Navasard, el año nuevo armenio

Navasard es el año nuevo tradicional armenio, su origen se remonta a la era pagana de la nación armenia cuando celebraban el cambio de año en el mes de agosto realizando celebraciones comunitarias en honor a los dioses. Esas celebraciones duraban una semana y están muy relacionadas con el Nowruz, de hecho el historiador armenio Mardiros Ananakian señala que ambas celebraciones eran la misma cosa y se celebraban a inicios de la primavera en el mes de marzo pero que en el siglo XI Navasard sería removido a finales de agosto, concretamente al día 11 del mes.


Será, sin embargo, en 1582 cuando se imponga el calendario gregoriano que señalará el día 1 de enero como primer día del año. Sin embargo junto con el calendario común en Armenia, como en muchos otros lugares, se usaba de forma paralela el calendario tradicional. Las fiestas del Navasar implicaban sacrificios animales (palomas y ciervos con los cuernos pintados) debido a que las divinidades vinculadas a esta festividad eran Astghik, Vahagn y Anahit.


Sin embargo una vez se cristianizó la festividad el sacrificio pasó a ser un elemento festivo para proveer a las familias de carne para los banquetes en esta festividad familiar y comunitaria de evidente origen agrícola; ya que en los días de Navasardian el país lograba el pico agrícola en pomelos, peras, melocotones y sandías.


El objetivo era recordar a los muertos, aumentar las lluvias y las cosechas dando inicio al “otoño dorado” que comenzaba tras el fin del mes de Navasard (11 de agosto al 9 de septiembre). Durante las fiestas de una semana se realizaban abundantes almuerzos y cenas familiares con invitaciones de amigos, en las puertas se colgaban medias donde se esperaba que se introdujeran regalos (costumbre compartida con las navidades actuales). Aunque también se realizaban celebraciones comunitarias en la forma de grandes festivales de música y danza, romerías (fiestas rurales en la cual las familias instalan carpas y conviven durante algunos días), uno de los grandes indicativos culturales y arquetipos de esta fiesta es la hoguera y la tradición de saltar sobre las brasas y el fuego para espantar a los malos espíritus, tradición compartida con el Nowruz persa y otras tradiciones del fuego y las cosechas de Europa y Asia.


En estas romerías incluso participaba la élite del país, desde el rey hasta la nobleza y los sacerdotes, que daban una dimensión trascendental cristiana a esta festividad en la que, junto con la música, la comida, danzas, recitación de poemas y representaciones se llevaban a cabo unos juegos llamados Ashtishat.


El Ashtishat es una serie de juegos tradicionales armenios que tienen una gran similitud con los Juegos Olímpicos de la antigua Grecia donde los vencedores compartían los mejores sitios y comida durante las festividades.


En definitiva una festividad tradicional que hunde sus raíces en la noche de los tiempos debido a su carácter agrícola evidentemente relacionado con el periodo de estabilización neolítico en las regiones transcaucásicas. Una de las zonas donde se alcanzó la primera cota de civilización urbana: desde Anatolia hasta el Nilo; Tigris-Éufrates; Zagros y Cáucaso, esta región fue la iniciadora de la civilización y prueba de ello es que en las regiones que han resistido el paso del tiempo estas fiestas de la luz perduran desde hace milenios. El ejemplo no sólo lo tenemos en el Navasard sino en su hermana melliza, el Nowruz persa ya que no debemos olvidar que el pueblo armenio es una rama de esta gran nación irania. (Foto: Wikimedia Commons)

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