El Golpe de Estado en Myanmar

Los cambios abruptos del poder en Myanmar se han dado con relativa asiduidad así como su inestabilidad interna derivada del conflicto entre rakhines y rohinghyas (budistas y musulmanes). El proceso de guerra, protestas, dictaduras y la junta militar que gobernó desde 1988 hasta 2011, momento en el cual se inició un proceso de transición hacia la democracia, acabó abruptamente el uno de febrero de 2021 con la toma de la capital y el encarcelamiento de los líderes políticos.

Las elecciones del 8 de noviembre de 2020 dio la victoria a la Liga Nacional para la Democracia (396 escaños de 476) siendo que el partido de los militares: Unión, Solidaridad y Desarrollo obtuvo sólo 33, lo cual hizo que desde las altas instancias del poder militar se preparase un golpe de estado que acabase con el gobierno del presidente Win Myint (del cual Aung San Suu Kyi era su Consejera de Estado), el resultado sería que Min Aung Hlaing, líder del golpe, se convertiría en el líder del estado, Myint Swe en Presidente y se creara, de nuevo, una junta militar de gobierno.

La realidad de la situación es que el golpe ya era un rumor días antes y, a pesar de resultar incruento, ha resultado en una crisis diplomática, de hecho Estados Unidos ya avisó, junto con Reino Unido, Francia y Australia, de movimientos sospechosos. Ahora estos países son los más afectados por el golpe militar que, en principio, será por plazo de un año.

China declaró que estaba preocupada por el cariz de la situación pero no ha condenado el acto más allá de esas palabras mientras que Estados Unidos, ya ha amenazado con sanciones económicas siendo, el control de Washington sobre el entramado de organizaciones internacionales, su gran contrapeso al poder compacto de China.

Y es que Pekín y Myanmar no tienen una relación superficial: China posee el puerto de Kyaoukpyu y toda una red de infraestructuras ya pagadas que une su territorio con el puerto a través de Myanmar, por lo que es un país de vital importancia para China pero también para Estados Unidos, cuya presencia en el está reducida a su base en Diego Garcia y su presencia total en el golfo pérsico mientras que China tiene un continuo de puertos por toda la costa índica que, con una Myanmar bajo dictadura, estable y apoyada por China puede reforzar a Pekín en sus aguas índicas orientales.

Y es que la estabilidad de esta región es básica porque se encuentra parejas con las aguas del mar sur de China, donde tiene problemas con Taiwán, Filipinas y Vietnam.

Sin embargo el país más afectado es India, que tiene su particular ruta en el Índico y su puerto estratégico (y único) en el este de este Océano es en Sittwe, puerto que está en Myanmar, si la junta militar se encuentra apoyada por China puede ejecutar la salida de India de ese puerto, lo cual daría un poder total a China en esa zona y haría mucho daño al gobierno de Nueva Delhi, acosado también por Pakistán, y con ello a Estados Unidos.

El Golpe de Estado en Myanmar no es una cuestión meramente electoral, es un acto para reconducir la geopolítica birmana y llevarla a cotas dentro de la esfera de China en detrimento de la esfera euroestadounidense que Aung San Suu Kyi estaba intentando promocionar. (Foto: Wikipedia)

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