La matanza de septiembre negro

La matanza de septiembre negro fue uno de los puntos que pondría fin al panarabismo en Oriente Medio, sacaría a Jordania de la entente de Egipto-Siria, empezaría la rivalidad Siria-Irak (a pesar de ser ambos países baazistas) y derrocaría a Ahmad al Khatib en Siria con la revolución correctiva que llevaría al poder el general Hafez al-Asad.

Septiembre negro no se comprende si no buceamos en la historia reciente de los palestinos, expulsados de sus casas en 1948, crearon campos de refugiados en Jordania, que controlaba también la Cisjordania hasta la perdida de ese territorio a manos de Israel en la guerra de los seis días en 1967.

El rey Hussein de Jordania culpó a los palestinos, que no sentían simpatía por el reino, así como a los veteranos militares de la orilla este del Jordán, sobre todo tras permitir la llegada de fedayines palestinos y grupos como Al Fatah, la FPLP

En ese momento los palestinos de los campos de refugiados de 1948 se mezclaron con los refugiados de la guerra del 67 creando una gran masa palestina armada, antisionista y muy activa militar y políticamente que comenzó a crear campos de entrenamiento de milicianos y a atacar Israel desde las posiciones jordanas, lo que ponía en un grave riesgo la situación del Rey Hussein de Jordania.

Los palestinos, encerrados en esos campos, comenzaron a crear un estado dentro del estado jordano mediante la red de campos de refugiados y de entrenamiento hasta tal punto que pensaron en que Jordania podría ser la nueva Palestina desde la cual, tarde o temprano, recuperar los territorios árabes ocupados por Israel.

El caso es que la situación para la población jordana era complicada ya que los palestinos comenzaron a atacar a la población civil, a realizar secuestros, robos y cobro de impuestos para sostener su estructura por parte de los refugiados de 1967, extremadamente agresivos y que ya en 1968 empezaron a provocar problemas sociales en la vecina Jordania pero, mientras tanto, el rey Hussein impidió a sus fuerzas actuar por miedo a romper la cohesión interna y enfrentar a su población contra los refugiados, lo cual podría sumirle en una gran guerra dentro de su territorio y enfrentarle a otros países árabes antisionistas como Argelia, Siria o Irak.

El caso es que en 1968 las tropas israelíes cruzaron la frontera con dirección al campamento de refugiados de Karamé para capturar o, en su defecto, asesinar a Yasser Arafat sin embargo los israelíes no esperaban encontrarse tal resistencia que acabó con las tropas de Israel enfrascadas en territorio jordano y los palestinos aguantando la línea de defensa, lo cual permitió a Arafat huir y salvar la vida y a las tropas jordanas acudir a expulsar a los soldados de Israel, que fueron detenidos y tuvieron que replegarse.

Esta batalla encendió los ánimos palestinos y jordanos porque ambos habían ganado una batalla abierta contra el enemigo común y Jordania se resarcía de la terrible derrota del año anterior.

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El rey Hussein de Jordania en los años setenta (Foto: Wikipedia)

La situación en el país se volvió insostenible cuando los milicianos comenzaron a actuar como un estado y a enfrentarse a las tropas jordanas que, al mismo tiempo, eran atacadas por Israel ya que el régimen de Tel Aviv consideraba a los jordanos como instigadores de los ataques palestinos en su territorio, también comenzaron los enfrentamientos entre civiles jordanos contra extorsionadores que acudían a solicitar impuestos revolucionarios para sostener la lucha contra Israel.

En 1968 se firmó el acuerdo de los siete puntos entre los milicianos y el gobierno jordano que acabó en desastre puesto que las alas más radicales de los palestinos habían decidido crear un estado para si mismos uniendo la red de campos de refugiados y tomando zonas fronterizas con Israel, instalando puestos de control, aduanas y creando, de forma embrionaria, la estructura de un estado independiente dentro de Jordania por lo que el Rey Hussein, visitó Estados Unidos y Egipto.

El acuerdo que salió de ahí terminó de destruir cualquier sueño de acabar con el problema de forma pacífica. Tanto Richard Nixon como Gamal Abdel Nasser propusieron en este acuerdo que Cisjordania estaba bajo soberanía del Rey Hussein, este plan rompió las relaciones del FPLP y FDLP con Nasser y con el rey Hussein,  por considerarlo un ultraje a la causa palestina. Israel tampoco lo aceptó.

George Habash, líder cristiano palestino, fue uno de los miembros más activos de la resistencia palestina en Jordania iniciando la campaña de secuestros de aviones para llamar la atención de la prensa occidental y ganar seguidores entre los europeos y estadounidenses pero, al mismo tiempo, intentó asesinar varias veces al rey de Jordania.

La gran matanza comenzó el 16 de septiembre cuando tropas jordanas, tras el toque de queda, junto con la ayuda de soldados iraquíes y pakistaníes comandados por el futuro presidente, y en aquel momento general, Mohamed Zia ul-Haq, la represión en la capital, Amman, fue brutal y las tropas jordanas arrasaron barrios enteros derrotando a los fedayines, mal armados y entrenados, sin distinguir civiles de milicianos.

El presidente sirio Ahmad al-Khatib envió fuerzas de la ELP (Ejército de Liberación de Palestina) a ayudar a los milicianos palestinos y los preparó para que cruzaran la frontera desde territorio sirio hasta Jordania pero los vuelos amenazantes de los cazas israelíes le hicieron retroceder por lo que las fuerzas sirias quedaban neutralizadas en el norte, sin cruzar la frontera, y los soldados sirios que estaban ya en Jordania quedaban solos.

Esto enfrentó a los baazistas sirios con los baazistas iraquíes que apoyaban al Rey Hussein porque en el pensamiento baazista sirio, las regiones que conforman la Gran Siria (Líbano, Palestina y territorios ocupados y Jordania) es su zona de influencia y la injerencia de  la Irak de Sadam era un grave problema para los sirios, lo cual enquistó aún más las relaciones entre Damasco y Bagdad.

Apenas once días después de las matanzas, el 27 de septiembre de 1970 se reunían en El Cairo tanto Yasser Arafat como el Rey Hussein para poner fin al conflicto, sin embargo el día 28 moría Gamal Abdel Nasser por un infarto, fulminante, de miocardio. Los palestinos quedaban sin su gran aliado y, aunque el acuerdo de El Cairo tranquilizó la situación declarando que los palestinos podrían quedarse en Jordania respetando la ley jordana y realizando actividades milicianas en la frontera con Israel exclusivamente, sin realizar ningún tipo de acción militar ni en las ciudades ni en ninguna otra parte del territorio jordano y, obviamente, poniendo fin a las extorsiones, secuestros y asesinatos.

Lo cierto es que la estructura de Al Fatah, FPLP y el FDLP pasaron en masa al sur del Líbano tras la matanza ya que, de facto, abandonaron Jordania quedando en el país exclusivamente los refugiados y las organizaciones sociales palestinas. Este incidente sería una herida que tardaría en cerrar, acabaría con el sueño panarabista al matarse hermanos árabes entre ellos y reconfiguraría el papel jordano en Oriente Medio de una posición preeminente a una moderada, de hecho Jordania no participó en la guerra de 1973 (la guerra del Yom Kippur) ni en tensiones innecesarias con el régimen israelí.

Este hecho creó un bloque armado palestino especialmente radical llamado organización Septiembre Negro cuyo gran acto fue el secuestro de los atletas israelíes en Munich. (Foto: Wikipedia)

 

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