Transexualidad en Irán

En un país donde la homosexualidad no se acepta, la transexualidad debería ser un tabú innombrable, sin embargo es todo lo contrario. Irán es el segundo país del mundo (después de Tailandia) donde más operaciones de cambio de sexo se realizan ¿Por qué?

Todo parte de la sabiduría del Ayatollah Jomeini que, en 1984, bendijo legalmente las operaciones de cambio de sexo al emitir una fatwa en la cual permitía el cambio de sexo como solución a las tendencias homosexuales. Hoy en Irán viven entre 15.000 y 20.000 transexuales.

La idea de los religiosos es simple: la transexualidad es una enfermedad que se puede curar, mientras que la homosexualidad, que es también una enfermedad, no está sujeta a cura además de ser un pecado. Esta idea no esta avalada únicamente por una élite intelectual o unos teólogos chiitas liberales, sino que responde a un profundo estudio teológico que ha sido aceptado y compartido sin problemas por parte de los ayatollah y de los imames iraníes. Hasta tal punto que, en las costumbres y tradiciones islámicas, se tiende a preguntar sobre diferentes cuestiones a tres o más imames para pedir consejo.

El hecho de que tanta gente acceda a cambiar su sexo es porque el establishment religioso iraní acepta, comparte y aconseja el cambio de sexo a aquellas personas que les llega con esta problemática. Los cirujanos iraníes suelen cobrar 3.000 euros por una operación de cambio de sexo, pero el procedimiento es largo y cuesta más que el precio a pagar por la operación aunque existen ayudas para estas personas que desean cambiar su sexo y no tienen medios para hacerlo.

La más importante es la fundación benéfica del imam Jomeini, que conceden préstamos sin intereses a transexuales con bajos ingresos económicos de hasta 1.000 euros. La tolerancia social y familiar hacia los transexuales es general debido al fuerte respaldo de la comunidad religiosa y política que controla el país, lo cual ha permitido a los transexuales poder ser aceptados y tolerados en un mundo que en principio podría serles hostil.

El caso de Milad Kajouhinejad, nacido con el nombre femenino de Mahboubeh, es uno de los más paradigmáticos. Convencido de su sexualidad y de ser un hombre encerrado en un cuerpo de mujer solicitó ayuda estatal y religiosa consultando a los imames de Irán, de los cuales los tres a los que preguntó le dieron el visto bueno. En ese momento comenzó a someterse al proceso de conversión en hombre pasando por psiquiatras, médicos y pruebas  psicológicas hasta recibir el visto bueno. En ese momento (y hasta hoy) se ha sometido a veintitrés operaciones para eliminar todo resto de feminidad en su cuerpo.

Hay muchos casos iguales en los que, tras consultar a religiosos, psiquiatras y médicos, se establece el inicio del proceso de cambio de sexo aunque sólo si este es favorable. (Foto: Wikimedia Commons)

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