HTS, Al Qaeda en Siria

Primero fue el ELS (Ejército Libre Sirio), creado mediante desertores del Ejército Árabe Sirio y elementos externos situados en Siria a modo de red Stay Behind. Rápidamente llegó un grupo llamado Jabhat al Nusra, los medios tardaron más de ocho meses en reconocer que este grupo era Al Qaeda en Siria a pesar de las advertencias de la agencia SANA. Los combatientes de Al Nusra amenazaron con atacar a los países occidentales mientras que los cuadros sirios del grupo terrorista aseguraron que su único objetivo era acabar con Bashar al Asad y la influencia e intervención Occidental en Siria.

Cabe destacar que para los islamistas Occidente representa una alianza judeocristiana, de hecho en el manifiesto de Osama Bin Laden se llama a la lucha contra los “Cruzados y Judíos“, viéndolos como un todo monolítico identificados como enemigos del Islam.

En todo caso, Jabhat al Nusra obtuvo una fuerte presencia en Siria que logró desplazar mediática y militarmente al ELS que, si bien, ha continuado durante toda la guerra en el país su situación ha sido la de mero ente situado entre los grupos propiamente terroristas y el gobierno sirio, ni que decir tiene que el ELS, como se ha demostrado, se ha visto infiltrado tanto por agentes yihadistas, particularmente de Daesh, y por agentes del gobierno a fin de limitar su operatividad, de hecho muchas veces su función ha sido la de mera distracción o colchón que protegía a los bandos poderosos de enfrentamientos directos en fases delicadas del combate.

En todo caso desde el año 2013, cuando entra en la lista de grupos terroristas de Estados Unidos, el Frente al Nusra ve gran parte de su apoyo reducido, particularmente de los países occidentales, que centran su apoyo en otros grupos, particularmente en los kurdos.

De forma inteligente decidieron cambiar su bandera, que consistía en la Sahada (profesión de fe islámica) sobre fondo negro por la Sahada sobre fondo blanco y cambiaron su nombre a Jabhat Fateh al-Sham. Sin embargo su decadencia empiezo con la aparición del Estado Islámico (Daesh) y la proclamación del Califa Abu Bakr al Bahgdadi, lo que se traducía en un salto de calidad en el yihadismo internacional. La primera ola representada por Al Qaeda, (cuyos líderes Osama Bin Laden y, después, Aymán al Zawahiri jamás osaron proclamarse califas) llegaba a su fin y aparecía la segunda ola con Daesh cuya furia, legendaria, y rigorismo asustó a los propios islamistas.

Hiperfinanciados, con el control de regiones estratégicas en las cuales podían financiarse mediante la explotación de petróleo y gas, con el control del agua y las tierras cultivables y su voluntad de crear un estado estable directamente, mientras Al Qaeda veía los territorios tomados por ellos como regiones bajo su control, postergando la creación del estado islámico para después de la victoria final.

La propaganda y la calidad de los vídeos, su activismo en Internet y las victorias atrajeron tantos voluntarios de fuera que el suministro de combatientes a otros grupos terroristas se interrumpió, los desertores de los grupos islámicos de Siria hacia el Daesh se incrementó debido a que el proyecto a nivel político, social y religioso era más ambicioso y se estaba llevando a cabo, lo cual redujo muchísimo los operativos.

En ese momento Daesh declaró la guerra a Al Qaeda y grupos menores (que no juró fidelidad ni reconoció al Califa), contra los kurdos, gobiernos de Iraq y Siria. Esto arrastró a otras potencias como Irán o Rusia a combatirles y esa fue la gran derrota del Daesh, que ya casi ha desaparecido del panorama. Sin embargo esos años de guerra total contra el Daesh significó un balón de oxígeno para Jabhat Fateh al-Sham (Al-Qaeda) ya que les permitió, mientras todos estaban concentrados en Daesh, tejer nuevas redes dentro y fuera del país y crear alianzas con otros grupos yihadistas.

Estos acuerdos, realizados mientras se estaba luchando de manera total contra el Daesh, cristalizó el 28 de enero de 2017 cuando Jabhat Fateh al-Sham decide unirse a otros grupos terroristas menores y disolverse formando el núcleo duro de Tahrir Al-Sham.

Tahrir Al-Sham es la tercera cara de Al Qaeda en Siria y continúa con su plan, acabar con el gobierno sirio del Presidente Bashar al Asad e instaurar un emirato islámico sunita wahabita basado en el takfirismo, expulsar o asesinar a los chiitas, cristianos, drusos y demás minorías religiosas del país. Para ello ahora está luchando contra Bashar al Asad y los kurdos.

Curiosamente, en toda esta situación, por ejemplo en la zona norte del país HTS y Daesh se coordinan ya que aunque sean enemigos la situación de debacle en el bando islámico en Siria, que casi ha perdido todos sus territorios y han quedado encerrados en bolsas que ahora se están atacando, les obliga a cooperar. Curiosamente en la región norte no sólo tienen combates con el ejército árabes sirio sino con los kurdos también, armados en el norte de Siria por Estados Unidos para combatir las bolsas de yihadistas, sin embargo la penetración turca ha desviado parte de ese esfuerzo.

Las milicias kurdas y el ejército sirio están presentando frente común contra el ataque turco, lo cual les ha unido por defecto frente a los remanentes de los islamistas. En breve es posible que estos grupos se conviertan en células terroristas dentro de núcleos urbanos y dejen de realizar acciones militares para concentrarse en acciones terroristas dentro de un contexto de guerra entre el gobierno sirio y los separatistas kurdos. (Foto: Wikipedia)

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