Masacre de chiitas en Nigeria

Nigeria es un estado que está totalmente sacudido por la corrupción, el subdesarrollo, los conflictos religiosos entre cristianos y musulmanes y, por si faltaba poco, el grupo terrorista Boko Haram, el más fuerte de África sigue en su reducto del norte del país.

Sin embargo, los chiitas de Nigeria están en un fuego cruzado. Perseguidos por los yihadistas de Boko Haram y otros grupos salafistas y wahabistas similares así como por el gobierno, que no tiene ninguna simpatía hacia esta comunidad. Los chiitas en Nigeria comenzaron a aumentar de forma exponencial tras la aparición de Sheij Ibrahim Zakzaky y su grupo social, político y religioso de inspiración jomeinista y pacífico, Movimiento Islámico de Nigeria.

Masacres contra chiitas en Nigeria

Masacre de Zaria Quds Day: el 26 de julio de 2014 el ejército nigeriano abrió fuego contra los asistentes del día de Al Quds en Zaria muriendo 35 personas, entre las víctimas se encontraban tres hijos del sheij Ibrahim Zakzaky, líder del movimiento que celebraba el día de Al Quds, que se celebra en Irán el último viernes de Ramadán y que Zakzaky, por sus vinculaciones religiosas con Irán, había importado a Nigeria a través de los actos de su comunidad;

Masacre de Zaria: 12 de diciembre de 2015 en la cual los militares nigerianos asaltaron la mezquita y la huseiniya (un centro de culto chiita) baquiyatullah, asesinando a entre 500 y 1000 personas entre los que se encontraban otros tres de sus hijos. El propio Zakzaky fue detenido y encerrado, a pesar de ser un hombre mayor y estar enfermo (de hecho su médico también fue asesinado por las tropas nigerianas);

Masacre de Arba´in: el 31 de octubre de 2018 unos 45 chiitas nigerianos fueron atacados por el ejército, lo que constituye una más de las masacres instigadas por el odio religioso, provocando asesinatos extrajudiciales.

De hecho Sheij Jalil Sahurie a través de la Agencia ABNA (Ahlul Bait News Agency) envió una carta de repulsa por estos actos:

Masacre de decenas de musulmanes shiítas durante la observación del ritual religioso de Arba’in es injustificable

الَّذينَ إِذا أَصابَتهُم مُصيبَةٌ قالوا إِنّا لِلَّهِ وَإِنّا إِلَيهِ راجِعونَ

Aquellos que, cuando les aflige una desgracia, dicen: «¡En verdad, pertenecemos a Dios y, en verdad, a Él retornamos!»

Sin duda, la nueva represión criminal de parte de las fuerzas militares de Nigeria contra los pacíficos enlutados musulmanes shiítas durante la observación de la conmemoración religiosa de Arbaín Hussainí hieren la moral y sentimientos no tan solo de millones de musulmanes sino también de los hombres libres apegados a los valores humanistas que deben predominar en toda circunstancia y lugar a la luz de las directrices del derecho internacional.

Cuando aún no curan las heridas de la brutal masacre de Zaria, acaecida en 2015, en la cual las mismas fuerzas militares nigerianas lanzaron ataques incendiarios contra la residencia del clérigo musulmán shiíta Sheij Ibrahim Zakzaky y abriendo fuego contra su familia falleciendo en el ataque 4 de sus hijos y dejando medio millar de muertos de entre los miembros pertenecientes  a su comunidad, así como posteriormente la ocultación del destino de Sheij Zakzaky, y además la destrucción de sitios religiosos, incluidos mezquitas, centros de culto y cementerio musulmán, la minoría religiosa musulmana shiíta de Nigeria es nuevamente objeto de asesinatos injustificados con el agravante de haber sido realizados durante la observación de rituales religiosos, lo que a la luz del derecho internacional corresponden a ejecuciones extrajudiciales y crimen de odio. Ante lo cual el pueblo nigeriano debe exigir una investigación con urgencia y cualquier persona responsable de homicidios ilegítimos debe ser llevada ante la justicia.

Llamo a la comunidad internacional y parlamentarios y líderes y activistas musulmanes de todo el mundo a ejercer presión ante el gobierno nigeriano a través de sus embajadas y consulados enviando correos exigiendo formar un comité para llevar ante la justicia a los perpetradores del crimen, liberar al Sheij Ibrahim al-Zakzaky y reconstruir los sitios religiosos destruidos, como también la materialización de una investigación justa sobre el genocidio de musulmanes shiítas en curso en este país africano, diezmado por el terrorismo salafista-takfirí, y ahora bajo la represión de la brutalidad policíaca y militar en contra de esta minoría religiosa.

وسَیعلَمُ الّذینَ ظَلَموا أَی مَنقَلَبٍ ینقَلِبون

Los opresores pronto sabrán a qué lugar regresarán.

Was salaam

Sheij Jalil Sahurie

R.I. de Irán, Qom, 21 de Safar 1440 d.H.

Estas masacres injustificadas van en contra del derecho internacional público por constituirse en ejecuciones extrajudiciales, odio y persecución religiosa así como un posible delito de genocidio. Ibrahim Zakzaky, líder del pacífico Movimiento Islámico de Nigeria fue detenido durante el transcurso de la masacre de Zaria de 2015 y encerrado sin cargos, se ordenó su puesta en libertad mediante una fianza de 50 millones de Naira (164,052$) que no ha pagado, se encuentra en paradero desconocido aunque el 13 de enero de 2018 se distribuyeron imágenes suyas aunque sin aclarar exactamente a qué momento correspondía.

Ibrahim Zakzaky

Sheikh_Zakzaky

Sheij Ibrahim Zakzaky

Nació en Zaria, Nigeria, el 5 de mayo de 1953 y estudió en escuelas coránicas hasta que alcanzó la universidad, donde estudió derecho en la Escuela de Estudios Árabes, Kano y en la Universidad Ahmadu Bello. En ese tiempo era un activo miembro de organizaciones islámicas nigerianas universitarias durante los años setenta.

En 1979, con el triunfo de la Revolución Iraní, Zakzaky queda sorprendido y admirado por la gestión islámica del nuevo gobierno tras la caída del Shah y decide ir a Irán a conocer de cerca la revolución y el nuevo estado en los años ochenta. Su impresión es tal que acaba aceptando el chiismo y convirtiéndose en Sheij y volviendo a Nigeria fundando el Movimiento Islámico de Nigeria.

Este movimiento realiza tan labor de dawa (enseñanza del Corán) que pronto miles de personas pasan del sunismo al chiismo, ganandose la enemistad de los sunitas, los islamistas y el propio gobierno nigeriano que, además, se enfrenta a las críticas de Zakzaky. Sus posiciones siguen la moral chiita de no aceptar opresión sobre uno u otros pueblos de ahí sus actividades en contra del Estado de Israel o en contra de los gobiernos nigerianos, democráticos o militares, a los que acusaba de corruptos e ineficientes.

Debido a eso las campañas en contra de Zakzaky por parte del gobierno se ha hecho cada vez más fuerte hasta llegar a actos genocidas y a una brutal persecución religiosa. De hecho de los nueve hijos que tiene Zakzaky, seis han sido asesinados. Ya sólo viven dos hijas y un varón. (Fotos, creenshot/wikipedia)

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