El apartheid israelí

El apartheid israelí es una realidad desde la construcción teórica del sionismo político por Theodor Herzl y su materialización por parte de David Ben Gurión en 1948. El estado judío no ha hecho sino generar problemas en la región. La idea sobre la que se asienta la construcción de Israel es una idea de legitimación religiosa, no histórica o nacional. De entrada la justificación nacional es imposible debido a que los israelíes son descendientes de inmigrantes que huyeron de Europa hacia el Mandato británico de Palestina en los años cuarenta, y que han continuado viajando hasta día de hoy desde el bloque de la extinta URSS, Argentina o Estados Unidos por lo que racialmente son eslavos o anglosajones, sin ningún tipo de cohesión racial o nacional entre ellos más allá de la religión.

Con el paso del tiempo se llevó a cabo una serie de operaciones del MOSSAD para llevar judíos de Etiopía (los falasha o Beta Israel), del mundo islámico (los mizrajim de Irak, Siria, Yemen o Egipto), a Israel y que, por otro lado, reciben un trato bastante desagradable por parte de las autoridades, copadas por judíos de la etnia askenazim (judíos polacos, ucranianos, alemanes etc…) por lo que podríamos hablar de un fuerte racismo en Israel.

La legitimidad nacional del pueblo de Israel es igualmente un mito ya que, si bien había presencia judía en Palestina, ésta era de raza semita es decir, judíos palestinos, que son minoría entre los 8 millones de judíos israelíes actuales que habitan la región.

La justificación para el estado de Israel es netamente religiosa, basándose en los derechos que en el Tanaj se otorga a los judíos sobre esa tierra (en Tanaj es el libro sagrado del Judaísmo, compuesto por tres cánones, Torah, Neviim y Jetuvim)  esto no responde a la realidad actual del territorio Israelí sino que en los textos sagrados del Judaísmo se les otorga toda la tierra entre el río Nilo y el Eufrates.

Herzl fue muy inteligente y fundió el nacionalismo europeo del siglo XIX, basado en la raza y la nación, y lo trasladó a los seguidores del Judaísmo, religión multiétnica y multinacional, sustituyendo estas nociones por la del derecho divino y reforzándolo con la necesidad de tener un lugar seguro para evitar ser perseguidos o asesinados.

Apartheid israelí

Tras la creación del estado de Israel las refriegas y guerras con sus vecinos árabes fue una constante, estos países no tenían en mente derrotar a Israel y establecer un estado Palestino. Su idea consistía que acabar con Israel y repartirse la zona Palestina entre ellos, por lo que en caso de que los árabes hubieran acabado con Israel, hoy, la población palestina no viviría mejor aunque esto no es un consuelo.

La problemática viene después de 1967 cuando Israel ocupa el Golán, el Sinaí y toda Cisjordania. El Sinaí es devuelto a Egipto después de los acuerdos Sinaí I y Sinaí II pero la negativa de Siria a negociar hace que pierdan el Golán, que se encuentra bajo ocupación israelí, así como los palestinos.

Como toda potencia colonial la función del usurpador consiste en el control de la tierra, los puntos estratégicos, provocar la debilidad económica y hacer valer su autoridad y dominio sobre los mismos, instalando un gobierno que responda a los intereses de Israel. Esa es la ANP, la Autoridad Nacional Palestina, que cada vez es más una administración de gobierno “indígena” al servicio de la potencia colonizadora, Israel.

El apartheid se puede sentir en la separación de la zona de Cisjordania (denominada Samaria y Judea por el nacionalismo sionista), mediante un muro que rodea toda la zona y separa la región ocupada del estado de Israel. Este muro ha dificultado totalmente la comunicación entre aldeas y comunidades palestinas, que han quedado divididas por la construcción de este muro de separación, ha afectado a los palestinos en su capacidad y libertad de movimientos al tener que soportar los controles para cruzar hacia la zona israelí por lo que muchos tienen problemas a la hora de acudir a sus trabajos o a citas judiciales o médicas. La presión sobre la población en forma de controles militares en el muro ha dañado a la población así como los controles militares dentro de las zonas ocupadas, donde los soldados suelen abusar de su autoridad y se reportan casos de agresiones físicas y verbales cuando no autenticas palizas.

Económicamente el muro ha destruido la economía de las poblaciones palestinas, encerrándolos en su propia tierra, pero al mismo tiempo las comunidades y las colonias israelíes no dejan de crecer, a estas colonias los palestinos no tienen derecho a entrar a no ser que sea con un permiso especial de trabajo. Ni que decir tiene que estas colonias están militarizadas, el aumento de bases militares en Cisjordania se hace notar conforme crecen los asentamientos israelíes, al mismo tiempo los propios colonos organizan grupos “paramilitares” que no dudan en realizar razzias contra la población palestina, muchas veces el ejercito se ha visto obligado de retener a estos grupos radicales sionistas.

Checkpoint_near_Abu_Dis

Checkpoint israelí cerca de la ocupada Abu Dis (Wikimedia Commons)

Para conectar estas colonias, como decimos en constante aumento, Israel se ha servido de una serie de carreteras, autovías y autopistas segregadas. Esta segregación se hace ver en la prohibición por parte de los palestinos a usar estas infraestructuras, para ellos se les habilitan otros caminos, que están restringidos en forma de:

  • 75 puntos de control fijo;
  • 150 puntos de control móvil;
  • 445 obstáculos (terraplenes y moles de hormigón) entre carreteras y aldeas;
  • 88 puertas de hierro;
  • 74 kilómetros de alambrada.

Esto en las carreteras habilitadas para palestinos, las habilitadas para israelíes carecen de controles serios y no pueden ser usados por palestinos. El régimen de apartheid es tal que ha destruido la economía, ya débil, de esta zona entre el muro, lo que no permite una correcta exportación como las carreteras, que no permiten una correcta distribución de bienes de empresas locales entre ciudadanos palestinos, mientras que los productos israelíes (obtenidos en territorio palestino pero por empresas israelíes o cooperativas de colonos) no tienen problema para realizar su distribución a territorio israelí ni dentro de la zona ocupada.

Psicológicamente esto se traduce en situaciones de estrés entre la población y casos de depresión que unido al paro radicalizan aún más a la población. Al mismo tiempo estas restricciones no permiten el correcto acceso a los servicios médicos por lo que la tasa de mortandad infantil es bastante alta, 8% de cada mil nacidos vivos mientras que estos datos entre la población Judía es de 4% de cada mil (Oficina Central de Estadística de Israel informe “Infant mortality rates, by selected causes, religion and age”.). Lo cual nos deja bien claro el modelo de apartheid y genocidio a cámara lenta del que somos testigo.

250.000 colonos viven en zonas expropiadas por el gobierno de Israel y habilitadas para ellos en Cisjordania, explotando sus recursos y enriqueciéndose mientras al mismo tiempo sojuzgan a una población de 2,5 millones de personas autóctonas.

El estatus jurídico

El estatus jurídico de los israelíes colonos de Cisjordania es diferente al de los palestinos. En el caso de la familia quemada viva por extremistas judíos colonos de Cisjordania, que asesinaron a una familia palestina en una razzia (atentado terrorista) quedó clara la impunidad de estos terroristas que, después, de un juicio que más bien fue una pantomima han ido quedando en libertad uno tras otro. Impunidad israelí que contrasta con el fuerte sistema jurídico israelí sobre los palestinos, producto del sistema de apartheid escudado en la seguridad. En este caso existe una figura jurídica más propia de los estados dictatoriales o de estados segregadores, como la Sudáfrica del apartheid del pasado siglo. Esta figura es la detención administrativa.

En primer lugar debemos conocer que una detención administrativa se produce es aquella detención que se produce al margen del sistema jurídico, sin pruebas concluyentes y sin orden judicial, es una detención ilegal pero con otro nombre. El caso más famoso es el caso de la detención del periodista Al Qiq en Cisjordania bajo la acusación tan abstracta de “ser un peligro”.

La detención administrativa niega todos los derechos del detenido situándolo en un limbo. Ni que decir tiene que para ser objeto de una detención administrativa no cuenta la edad. hay niños pequeños detenidos, ni la acción. Puedes ser detenido de forma administrativa tanto por ser un terrorista como por ser un periodista incómodo, una persona incómoda, por tirar piedras a los soldados que disparan con munición real o por encararse con un soldado que está faltando al respeto.

Muchas de estas detenciones son por delación. La increíble red de inteligencia desplegada por la SHABAK, servicio de inteligencia israelí que opera en Israel, Gaza y Cisjordania.

El poder del sistema de apartheid

Racista y segregacionista, no solo se puede notar en la imposibilidad de movimientos en Cisjordania, en la incapacidad de salir y moverse libremente, incluso en la ciudades que también están segregadas, muchas calles son intransitables para palestinos o árabes en general.

El estado de represión jurídica de esta población se ve en la capacidad del estado de cerrar medios de comunicación, periódicos, radios o televisiones si estos van contra los intereses sionistas y segregacionistas igualmente. Todo ello porque los palestinos no están bajo control civil sino bajo régimen militar. La asamblea o el gobierno civil de Israel únicamente es activo son sus ciudadanos (los colonos), mientras que toda forma de gobierno civil es inexistente para los palestinos, que viven bajo régimen militar, de ahí que la propiedad de las casas y de todos los bienes inmuebles sea del gobierno militar israelí en Cisjordania, razón por la cual las casas de la familias de implicados en casos de oposición a la presencia militar son derribadas sin ningún tipo de control, ya que forma parte de una sanción administrativa de régimen militar.

Éste régimen militar ha encarcelado a decenas de niños en cárceles, alejados de sus familias y sometidos a toda clase de abusos, por actos “contra la seguridad”, muchos de ellos condenados a penas desproporcionadas, que van contra la legislación internacional y contra los principios básicos y fundamentales del derecho.

En este caso Israel no es un estado modelo, ni siquiera es un estado europeo, como quieren hacer creer para legitimarse, sus desmanes jurídicos, su forma desproporcionada de actuar, su gobierno militar en Cisjordania, su estado de sitio sobre la población de Gaza lo alejan mucho de los principios jurídicos y políticos de los Estados Unidos y de los Estados de Europa aunque racialmente sean inmigrantes Europeos. (Foto: Wikimedia Commons)

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