Las momias del Inca

El imperio Inca constituye el estado soberano precolombiano más extenso de toda la América antigua y su extensión fue, en su época de mayor extensión, de 2.000.000 Km2, extendiéndose por toda la cordillera de los andes en un eje norte-sur tomando, asimismo, territorios de lo que hoy es el sur de Colombia, mitad norte de Chile y noroeste de Argentina. Estos territorios estaban controlados desde el corazón del Imperio situado en la zona de la moderna Perú y Bolivia.

Su capital estaba situada en la ciudad de Cuzco, actualmente situada en el Perú. El imperio Inca se llamaba a si mismo como Tahuantisuyo (del Quechua tawantin suyu “las cuatro regiones”) y al periodo de dominio Inca sobre las regiones de américa latina se le llama Incanato.

Al contrario de lo que se pueda creer el incanato no se desarrolló en un período extenso de años ya que el Imperio Inca, entre su establecimiento y su caída, abarca un período de 94 años. Los orígenes del Imperio debemos buscarlo en el primer inca Pachacútec, que lideró un frente común de étnicas cuzqueñas que logró vencer a la confederación de estados Chancas en el año 1438 D.C. instaurando el curacazgo incaico organizado por él mismo e inaugurando una etapa de constante expansión por los andes.

Dicha expansión continuó con el heredero al trono, su hermano Cápac Yupanqui, Túpac Yupanqui y Huayna Cápac, a este último se le debe el honor de consolidar y pacificar los territorios tomados por los Incas durante este período expansivo, pero no solo se le debe el afán expansivo a Huayna Cápac sino que también se le debe el desarrollo de las ciencias y el arte.

A este período de estabilidad y apogeo le siguió una etapa de enfrentamiento civil entre los hijos de Huayna Cápac, Huáscar y Atahualpa, resultando este vencedor de la contienda en 1532, el mismo año en que Francisco Pizarro llega al Imperio capturando y ejecutando a Atahualpa en 1533. El dominio español no se consolidaría hasta 1572 cuando los “Incas de Vilcabamba” (rebeldes incas) no serían derrotados y su líder el Inca Túpac Amaru capturado y decapitado.

Las Momias de los Andes

La momia Juanita

Fue descubierta entre mayo y junio de 1996 y fue exhibida en la sede del National Geographic Society en Washington y donada a la Universidad católica de Santa María de Arequipa, el cuerpo se trató mediante una autopsia virtual con tomografías y sometiéndola a rayos X concluyendo que “juanita” murió sacrificada mediante un fuerte golpe en el cráneo que le provocó una fisura de 5 cm y una hemorragia interna que la llevó a la muerte. Se demostró que la muerte había sido producido por un golpe de “macana” (una especie de porra) mientras estaba arrodillada, asimismo se determinó que la joven había ayunado un día antes del sacrificio.

Juanita nos otorga más información sobre su vida ya que se sabe que murió con 13 o 14 años de edad (entre 1.440 y 1.450 d.C.), medía 1,58, era fuerte, tenía una dentadura perfecta había sido esbelta y bella y nunca había sufrido de ninguna enfermedad.

El Capac Cocha y los niños de Llullaillaco

El Capac Cocha era una ceremonia que implicaba el sacrificio de niños que eran escogidos desde su nacimiento para ser parte del ritual, de hecho en este caso en particular los tres infantes tienen los atributos de la nobleza inca y el cráneo deformado deliberadamente. Si bien se ha demostrado que no eran parientes entre sí

En esta fiesta se enviaban niños desde todas las zonas del Imperio donde participaban en las ceremonias que se oficiaban en Cuzco y después, a la vuelta a sus poblados, eran ofrecidos a los dioses locales en la cima de las montañas, denominadas “Apu”. Cabe destacar que probablemente el sacrificio de niños no era algo común por los pocos cadáveres encontrados pero aún así aquí les dejamos varios ejemplos.

La doncella de Llullaillaco

Esta momia fue hallada en el volcán del mismo nombre y fue el segundo descubrimiento, justo al norte de otra tumba. Llevaba el cabello largo en trenzas, como era costumbre en algunos poblados de los andes, su rostro conservaba pigmentos rojos y en su boca se hallaron fragmentos de hoja de coca, se especula con que fue una “virgen del sol” y que por lo tanto fue educada en las casas de las escogidas. Fue una ofrenda.

El niño de Llullaillaco

Esta fue la primera momia que se encontró en Llullaillaco y corresponde a un niño de 7 años perteneciente a la élite Inca, le encontraron sentado sobre el unku y con el rostro dirigido hacia el sol. Una de las señas de su status era su cabello corto y el tocado sostenido por una Huarakca.

La niña del Rayo

Este fue el tercer hallazgo de la montaña, la niña del rayo tenía seis años de edad, se la llama de esa manera porque en algún momento su tumba fue golpeada por un rayo que daño su ropa y parte de su cuerpo. Una vez descubierta la momia se descubrió que miraba hacia el suroeste, como signo de status y belleza, su cráneo fue deliberadamente modificado desarrollando una forma cónica.

Ajuar funerario de los niños de Llullaillaco

Los Incas enterraban a sus muertos con todo un ajuar en cerámica y telas. Las cerámicas se llamaban queros

En el ajuar podemos ver la importancia que la vida de ultratumba tenía para los Incas, la importancia de su espiritualidad les hizo enterrarse con ricos ajuares que nos han sido legados para poder conocer su cultura. Esta dualidad vida-muerte muestra la complejidad de la cosmogonía de este grupo, Creencias que se perdieron. (Wikimedia Commons)

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