La guerra de los terroristas, Al Qaeda vs Estado Islámico

Si hubo un enemigo público número 1 en el mundo durante la primera década del siglo XXI, ese fue Osama Bin Laden y su organización Al Qaeda.

Bin Laden, después de participar en la I Guerra de Afganistán, se hizo con el apoyo de los Talibanes afganos, a los que había ayudado, y con la adhesión de los muyahidines que habían combatido en la guerra. Aquella infraestructura encontró un aliado en Sudán hasta que volvieron a Afganistán.

Al Qaeda lo tenía todo, territorio base desde dónde operar, infraestructura internacional, lazos de clientelismo en todo el mundo, una estructura de inteligencia, un ideal y un manifiesto en el que culpaba a Occidente y a Israel de todos los males del mundo islámico. Su idea era sencilla, expulsar a sionistas y cruzados de los territorios islámicos y después recuperar territorios que antaño fueron islámicos y ya no lo son.

La guerra estadounidense de Afganistán quebró la base física de Al Qaeda, que seguía teniendo importantes células en el norte de África, Oriente Medio y el Sureste asiático. La labor de propaganda era grande, si bien habían perdido Afganistán, lo que se convertiría a la larga en su ruina, tenían el apoyo de amplios sectores del mundo islámico al implicarse en la resistencia iraquí contra la invasión estadounidense de 2003.

Los ataques en suelo Europeo fueron espaciosos en el tiempo y aunque la maquinaria de propaganda era importante, no fueron capaces de involucrar a grandes sectores de la sociedad islámica occidental. El 2 de Mayo de 2011 fue el fin de la época dorada de Al Qaeda, Osama Bin Laden era asesinado en Pakistán, subía al poder el no tan popular Aymán Al Zawahiri y las tensiones entre grupos sucursal de Al Qaeda se agravaba.

Al mismo tiempo, estalló la Guerra de Siria y Al Qaeda se involucró, puso dinero, llevó combatientes de todas las zonas del mundo allí y para lograr el apoyo de occidente se enmarcaron en un grupo llamado Jabhat al Nusra, ahora escindido en Jabhat al Sham, pronto se supo que eran yihadistas del grupo terrorista internacional.

Estado Islámico

Frente al vacío de poder en el frente yihadista de la guerra en siria y del yihadismo internacional, debido a la debilidad de Al Qaeda central, se produjo un hecho histórico. En pleno año 2014, del norte de Iraq un grupo escindido de Al Qaeda da un giro al yihadismo internacional y Abu Bakr al Baghdadi se autoproclama Califa del Islam, título que ni siquiera Osama Bin Laden se atrevió a agenciarse, él era sólo un Amir al Muminin.

Lo cual insufló un nuevo poder al yihadismo internacional, desde la reforma de Mustafá Kemal Attaturk en 1922 no habían Califas(el último fue Mehmed VI), noventa y dos años después había uno nuevo.

¿Qué es un Califa?

Los Califas son unas figuras politico-religiosas del mudno islámico cuya función es el gobierno de la Ummah, por lo que están por encima de reyes, presidentes o dictadores. Es una figura Cesaropapista supranacional. Según el jurista Al-Mawardi (Siglo X) para ser Califa hacen falta los siguientes requisitos (según la rama suní del Islam), en el Riyad Salihin (Jardín de los Justos) también se conocen los deberes de un Califa:

  • El califa debe ser árabe y pertenecer a la tribu de Quraish (a la que pertenecía el Profeta Muhammad).
  • Un consejo de ancianos que representara a la comunidad islámica elegiría al sucesor.
  • El califa tenía como misión difundir el Islam.
  • Preservar la religión en su pureza sin hacer Bidá (innovar).
  • Juzgar entre las partes en disputa.
  • Garantizar la seguridad y proteger a los débiles.
  • Ejecutar las penas corporales.
  • Defender las fronteras.
  • Luchar contra los que combaten al Islam, ya sea para que se conviertan o estén dispuestos a vivir bajo protección musulmana pagando un impuesto (Yizia).
  • Recolectar los pagos obligatorios de caridad (el Zakat).
  • Distribuir los beneficios del tesoro del Estado a los que se lo merecen.
  • Designar personas honestas y sinceras en las posiciones de responsabilidad.
  • Supervisar directamente los asuntos, sin delegar sus responsabilidades.

Abu Bakr al Bagdaddi se proclamó descendiente de Muhammad, por lo que cumpliría el requisito más importante para liderar la Umma según su tradición religiosa. Rápidamente para ganarse la lealtad de todas las células yihadistas y de la infraestructura de Al Qaeda envió mensajes para exigir lealtad. En algunos casos (como Boko Haram) se le juró lealtad y se convirtieron en parte del Estado Islámico.

Otros grupos como Al Qaeda, que no quería perder el liderazgo frente del yihadismo internacional (que al final ha acabado perdiendo), no juraron lealtad y declararon que el Califa era falso. Para ello el Estado Islámico, al contar con la figura suprema del Islam, se convirtió inmediatamente en un grupo takfirista.

El Takfirismo es una doctrina que consiste en acusar a otro musulmán de apostasía, al ser declarado apostata se deja de ser considerado musulmán, por lo que la prohibición de luchar entre musulmanes (establecida en la religión) queda totalmente derogada. Eso mismo hace el Estado Islámico con los chiítas, sufíes, sunitas que no aceptan el gobierno del grupo terrorista Estado Islámico y que también hacen con Al Qaeda.

Curiosamente, frente a esta situación el Califa es el único con potestad para llamar a la Yihad, toda Yihad que no sea proclamada por el Califa no es válida, pero suele ocurrir que si esta Yihad extra legem beneficia al Califa de alguna forma este declare que esa lucha es un “tumulto legítimo”, en el caso de Siria el Estado Islámico considera que la Yihad legítima es la proclamada por ellos mientras que la de los otros grupos que luchan en paralelo y no reconocen a Abu Bakr como líder de la Umma, están luchando en una guerra no santa y son “tolerados” mientras ambos grupos no se encuentren en el campo de batalla.

Muchas veces ha ocurrido que el ejercito sirio ha sido atacado por varios grupos yihadistas y estos se han comenzado a atacar entre sí también, en una especie de todos contra todos, debido a que se hacían takfir mutuamente.

La diferencia y lo que ha hecho ascender al Estado Islámico ha sido las campañas militares victoriosas lanzadas en el periodo 2014-2016 que llegaron a casi cercar Bagdad y Damasco, a la inmensa labor propagandística, al dominio de las redes sociales, del lenguaje cinematográfico en sus brutales ejecuciones, en la violencia de su discurso y en lo virulento de su comportamiento fuera del mundo islámico (recordemos los ataques en Francia, Bélgica, Alemania, Estados Unidos).

El éxito de este grupo terrorista que ha inaugurado y capitanea la segunda ola yihadista es una realidad frente a una fantasmagórica y agonizante Al Qaeda. (Foto: Nicolas Raymond)

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