El eje de la resistencia en Líbano

Uno de los puntos más importantes de ese “eje de la resistencia” iraní es el Líbano por varios factores: en primer lugar, la complejidad de la sociedad libanesa dividida en múltiples y subsectas cristianas y musulmanas (maronitas, melkitas y católicos romanos, siriacos, armenios, ortodoxos del lado cristiano y sunitas, chiitas, alawitas del lado islámico), sin contar con los drusos y el conglomerado de milicias palestinas o los grupos libaneses de izquierda.

Esta complejidad configuró una serie de milicias más o menos radicales y más o menos mixtas en el increíble escenario interno libanés. En segundo lugar, lo complejo del vecindario: Israel al sur y Siria al este y el norte con sus conflictos internos que de una forma u otra siempre arrastran al país de los cedros a nueva crisis, sin contar con el conflicto palestino que se trasladó al territorio libanés tras la salida de los palestinos de Jordania en 1970.

Frente a esto y los choques fronterizos a tres bandas entre libaneses, israelíes y sirios por los Altos del Golán o las Granjas de Shebaa hay que añadir la invasión de Israel del 14 al 21 de marzo 1978, un prólogo de la posterior Guerra de 1982, la Guerra de 2006 y los constantes choques posteriores, así como el triunfo de la Revolución Islámica de Irán en 1979 y la entrada de Siria en Líbano hasta 2005.

Esto generó que la Guerra del Líbano de 1975 a1990. En la década de los ochenta el escenario era de todos contra todos. Los polos israelí y sirio pugnaban a muerte por el territorio perdiendo Israel y sus aliados. Sin embargo, Irán tenía otros planes para Líbano debido al interés demográfico de los chiitas en el país de los Cedros y el surgimiento, ya antes del triunfo de Jomeini en 1979, de un grupo reconociblemente chií. Ya tan pronto como en 1974 se fundó el primer partido-milicia chiita: AMAL, aún existente hoy.

La organización AMAL poseyó desde su comienzo una serie de características únicas: fue fundada por el clérigo libanés chiita Musa al Sadr, el estadista libanés Hussein al Husseini, el arzobispo de Beirut Gregoire Haddad y el físico iraní Mostafa Chamram. De entrada, el movimiento, aunque de base chií, estaba abierto a muchas confesiones por su ideología de igualdad y secularismo que buscaba unir desarrollando un patriotismo libanés reformador del sistema político y social de esos años más que frente a la separación sectaria del activismo político. Herencia que ha recibido Hezbollah y que consignó en su manifiesto de 2009 al solicitar un sistema mayoritario y secular frente a la implantación de una República Islámica jomeinista en el país.

Lo cierto es que a pesar de la “guerra de los campamentos (1985-88)” contra los palestinos apoyados por Hezbollah frente a un conglomerado antipalestino del cual AMAL formaba parte. No hay que olvidar lo dicho antes: AMAL era un grupo patriota abierto con base chiíta muy cercano al concepto baazista sirio de Hafez al Asad mientras que Hezbollah, nacida en 1982 aunque oficialmente fundada en 1985, tenía como base a la mayoría conservadora jomeinista libanesa, a los antisionistas y palestinos que sufrieron la invasión de Israel de 1982 que veía en la Revolución islámica de Irán un protector o la oportunidad para hacerse fuerte al ser su núcleo gestor influenciado y coordinado por Teherán.

De hecho, la penetración iraní en Líbano llega a través de Hezbollah y desde 1988 hasta 1990 ambos grupos estarán en guerra en lo que se llamará la “guerra de los hermanos”. Curiosamente en el periodo final de la Guerra Civil del Líbano ambas milicias representaban diferentes futuros para el país: de la dominación militar siria con apoyo de AMAL, al concepto más iranio de la Satrapía que se proponía con Hezbollah. En el periodo de desarme Hezbollah y AMAL no se desarmaron, pero entraron en política por la notable influencia iraní y el dominio sirio. Desde 1990 hasta 2000, cuando Israel se retiró del sur del País Hezbollah sólo hizo reforzarse bajo el poder del nuevo líder: Hassan Nasrallah.

Nasrallah comenzó una política de alianzas y se centró en AMAL como primer objetivo en el “periodo de calma” de 1990 hasta 2000 con la salida de Israel, y de 2000 a 2005, cuando Siria se retira tras el asesinato de Rafiq Hariri. Sin embargo el poder de Hezbollah se basaba en lo siguiente: dominar el espectro chiíta y aprovechar el relevo generacional más afín al islamismo conservador y patriótico de Hezbollah que al secularismo y la moderación de AMAL, un partido más envejecido, sin embargo Hezbollah no podía engullir el partido sino que este sería el descargo moderado y el “siamés” político de Nasrallah porque el eje de la resistencia no es Hezbollah sino la “resistencia islámica” y el eje chiita en Líbano tiene en Hezbollah su líder local y vértice pero no es el único actor ya que forma un tándem con AMAL por lo que no podemos confundir la parte con el todo, Hezbollah no es el eje de la resistencia en Líbano, es su gestor y líder pero no es el único movimiento ya que en el peldaño inferior está AMAL.

Tras estabilizar esta cuestión interna chií Hezbollah pasará su prueba de fuego derrotando a Israel en la Guerra de 2006. La popularidad será total y consolidará el siguiente frente: la resistencia islámica es el eje central de la idea geopolítica de Hezbollah para el Líbano y, tras la Guerra de 2006, es también el garante de su soberanía e independencia. Esta defensa del patriotismo y la soberanía libanesa frente a cualquier enemigo hostil, las labores de seguridad, así como el proyecto político libanés atraerán, abriendo sus puertas (nunca cerradas) a ciertos sectores cristianos patrióticos y antisionistas de Líbano que, tras la primavera árabe y las actuaciones de Hezbollah en defensa de los cristianos en Siria hará que el grupo cultive muchas simpatías tanto en sectores de Occidente como de Oriente Próximo y mejore su imagen dentro del espectro político y social del Líbano

Este eje de la resistencia, el del Líbano, tiene la particularidad de poseer también una amplia diáspora por el mundo que le ha ayudado a exponerse en Hispanoamérica. La colonia libanesa en Venezuela, Cuba, Argentina o Nicaragua ha hecho las veces de apoyo social, político y cultural y el grupo ha podido crear una vía de relaciones diplomáticas en estos países. Sin contar con el natural apoyo de sus estrechos aliados por motivos geopolíticos, estratégicos o religiosos como Irán, Irak o Yemen, así como del apoyo de Corea del Norte o de entes no estatales como las curtidas milicias chiitas de la Liwa Fatemiyoun o Liwa Zainebiyoun.

Estas labores diplomáticas y económicas no sólo han redundado en su poder militar, con una infantería, vehículos,  drones o misiles sino también en las capacidades empresariales que han logrado extenderse por Líbano como una tela de araña y que socialmente les refuerzan mucho como las cadenas de supermercados Al Noor, el comercio con productores, ganaderos y agricultores locales, la importación y exportación de multiples productos como las medicinas o los servicios bancarios, servicios de tanta calidad que lograron sortear la crisis bancaria libanesa con servicios de banca islámica, cajeros automáticos, préstamos etc…

Sin embargo esta ingeniería geopolítica llega desde el parlamento, donde Hezbollah tiene 15 diputados y AMAL 14, ambos con asientos en el Consejo de Ministros del gabinete de Najib Mikati (los ministros de finanzas, agricultura y cultura son de AMAL y los de fomento y trabajo son de Hezbollah, si nos fijamos…asuntos menos técnicos y más sociales), sitúa a ambos en una posición ideológica sincrética (posee elementos de izquierda y de derechas en su ideario) pero Hezbollah atraviesa todo el paisaje del país desde este nivel político hasta el nivel bancario, empresarial, diplomático, obviamente religioso, militar y social.

Curiosamente, el eje de la resistencia, en lucha encarnizada con Israel desplegó de nuevo su milicia y su poder militar con el inicio de la campaña de Israel contra la Franja de Gaza tras los actos del 7 de octubre de 2023. Desde ese momento la refriega y las escaramuzas entre Hezbollah y AMAL contra Israel ha dejado decenas de muertos por combates armados y bombardeos mutuos. Israel ha lanzado ataques con misiles y drones a posiciones, ciudades y pueblos libaneses y Hezbollah y AMAL han lanzado constantes ataques contra enclaves y colonias israelíes, bases militares y concentraciones de tropas haciendo el norte de Israel una zona atacada con virulencia y difícil de ocupar, de hecho, algunas colonias han sido evacuadas por la peligrosidad y una ristra de soldados israelíes muertos y milicianos de Hezbollah y AMAL caídos riegan de sangre esas fronteras.

En este contexto AMAL, que también ha sufrido bajas entre las filas de su milicia, ha visto un resurgir en popularidad y peso político dentro del eje de la resistencia libanesa.

Sin embargo, el poder y la influencia de Hezbollah sobre el eje de la resistencia libanesa es total. Desde el Antilíbano hasta el Mediterráneo Hezbollah mantiene un poder omnímodo y constituye un estado dentro del estado libanés que cada vez ocupa más el espectro popular y el espacio físico del Líbano. Hezbollah a pesar de ser autónomo y hacer y deshacer en los asuntos internos libaneses, a la llamada de Teherán se despliegan en el combate. Entre sus motivaciones sólo el antiwahabismo y el antisalafismo tienen el mismo nivel de rechazo, odio y combate que el antisionismo que, para Hezbollah, es el mayor reto ya que tanto los antaño fuertes grupos wahabistas y salafistas están de capa caída de hecho, desde Beirut Hezbollah aplica lo aprendido en Siria e Irak contra Israel en una entente informal que ha consolidado un poder iraní protoimperial en la región. (Foto: Flickr)

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