Corea del Norte

Después de la polémica internacional llevada a cabo por los movimientos en la península coreana debemos conocer cual es la situación real en la zona.

En primer lugar debemos entender que Corea del Norte es un estado superviviente de la Guerra Fría y último exponente del socialismo científico y social. Sin embargo es muy diferente a las muestras de socialismo desarrolladas en Europa, África o América Latina, ya que la ideología oficial es la Juche.

Esta ideología es una adaptación del sistema socialista para el sistema social, cultural e histórico de la nación coreana. Es una contextualización basada en un fuerte nacionalismo, militarismo y seguimiento al líder, que es considerado un padre de la patria.

Los líderes de Corea del Norte, la familia Kim, son unos supervivientes políticos muy efectivos debido a que han podido sobreponerse a la caída del bloque socialista, a hambrunas devastadoras y a un bloqueo que ha logrado aislar totalmente al país, hasta tal punto que una gran parte de las finanzas, con la que se logran costear sus programas sociales, militares o nucleares provienen del mercado negro.

Corea del Norte no está en paz con Corea del Sur o Estados Unidos ya que no se firmó la paz, sino que se firmó un armisticio (tregua). Después de este acuerdo cada país se desarrolló en base a su ideología. Corea del Sur siguiendo un modelo capitalista en el frente de Estados Unidos y Corea del Norte desarrolló el modelo socialista del que hemos hablado antes.

En este contexto de tensión debemos situarnos ante el hecho de que en Corea del Sur (y en Japón) se encuentran establecidas bases del ejercito de los Estados Unidos que representan una clara amenaza para Corea del Norte. Al mismo tiempo, tanto el ejercito estadounidense como surcoreano realizan maniobras militares anuales en las cuales simulan ataques a Corea del Norte, incluso en algunas maniobras simulan el asesinato, por parte de fuerzas especiales, de Kim Jong Un como antes lo hacían con su padre Kim Jon Il.

Frente a esta tensión acumulada nos encontramos con un líder joven, que sucedió a su padre en el poder de forma prematura, y se vio obligado a limpiar el ejercito de oficiales que no fueran leales a él totalmente. Esa purga no tuvo los tintes morbosos que los medios de comunicación hicieron ver. La mayoría fueron jubilados, no lanzados a jaurías de perros hambrientos o “fusilados” con morteros.

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Por otro lado, una de las grandes “amenazas” es el programa nuclear de Corea del Norte, curiosamente han existido programas nucleares cómodos para Occidente, como el programa nuclear israelí de la central de Dimona. Sin embargo el de Corea del Norte no lo es.

El gobierno de Piongyang constantemente declara que este programa está orientado a la disuasión y a la defensa. Sobre todo si vemos lo que ha ocurrido con los gobernantes y países que han tenido programas nucleares que, después de años de negociaciones, fueron suspendidos. ¿Cómo acabó Gadafi o Sadam Husein?, sin ir más lejos ¿cómo quedó Siria poco después de que su programa nuclear fuera destruido por Israel?, ¿e Irán?, país que firmó un acuerdo en el que se comprometía a suspender el programa nuclear a cambio del levantamiento de las sanciones y, pese a la suspensión del programa, el gobierno de Teherán, a día de hoy, tiene más sanciones que antes.

Corea del Norte, a pesar de que nos muestren que su líder es un neurótico y el país es una especie de agujero negro lleno de fanáticos, sabe que un ataque nuclear significaría, aparte de los problemas derivados de lanzar un ataque atómico a países colindantes como Corea del Sur o vecinos como Japón que pueden dañar también a Corea del Norte. Son conscientes de que después de ese ataque no sólo no tendrían aliados sino que el países sería totalmente atacado. Quedaría peor que Alemania tras la II Guerra Mundial.

Los países son como los seres vivos, buscan la supervivencia aunque ello implique desarrollar un programa nuclear militar, lo que permitiría mayores facilidades de supervivencia debido a la disuasión frente a ataques externos o revueltas internas promovidas por actores extranjeros, como ha sucedido con la Primavera Árabe.

Estados Unidos desea restringir el acceso a este tipo de armamento en países “enemigos” para evitar que sean capaces de poder defenderse. El gobierno de Washington busca debilitar a los países incómodos para dejarlos indefensos y luego destruirlos, ese el objetivo de los Think Tank de USA, aunque después sean incapaces de solucionar los males derivados de la intervención armada y dejen países y sociedades absolutamente devastados.

Al mismo tiempo, la mera existencia de armamento nuclear, peligroso para la vida en el propio planeta, debería estar sometido a un arbitraje internacional que se encargara de destruir todos los arsenales nucleares, sin excepción. (Foto: Zennie Abraham)

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