el desierto y en el avance hacia la frontera iraquí. En 2017 pudieron frustrar el avance yihadista en Hama, de hecho la resistencia de Liwa Fatemiyoun derrotó a los yihadistas y permitió establecer un contraataque que les expulsó de la región.

De hecho las visitas del General Qassem Soleimani a Siria tenían como objetivo supervisar la situación y operaciones de los Guardianes de la Revolución Islámica de Irán pero, al mismo tiempo, a las tropas chiitas afganas y pakistaníes en la región, parte de estas tropas fueron retiradas en parte a partir de 2017 y volvieron mientras que otras unidades se quedaron en el terreno.

La problemática y motivaciones de los hazaras del Liwa Fatemiyoun va más allá del mero fervor religioso, al ser refugiados de guerra no poseen la nacionalidad iraní de tal manera que el gobierno les incentiva con arreglarse los papeles para obtener la ciudadanía iraní y, al mismo tiempo, les paga un salario de tres millones de tumanes al mes.

Al mismo tiempo algunas tropas, debido al buen resultado que habían dado en Siria fueron transferidas a Yemen para, en coordinación con la milicia Ansarullah, ayudaran al avance y defensa de los territorios liberados por la milicia yemenita e hicieron frente a las tropas yemeníes de Al Hadi, a Al Qaeda, Daesh y los ataques de Arabia Saudí para reforzar las posiciones del gobierno del Comité Revolucionario de Yemen.

Estas tropas, sin embargo, son un gran puntal geopolítico que refuerza el papel de Irán en Siria y Yemen ya que aunque estas tropas tengan que ser retiradas el vínculo político ha sido reforzado por la ayuda prestada mientras que, por otro lado, estas tropas serán reasignadas en Irán pero, también, en Afganistán donde pueden convertirse en un importantísimo puntal de Irán en la región del Asia Central. (Foto: Wikipedia)

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