El Movimiento Islámico de Uzbekistán

Uzbekistán es un gran caladero de yihadistas en el Centro de Asia, de hecho es el país de la CEI (Comunidad de Estados Independientes, organización heredera de la URSS) que más yihadistas ha enviado al DAESH (entre 5000 y 7000 personas). De hecho, se han producido ataques terroristas cometidos por ciudadanos uzbekos: el primero Saifullo Saípov, que cometió un atentado en Nueva York, en Estocolmo otro uzbeko causó el terror así como en Estambul Abdulkadir Masharipov también provocó una masacre.

La presencia de Al Qaeda en estas regiones centroasiáticas es una clara herencia de la Primera Guerra de Afganistán cuando, Estados Unidos pensó en provocar un gran levantamiento de los musulmanes del centro de Asia (unos 40 millones en los años ochenta) y provocar una guerra civil que colapsara la URSS.

Sin embargo la guerra que heredó el conflicto de Afganistán fue la Guerra de Tayikistán, que se vio obligada a pedir a la Rusia de Yeltsin la intervención así como el establecimiento de una base militar en Dusambé. De entre esos combatientes soviéticos que lucharon en Afganistán se encontraba el paracaidista uzbeko Juma Namangani, que durante la guerra de Afganistán simpatizó con los muyahidines y los talibanes.

A la vuelta de la guerra Namangani se unió al  Partido del Renacimiento Islámico (PRI) y del partido revolucionario islámico Adolat (en español: Justicia) y comenzó a reclutar personas junto con Tohir Yoldosh. Ambos comenzaron una estrategia de reclutamiento y radicalización progresiva de los aliados y simpatizantes así como el establecimiento de redes de autofinanciación a base del tráfico de heroína desde Afganistán hasta los mercados europeos.

Al mismo tiempo las visitas a Afganistán para negociar la estrategia, armas y financiación en Kandahar con el Mulá Omar y Osama Bin Laden se hicieron cada vez más frecuentes, así como la intervención con su grupo armado terrorista en la guerra civil de Tayikistán donde, debido a sus conocimientos tácticos del ejército soviético (al que había pertenecido) y que practicaban tanto el ejército tayiko como el ruso (herederos de la URSS) le permitió realizar y plantear combates potentes y contrataques que hicieron mucho daño.

Sin embargo el miedo y su gran enemigo era Islom Karimov, presidente de Uzbekistán, que atacó duramente y reprimió sin piedad al Adolat, el partido islámico radical al que pertenecía Namangani. El grupo y la lucha en el centro de Asia atrajo a muchos árabes, yihadistas y talibanes descontentos con la guerra de Afganistán y Tayikistán.

En 1998 crea de forma oficial (aunque existía desde 1991 de facto), junto con Yoldosh, el Movimiento Islámico de Uzbekistán, un grupo yihadista cuya función es crear una red terrorista que inicie atentados y se muestre como oposición a las políticas liberales y reformistas de Karimov. La estrategia militar correrá a cargo de Namangani y la ideología político-religiosa de la mano de Yoldosh.

Hasta el 11 de septiembre era un grupo importante en la región que realizaba ataques periódicos a las regiones controladas por la Alianza del Norte y a las zonas del sur de Kirguistán desde las posiciones de los talibanes así como ataques a Uzbekistán desde sus santuarios en el Tayikistán. Sin embargo en noviembre de 2001 Namangani es asesinado tras un ataque por parte de Estados Unidos y tras la caída del emirato talibán los miembros del Movimiento Islámico de Uzbekistán, sin líderes, huyeron a las regiones de Waziristán o a las regiones pastunes de Pakistán, totalmente dispersos, se reintegraron en grupos mayores desde donde siguieron la lucha.

El sucesor de Namangani, Yuldashev, murió en 2009 tras un ataque de Estados Unidos en Pakistán siendo sucedido por el enigmático Abdul Rahman, un miembro del grupo. Durante la era Yuldashev se hicieron proclamas importantes y graves amenazas que tuvieron como resultado atentados en Tashkent en el año 2004 pero su beligerancia ha sido pobre. De hecho el partido quedó escindido entre una vertiente combativa desde el punto de vista político-cultural y la miliciana-terrorista de Yuldashev que ha heredado Abdul Rahman.

Lo curioso es la dureza del régimen uzbeko y la falta de pluralidad política, lo que unido a la debilidad del grupo yihadista en Asia Central y en el país, hace pensar que como tal es sólo un pequeño grupo clandestino sin casi capacidad operativa y que se ha convertido más en un apéndice de grupos mayores como los talibán que en un grupo terrorista soberano, sin embargo las características del gobierno de Uzbekistán, duro y con una larga crisis económica, hacen pensar que puede establecerse una lucha armada de corte yihadista independiente del MIU (Movimiento Islámico de Uzbekistán) hasta que se acercaron al DAESH y comenzaron una relación de interdependencia.

Ya que desde el año 2015 juró lealtad al Estado Islámico y sus actividades se realzaron, concretamente en las regiones afganas y en Xinjiang. Su objetivo pan-islamista se enmarca dentro de la región del Emirato del Centro de Asia, región del Jorasán donde han tomado contacto con grupos yihadistas como Jaish Ul-Adl y demás grupos terroristas de las regiones de Pakistán y Centro de Asia. (Foto: Wikipedia)


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