Estados Unidos prepara la posguerra e Israel ataca al ejercito sirio

Tres ataques israelíes contra Siria se han producido en los meses de diciembre de 2017 y enero de 2018, pero ¿por qué?:

2 de diciembre de 2017: fuerzas aéreas israelíes, desde los altos del Golán (bajo ocupación israelí) atacan Al Kiswah, en contra del Derecho Internacional Público;

5 de diciembre de 2017: las fuerzas aéreas israelíes, cruzando espacio aéreo libanés, atacan Damasco y Jawraya;

9 de enero de 2018: Las fuerzas aéreas israelíes, apoyadas por misiles desde los altos del Golán. atacan Al Qutaifa;

10 de febrero de 2018: El sábado 10 de febrero a las 04:30 am un helicóptero apache derriba un supuesto drone iraní en la zona este de Israel, incrementando la tensión entre Siria e Israel y afectando al normal desarrollo de las actividades militares dentro del país;

9 de abril de 2018: Israel ataca la base militar aérea de Tiyas, cerca de Homs. Este ataque se realizó aprovechando la alarma internacional, alimentada por los medios de comunicación que proyectaron el montaje, para que Israel y sus aliados lograran el pretexto para lograr sus objetivos en Siria;

7 de abril de 2018: En la madrugada de este día Israel lanzó unos ataques militares contra Siria, concretamente contra la base militar de Shayrat. Un día después llegaban los inspectores de la OPAQ;

10 de mayo de 2018: Un ataque contra Siria, dentro del contexto de la ruptura del acuerdo nuclear con Irán llevada a cabo por Donald Trump y que significa el fin de los acuerdos del grupo 5+1.

El problema de esta situación es que se está jugando a un peligroso juego militar que amenaza el equilibrio de la comunidad internacional. Se están atacando países sin ningún tipo de control, recordemos que para atacar militarmente un estado se debe contar con el aval de la ONU, cosa que no está ocurriendo, dejando claro que existe una vía unilateral de impunidad total. Se está violando soberanía territorial y la independencia de los estados, lo cual va en contra de lo establecido en el artículo 1 de la resolución 3324 de la Asamblea General de la ONU (1974) así como la prohibición de la injerencia en los asuntos internos de los estados en base al principio de no intervención (principio del derecho internacional público) y por doctrinas como la doctrina Estrada pero también en la Carta de Naciones Unidas (artículo 2.7) o en la resolución 2625.

La injerencia de Israel en Siria es constante desde el inicio de la guerra en el país árabe, primero de forma indirecta mediante ayuda logística a través de la frontera sirio-israelí y la evacuación y tratamiento médico de terroristas. Más tarde, cuando el ejercito sirio con ayuda de los voluntarios iraníes, Hezbollah, chiítas y Rusia comenzó a avanzar el futuro del país se desdibujó.

El plan ruso iraní para Siria es reconquistar el territorio, expulsar a los yihadistas y volver al status quo previo a la guerra con un Presidente Bashar al Asad muy reforzado en la presidencia y con lazos regionales más estrechos en Líbano, Iraq, Irán, Rusia y China pero, obviamente, con enemigos poderosos.

Sin embargo la política de Estados Unidos ha sido, desde el principio, el derrocar a Bashar al Asad, aunque Israel propuso matarle. Los fallidos intentos de Washington por acabar con el presidente han sido infructuosos debido a la presencia rusa y a la voluntad del pueblo sirio, de modo que se ha creado una nueva hoja de ruta que según información filtrada desde Washington, consistente en lo siguiente:

Altos funcionarios de Estados Unidos en conjunto con diplomáticos de Gran Bretaña, Alemania, Francia e Italia, y representantes de Asia, liderados por Japón e India han creado una política de criterios unificados para tratar el futuro del país en un momento en el cual ya se vislumbra el final de la guerra. En estos documentos  se trata la cuestión del régimen político de posguerra, la integridad territorial, el futuro de las minorías étnicas y la figura de Assad.

En este memorándum se establece que se va a mantener la cohesión territorial de Siria pero con la creación de regiones con autonomía política, especialmente para los kurdos de Siria (como en Irak), íntimos aliados de Israel y Estados Unidos y que han combatido bajo las promesas de Occidente, esto desafía las relaciones entre Turquía y países como Israel y Estados Unidos (cuyas relaciones se encuentran deterioradas a pesar de ser aliados de la OTAN).

En segundo lugar se prevé, en esta hoja de ruta, que Bashar al Asad continuará como Presidente de forma interina durante un tiempo no estipulado que se encuentra sujeto a futuros acuerdos este Rusia y Estados Unidos. Una vez acordado este periodo, el mismo debe finalizar con la disolución del parlamento, convocatoria de elecciones presidenciales y parlamentarias, redacción de una nueva constitución y dimisión de Bashar al Asad.

Según los altos funcionarios estadounidenses, temen que las negociaciones sobre la interinidad de al Asad genere tensiones entre Moscú y Washington, ya que los rusos pretenderán alargarlo lo máximo posible y los estadounidenses acortarlo. Obviamente desde Washington se esperan exigencias rusas en otros contextos y, sobre todo, el respeto a los intereses, influencia y negocios rusos en Siria que peligrarían gravemente si los Estados Unidos logra ganar influencia en el país árabe.

Esta directriz creada por la confluencia de los intereses de diversos estados en Siria pretende generar un bloque diferenciando que proponga una alternativa a los planes del eje ruso-iraní-turco para Siria. No olvidemos que la entente Teherán-Moscú han estado comprometidos desde un principio con el legítimo presidente Bashar al Assad y con la lucha anti terrorista mientras que para Washington y la Unión Europea e Israel y Arabia los terroristas han sido un arma en sus manos.

Curiosamente Israel ha sido excluido por Estados Unidos y por el bloque ruso-iraní de cualquier participación en la hoja de ruta reservada a Siria, de ahí la creciente agresividad israelí contra las posiciones del ejercito sirio, ataques que han convertido a la aviación israelí en las fuerzas aéreas de los terroristas. Sin embargo estos ataques fueron sendos avisos a Washington y Moscú sobre que no tolerarán ningún acuerdo que afecte a la seguridad de Israel y, también, fue una advertencia a Irán para que no estableciera bases militares en Siria ni se acercara a sus fronteras.

Sin embargo hay algo que realmente asusta a Israel y es la influencia que Irán ha ido ganando sobre el estado soberano sirio debido a que la ayuda recibida de Irán, consistente en pertrechos, dinero, ayuda en material militar, voluntarios y el ejército (entre los que destacan los Pasdarán) ha estrechado aún más las relaciones entre Teherán-Damasco.

La presencia militar en Siria de los iraníes es una realidad así como el uso de bases militares conjuntas para el correcto desarrollo de las actividades bélicas de ambos estados en el contexto sirio pero, también, la cercanía de Irán de las fronteras israelíes, que refuerza y coincide con el aumento del poder militar, experiencia y material de Hezbollah y la experiencia adquirida por los ejércitos de Siria en la guerra se muestra como una abierta amenaza que Israel no sabe combatir, no puede gestionar pero con la que tendrá que convivir. (Wikimedia Commons)

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