El terrorismo sionista

Nombres como Liga de Defensa Judía o el Kach normalmente no salen a relucir en los periódicos, sin embargo están ahí. La Liga de Defensa Judía es un grupo armado paramilitar de extrema derecha situada en el espectro del sionismo más radical que fue fundado por el rabino Meir Kahane en 1968. ¿Su objetivo? luchar contra ataques antisemitas y defender a las comunidades judías atacadas dentro de los Estados Unidos, centraron sus esfuerzos en luchar contra los panteras negras por supuestos ataques antijudíos en el país. En 1972 la organización tenía una estructura de más de 15.000 judíos y simpatizantes en Estados Unidos, concretamente su santuario era el barrio de Brooklyn.

Formó parte de la lista de grupos terroristas del Departamento de Defensa de Estados Unidos hasta el año 2014 cuando se le declaro como “ex organización terrorista”. Sin embargo en 2004 John S.Pistole, Subdirector Ejecutivo de Contraterrorismo y Contrainteligencia de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI), declaró que es una organización extremista y violenta, en lo que coincide con el grupo judío Liga Antidifamación Judía, que considera a la Liga Judía de Defensa un grupo radical y violento compuesto por matones. Sin embargo de acuerdo con las estadísticas del Informe de Washington sobre asuntos del Medio Oriente se declaró que, de 1980 hasta 1985 se produjeron 18 ataques terroristas cometidos por judíos, de los cuales 15 estaban compuestos por miembros de la LJD (Liga de Defensa Judía).

Meir Kahane, fundador de la Liga de Defensa Judía en Estados Unidos, es también el fundador del Movimiento Kach en Israel en 1971. En Israel sigue las pautas de defensa judía en un contexto de ocupación de territorio egipcio, sirio y palestino, secunda la creación de colonias, el desplazamiento genocida de la población autóctona y la ocupación de estos territorios.

Debido a la oposición social y armada de los palestinos, sirios del Golán y egipcios del Sinaí el partido-milicia Kach se armó y comenzó a realizar operaciones paramilitares paralelas a las del ejército en contra de las poblaciones autóctonas dentro de la escalda de violencia en la región por la ocupación ilegal de estos territorios. El vivero de partidarios que vendrá desde el exterior se componte, concretamente, de judíos ultrasionistas, partidarios y miembros de la Liga Judía de Defensa situada en Estados Unidos. Debido a que la LJD y el Kach fueron creados por el Rabino Meir Kahane estas organizaciones acabarán en una relación de simbiosis.

Entre los israelíes se alimentará de los olim (los judíos sionistas que emigran a Israel, obtienen la nacionalidad y pasan a ocupar las colonias). Esos serán sus grandes aliados pero también los sectores más ultraderechistas, nacionaljudíos y exmilitares. Sus centros de poder se concentrarán en las yeshivas (centros de estudio judíos) en Jerusalén y en las colonias pero sobre todo en la región de Hebrón.

A nivel político defendían la construcción de un estado judío (como está haciendo ahora Netanyahu). Defendían un estado judío gobernado por leyes judaicas donde sólo los judíos tuvieran derecho al voto y a la ciudadanía. Las demás minorías y los árabes eran considerados enemigos de los judíos y del propio estado de Israel y, en caso de quedarse a vivir en el país, no tendrían derechos ciudadanos ni capacidad de voto. La ideología de Kahane enseñaba a los judíos a defenderse del goyim (no judío) tanto de forma violenta como evitando la “asimilación” étnica (mestizaje) o cultural.

Estas ideas tenían que ver con su visión sionista profundamente cultural, religiosa y radical heredada de su relación con Zeev Jabotinsky. De hecho Kahane se unió al grupo Beitar, fuente de muchas de sus ideas.

Su intención de crear una sociedad basada en la Halajá (normas judías). El radicalismo de sus ideas y partidarios le enfrentaban de forma abierta no sólo a los palestinos, sirios, egipcios o libaneses bajo ocupación sino, también, contra sectores seculares, socialistas y progresistas israelíes que veían en el Kach un grave problema.

Meir Kahane fue asesinado en 1990 en un hotel de Nueva York al acabar una charla, se culpó en principio al egipcio Al Sayyid Nossair aunque fue absuelto de los cargos. Su hijo, Binyamin Zeev Kahane, fue asesinado en el año 2000

Su participación en la primera intifada fue brutal realizando, desde las colonias, campañas de ataques armados contra los palestinos bajo ocupación. Su ataque más brutal fue el asesinato masivo cometido por el médico Baruch Goldstein, que vivía en la colonia de Kiryat Arba, un judío estadounidense con nacionalidad israelí y miembro del partido Kach, aunque también de la Liga Judía de Defensa y ex miembro del ejército israelí. El 25 de febrero de 1994 ingresó con un rifle M-16 en la tumba de los patriarcas de Hebrón y asesinó a 29 personas a tiros e hirió a 125 de diversa consideración, sin embargo los palestinos que estaban en el lugar le acorralaron cuando quedó sin munición y le lincharon hasta la muerte.

El primer ministro israelí del momento, Isaac Rabin reaccionó condenando el ataque y a Goldstein, así como ciertos miembros de la sociedad israelí que veían estupefactos cómo había podido ocurrir algo así, ya que en la retórica de los medios de comunicación los israelíes nunca son culpables de los crímenes sino que son reacciones “justificadas” frente a una amenaza, aunque sea insignificante o inexistente.

Sin embargo desde las colonias tanto los colonos como el Kach, que cada vez ganaba más poder e influencia, alabaron el ataque terrorista de Goldstein convirtiendo su tumba en un lugar de peregrinación. De hecho cada año en la fiesta judía de Purim visitan los restos mortales del terrorista.

A raíz del ataque y de las declaraciones de los responsables del grupo Kach, el partido fue desmantelado por completo e introducido en la lista de grupos terroristas extranjeros de Estados Unidos. Kach representaba un grave problema de seguridad social en Israel y, sobre todo, para el poder sionista establecido y oficial ya que una organización de este calibre totalmente radical podría volverse contra secotres políticos y de poder en Israel que no fueran considerados suficientemente judíos, replicando los conflictos en el mundo islámico pero dentro del estado judío. Un grupo armado con este apoyo podría socavar los cimientos del estado y tomar el poder por la fuerza o por las urnas, lo cual era una amenaza para el sistema israelí.

De hecho hasta ese momento Hamás se negaba a atacar objetivos civiles en territorio israelí, pero la masacre de Goldstein les hizo cambiar de opinión según las informaciones de Matti Steinberg, ex jefe del Shin Bet (servicio de inteligencia interno de Israel).

Sin embargo consta de que la estructura sigue latente de forma internacional aunque bastante débil. Las tesis “kahanistas” siguen vivas hoy en Israel. De hecho los movimientos de grupos políticos como el Likud de Netanyahu o el Israel Beitenu de Avigdor Liebermann se alimentan del odio hacia los palestinos en particular y los musulmanes en general, aunque también desprecian profundamente a los cristianos y consideran que Israel les pertenece a ellos y todo ciudadano israelí no judío es “medio ciudadano” o un ciudadano de segunda. (Foto. Wikipedia)

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