La pirámide escalonada de Saqqara

Cuando el Faraón Zoser, de la III dinastía, preparó su tumba real en Saqqara jamás imaginó que estaría sentando las bases de las construcciones funerarias monumentales que se desarrollaría después, y que verían en la IV dinastía de Egipto su máximo exponente y perfección con las pirámides de la meseta de Guizeh. Sin Zoser, bueno mejor dicho, sin Imhotep jamás hubieran podido construirse los cenotafios funerarios piramidales de Keops, Kefrén y Micerinos. Si viajamos al Egipto faraónico y nos embarcamos en la aventura (de 3.000 años de historia) de clasificar los monumentos funerarios podremos distinguir cuatro tipos:

  • El túmulo funerario del Egipto pre y proto dinástico;
  • Las mastabas de las primeras dinastías;
  • Las pirámides;
  • Los hipogeos.

La pirámide, según los egiptólogos, son la evolución de las mastabas, tumbas con una galería subterránea donde se colocaba el cuerpo con el ajuar funerario. Sobre la tumba se erigía la construcción en sí con forma troncopiramidal y cuya base era rectangular. De la evolución de esta forma de construir vino la primera pirámide, que es la de Zoser, construida por Imhotep.

La pirámide de saqqara en la antigüedad era denominada como Dyeser Deyeseru “la más sagrada”, ya que se encuentra dentro de un recinto religioso rodeado por un muro y con una serie de edificios simbólicos y religiosos, el lugar está plagado de túneles y almacenes. En la antigüedad en este recinto se conmemoraba el Heb Sed, en Menfis que en aquella época era la capital de Egipto. Zoser se había trasladado hasta aquí desde Abydos para controlar mejor las zonas estratégicas del delta del Nilo. Una vez establecido en Menfis ordenó edificar su tumba en Saqqara, que consistiría en una mastaba pero durante la construcción de la misma su arquitecto Imhotep, el primero de todos los arquitectos mencionado en un texto, decidió ofrecer a su faraón un nuevo concepto de túmulo funerario. Acaban de nacer las pirámides.

Superponiendo mastabas cada vez más pequeñas, una sobre otra, lograría ir aumentando la altura del túmulo. Para ello Imhotep renunció a los adobes y usó piedra caliza. En total superpuso seis mastabas, una encima de otra, el proceso fue muy complejo por lo novedoso de la construcción y por el trabajo de ingeniería y arquitectura que requería dicho proyecto, cinco revisiones de los cuales tres revisiones mantenían el concepto de mastaba y las dos últimas revisiones ya son bajo la idea de la pirámide escalonada, se llevaron a cabo para completar la obra. El gasto económico fue, también, superior a lo estipulado y seguro que “se pasaron” de presupuesto y tuvieron que hacer reajustes económicos.

La primera mastaba, sobre la que se levanta el edificio, si bien es construcción de Imhotep no fue construida en época de Zoser sino de Sanajt, el predecesor de Zoser. Y cuenta con el honor de ser la primera construcción de piedra tallada de la historia de Egipto. La construcción, una vez acabada, constó de un recinto rectangular de 554 metros en eje norte-sur y 227 eje este-oeste rodeado de un muro de piedra caliza con catorce puertas falsas, puertas mágicas con poderes místicos para los egipcios, y una puerta real enmarcada dentro de una de las puertas falsas. En el medio del complejo de Saqqara estaba la pirámide con una altura original de sesenta metros, ya que estaba recubierta de piedra caliza blanca pulida, que ahora se ha perdido quedando solo el esqueleto.

Dentro de la pirámide de Saqqara hay once pozos de 32 metros de profundidad donde se encontraron restos de ajuar funerario en forma de vasijas, comida, ropas y registros en piedra con los nombres de faraones previos a Zoser así como dos sarcófagos, uno de ellos con los restos de una hija de Zoser que murió cuando tenía ocho años. El pozo de Zoser está en el centro de la base de la pirámide a una profundidad de 28 metros y 7 de anchura construido en granito y sellado con yeso, la entrada fue sellada con una piedra de 3.500 kilos.

Camino a los dioses

Zoser, como faraón que era, a su muerte se reunión en el duat con los dioses y pasó a los anales de la historia de Egipto como uno de los grandes faraones no solo por su construcción sino por sus victoriosas expediciones en el Sinaí, donde doblegó a las tribus y logró controlar los yacimientos de turquesa y cobre, también se expandió al sur hasta la isla elefantina, cerca de la primera catarata del Nilo. Su memoria llegó hasta la época de los Ptolomeos, cuando se grabó “la estela del hambre” en la cual se recuerdan siete años de sequía y hambruna en Egipto.

Imhotep corrió una suerte similar y siendo, como era, una persona carente de sangre real llegó a ser recordado por las generaciones de Egipto, que llegó a deificarle por sus ingentes conocimientos en medicina, astronomía, arquitectura y sus conocimientos teológicos, era sumo sacerdote en la ciudad de Heliópolis. Imhotep es el primer científico que ha trascendido su época llegando hasta nosotros casi 4.000 años después de su muerte, llegó a ser considerado dios de la medicina y la sabiduría. Durante la época de Ptolomea fue vinculado a Asclepio por sus similitudes, y deificado mucho después de su muerte.

Esta primera pirámide marcó el inicio de un nuevo método de construcción funeraria que llegaría a su cima en la IV dinastía con las pirámides de Guizah, que no existirían si un poderoso Faraón Zoser y su arquitecto Imhotep no se hubieran aventurado a tamaña empresa legando a la arquitectura, al hombre y a la historia una de sus perlas más preciosas. (Foto: Wikimedia Commons)

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