El fin de las FARC de Colombia

Las FARC fue un ejercito guerrillero que operaba en las selvas de Colombia, exactamente en la zona sureste y este del país, en las zonas colindantes con Brasil, Ecuador, Panamá y Venezuela. Lo que las FARC deseaba es el establecimiento de un estado socialista en Colombia, activos desde 1964 la milicia se definía a si misma como Marxista-Leninista.

Desde el año 1964 sostuvieron una guerra de guerrillas contra el gobierno colombiano que ha ido derivando en ataques terroristas contra políticos, militares y población civil así como sabotajes y secuestros. Son calificados por la mayoría de países como un grupo terrorista que, además de formar parte de la oposición rebelde al gobierno y estar en situación de cuasi guerra civil, fueron también violadores de derechos humanos.

Durante la peor fase de Colombia las FARC colaboraron con los carteles de la droga que iniciaron toda una campaña de terrorismo que casi tumban al país. La guerra implicó no solo al ejercito contra las FARC y otros grupos guerrilleros sino que la aparición de los paramilitares, muchos de ellos de extrema derecha, y los temibles “mochacabezas” hicieron de Colombia un estado fallido que logró recuperarse y controlar de nuevo la caótica situación que se vivía en el país.

Uno de los puntos clave por los cuales son considerados violadores de derechos humanos fue por su tendencia a reclutar niños soldado para realizar ataques contra población civil por represalias contra acciones del gobierno así como realizar masacres. Una de las últimas, y más importantes, es la masacre contra los indígenas Awá en el año 2009 que se saldó con la ejecución de 27 indígenas que fueron acusados de espionaje por el grupo terrorista, es más en el ordenador requisado al “mono jojoy” (uno de los líderes de las FARC) se encontró la siguiente información: “La columna Mariscal Sucre, ajustició a ocho bandidos indígenas, repudiados por la comunidad, sapos confesos, capturados cuando exploraban para el Ejercito”

Dicha actuación levantó revuelo internacional, Human Rights Watch denunció la masacre así como el gobernador del estado colombiano de Nariño.

Aparte de estas masacres y actos a los secuestrados les espera una vida de miserias y malos tratos y en caso de mujeres secuestradas, aparte de los malos tratos, se unen las agresiones sexuales a las que se ven sometidas. Muchas de ellas quedan embarazadas en los campos de prisioneros establecidos en la selva.

Flag_of_the_FARC-EP.svg

Bandera de las FARC

Narcoguerrilla

Aparte de su financiación internacional, cobro de rescates por secuestros etc.. nos encontramos con su mayor fuente de financiación, la droga, en especial el trafico de cocaína que producen en los territorios que controlaban y que vendían a narcotraficantes o ellos mismos alrededor del mundo.

Se han encontrado conexiones de las FARC con guerrilleros yihadistas del Sahel para ir llevando la cocaína hasta Europa vía norte de África, en otros casos la producción de la cocaína pura es enviada a los narcotraficantes colombianos que la distribuyen. Ese negocio les generan pingües beneficios así como la oportunidad de generar una industria que les permita subsistir

Uribe y la guerra contra el terror

Cuando Álvaro Uribe llegó al poder en 2002, y hasta el año 2010, intensificó la lucha contra la narcoguerrilla, ya fiscalizada internacionalmente después del 11S. La intensidad de la lucha fue de tal calibre que las FARC se vieron obligadas a liberar a muchos de sus secuestrados y a reestructurarse de nuevo como guerrilla después de varios años ampliando su forma de combate.

La lucha en ese tiempo logró grandes éxitos para el gobierno y el ejército colombiano que logró, entre otras cosas, asesinar a varios líderes importantes y carismáticos a la vez que lograba grandes incautaciones de material y destruía su red logística. Acosados interna y exteriormente la guerrilla se vio debilitada debido a las deserciones.

El plan patriota puesto en marcha en 2003 estaba dando resultado, la campaña militar y policial contra las FARC y su entramado social era un éxito. Aunque se cobró la vida de campesinos en su fase de ataque rural contra la influencia de las FARC y el ELN, lo que obligó a muchos campesinos a abandonar sus tierras viéndose desplazados por la violencia.

Si bien la raíz del problema no ha sido atacada debido a que el santuario de las FARC se encuentran en Venezuela, donde tenían la protección y simpatía de Hugo Chávez, que abogó por las FARC para que fueran considerados un grupo beligerante y no un grupo terrorista, petición que no hizo ningún efecto, después de la muerte de Chávez, Nicolás Maduro continuó protegiendo a los guerrilleros.

A partir del año 2012 las FARC y el gobierno de Colombia iniciaron conversaciones oficiales para el desarme y la integración en la vida política colombiana. En este proceso que llevó varios años, las conversaciones se realizaron en Cuba con la mediación de los países de la región y la creación de grupos de trabajo conjunto.

El 23 de junio de 2016, en La Habana, se firmaba un acuerdo de alto el fuego temporal e indefinido y se inició un proceso de entrega de armas, desmovilización y reinserción civil de los combatientes, lo que significaba casi la amnistía. Esto implicaba la entrega de los milicianos establecidos en Colombia, pero también en Venezuela, Ecuador y Panamá, países con los que hace frontera Colombia.

El 24 de agosto se firmó el acuerdo definitivo que daba por finalizado el conflicto y obligaba a la entrega de armas a la ONU, pero hubo dos grandes problemas presentes:

  • El 23 de septiembre: tras la Décima Conferencia Guerrilla, todos los grupos aceptaron el fin del conflicto salvo el Frente Primero, que sigue en alzado en armas;
  • El 2 de octubre: tras el referendum para legitimar el proceso, los colombianos dijeron no a la paz por un estrecho margen.

Esto hizo peligrar el fin de uno de los conflictos más largos de América y que más muerte y destrucción ha provocado. Tras este fracaso las FARC y el gobierno colombiano redefinieron el acuerdo en Cuba. El nuevo acuerdo se firmó en el Teatro Colón de Bogotá y no fue sometido a referendum sino que fue aprobado automáticamente por el Senado, la Cámara de Representantes y el gobierno, iniciando así el fin real del conflicto colombiano. (Foto: Flickr)

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