HTS y Daesh se coordinan en Siria

La guerra en Siria es más complicada hoy que nunca, cuatro actores están jugando con el futuro de la posguerra en el país. El juego es llevado a cabo por Trump y Putin, que controlan diferentes esferas de influencias, tesis y planes para Siria con sus aliados regionales, Benjamin Netanyahu (Primer Ministro de Israel) y Hassan Rohaní (Presidente de Irán).

Sin embargo la situación es muy complicada, frente al incremento de las bases de Estados Unidos en la fachada kurdo siria, que ha creado un pasillo que llega desde la zona kurda de Iraq, todo el área de influencia estadounidenses llega desde la frontera iraní y corre por toda la frontera turca de Iraq y en Siria. Esto significa que Turquía, con un grave problema histórico con los kurdos, tiene un problema que se está convirtiendo en una amenaza real contra la cohesión territorial de Turquía así como una amenaza a su seguridad interna.

Al mismo tiempo Rusia continúa en Siria, aunque está reduciendo el número de sus soldados debido a que la misión contra el Daesh está terminando. Sin embargo la aparición de HTS (Hay’at Tahrir al-Sham) se ha convertido en una nueva amenaza debido a que abre un nuevo frente de batalla que se une a los de ELS, Jabhat al Nusra/Jabhat al Sham, y al Estado Islámico que, entre otras milicias menores, controlan el espectro miliciano del yihadismo terrorista anti Asad.

Esto se ha traducido en que, si bien estos grupos terroristas están en frente competencia por lograr el poder y ampliar su influencia en el yihadismo, también es cierto que el retroceso del Daesh debido a las actuaciones de Siria, Rusia, Irán o Hezbollah ha acabado con la hegemonía de este grupo y ha “democratizado” las esferas de influencia en grupos menores, más jóvenes. Fraccionando las fuerzas pero, también, fraccionando el frente.

De ahí se traduce que, por ejemplo, el día 16 de enero las fuerzas sirias recuperaran ocho aldeas al sur de Alepo y sudeste de Idlib. Villas que pertenecían a HTS y otros grupos menores.

Las fuerzas sirias recuperaron: Marhamiyah, Uwaynat Kabirah, Mash y Tal Mash y las Fuerzas Tigre: Tal Maraq, Tal Jaduyah, Saloumiyah y Sham Hawa al suroeste de Abu al-Duhur, moviendo el frente hasta estas posiciones y rechazando los ataques de HTS.

El 17 de enero las tropas islamistas de HTS en coordinación con el Daesh atacaron Abu Duhur desde el este con la intención de penetrar en Sinjar, logrando capturar este enclave estratégico, mientras que el Daesh atacó las zonas recién capturadas por el ejercito sirio. Hubo filtraciones sobre la posible captura por parte del Estado Islámico de estas zonas.

Sin embargo el Coronel Ryan Dillon en declaraciones a la agencia turca Anadolu afirmó que el Daesh, que se encuentra situado en una bolsa a las afueras de Afrin (norte de Alepo) no está siendo atacado por la coalición liderada por Estados Unidos sino que esa región pertenece a las tropas kurdas del YPG. En sus declaraciones dejó claro que la misión estadounidense consiste en atacar las bolsas de yihadistas del Daesh en la región del Éufrates medio, al norte de Abu Kamal, lo que sitúa al ejercito norteamericano al este de Alepo e Idlib.

Russian_military_action_in_Syria_in_November_2015

Mientras tanto los rusos se sitúan en las regiones al oeste de Idlib, Alepo y Palmira realizando misiones que consisten en ataques aéreos y en permitir el avance de las tropas sirias para la recuperación del territorio, sin embargo la presencia de Estados Unidos en las regiones kurdas del norte dificulta el avance ruso, iraní y sirio hasta esta área, debido a que podría significar un choque directo entre aliados interpuestos que obligara a Estados Unidos a atacar directamente a las tropas sirias.

Turquía, que ve con preocupación el apoyo de Washington a los kurdos, no duda en atacar a las milicias del YPG. De hecho filtraciones de la inteligencia turca (aunque puede ser propaganda) han determinado que existen 149 objetivos seleccionados para atacar en el momento en el que Ankara decida iniciar una operación militar a gran escala contra los kurdos.

Por otro lado Israel hostiga a los soldados sirios desde el aire y ayuda a los yihadistas a través del Golán ocupado por la incomodidad existente en Tel Aviv ante la supuesta pasividad norteamericana a la hora de derrocar abiertamente a Bashar al Asad. Lo que ocurre es que la presencia estadounidense en el Kurdistán sirio le supone amplias ventajas geopolíticas debido a que rompe la cohesión interna de la influencia chií que llegaba desde Irán hasta el Líbano con apenas resistencia. Ahora, sin embargo con el Kurdistán iraquí reforzado y con más autonomía que nunca y con el Kurdistán sirio en construcción, la ventaja es enorme a la hora de poder hostigar a este bloque desde el sur con Jordania o Arabia Saudí y desde el norte con las regiones kurdas.

Además el apoyo kurdo se sustenta en la promesa de presionar a Bashar al Asad para que, mientras sea Presidente interino (antes de abandonar forzosamente el cargo) se establezca en la nueva constitución siria una amplia autonomía para los kurdos, a imagen de la autonomía posguerra de Iraq del 2003, y la única manera de asegurar la agenda de Washington consiste en conversaciones directas con Rusia y en la presencia militar en territorio kurdo sirio.

Mientras, la guerra continúa con un bloque yihadista sin una potencia hegemónica como en tiempos atrás con el Daesh (que ha sido diezmado y derrotado). Ahora es un bloque fragmentado con grupos de menor capacidad que hace unos años, pero más coordinado contra el enemigo común. (Foto: Wikipedia)

 

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