Carta a los maestros

Desde que entré en el colegio hasta que salí de la universidad los maestros, profesores, doctores, catedráticos, expertos etc…fueron desfilando delante de mi y, desde sus tribunas, dando la espalda a la pizarra y mirándonos a nosotros, niños pequeños, jóvenes alevínes, rebeldes adolescentes o sabiondos universitarios fueron dejando, muchos de ellos, sus semillas dentro de nuestros corazones y mente.

Este blog es de geopolítica y Oriente Medio pero sin estos profesores que, en muchos casos, nos daban una de cal y otra de arena, esto no estaría andando. Hoy en día es una profesión mal mirada por la manía que se ha instalado de considerar toda la autoridad como tóxica o, peor aún, en muchos casos son menospreciados o atacados física y verbalmente cuando, en realidad, la autoridad del profesor es la autoridad de la sabiduría y la erudición. Los colegios deberían ser la dictadura del conocimiento, desde luego mucho más dulce que la democracia de la mediocridad y la incultura (que campan a sus anchas y que se ha instalado en estos templos lugares).

Aparte de eso la penetración en colegios, institutos y universidades de ideologías tóxicas y extrañas, totalmente paralelas a las materias que deben abordarse. Sí, que sí, que hay libertad de cátedra pero una cosa es eso y otra cosa es adoctrinar.

Gracias a Dios (que casi ha desaparecido de esta sociedad) que delante de mi han desfilado grandes profesionales enamorados de su trabajo, competentes, severos, serios pero cariñosos y muy atentos con nuestra evolución personal y académica. Quiero darles las gracias a todos, desde mi maestro “Don Julio”, con el que me fundo en un profundo abrazo cada vez que nos cruzamos por la calle, hace más de quince años que me dio clase de primaria, pero también Isabel o Jose Mari (entre otros) que me dieron clases de secundaria, Eduardo, Antonio, Aventino o Paco (entre otros) que me guiaron por el camino del bachillerato de humanidades que tanto disfruté o Jesús, Jose Manuel, Paco, Enrique etc… que me ayudaron a transitar por los siempre tortuosos caminos del derecho, o Pedro Baños, ilustre conocido por sus dos libros sobre geopolítica que me siguió formando en un curso de “Geopolítica de Recursos Naturales”.

Nunca he dejado de formarme para ofrecer lo mejor en este blog y seguir el camino de informar sobre Oriente Medio y el resto del mundo con unos pilares fuertes, cosa que sin su trabajo previo no podría haber ocurrido. Sin la ayuda y sin sus conocimientos, paciencia, cariño y profesionalidad ni yo ni ninguno de los profesionales que pululan por el mundo seríamos nada. Son fuentes de saber y como tal deben ser queridos, respetados y mimados porque en su trabajo se está limando las próximas generaciones y el futuro de las naciones.

Una sociedad que forma bien a sus maestros, los respeta y los ensalza como puntales básicos de su sistema, es una sociedad fuerte, porque una sociedad que lee y estudia no puede ser derrotada, es eterna. 

Gracias a todos aquellos profesores que con su esfuerzos ayudaron a forjar los conocimientos que hoy adornan mi mente. (Foto: Wikipedia)

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