Estados Unidos contagió con Sífilis a cientos de guatemaltecos

Los Estado Unidos y sus programas de investigación en seres humanos no tiene nada que envidiar a los siniestros experimentos del Doctor Mengele en la Alemania del III Reich. En este caso nos centraremos en los innecesarios experimentos de Estados Unidos en Guatemala, prácticas que conllevaron la inoculación de la bacteria Treponema pallidum (Sífilis).

Los experimentos se llevaron a cabo entre 1946 y 1948 en Guatemala y eran científicamente innecesarios ya que la cura de esta enfermedad se logró a finales de los años veinte del siglo XX con el descubrimiento de la Penicilina, además no tenía ningún valor médico ya que la enfermedad había sido diagnosticada y descrita desde hacía cientos de años. Al mismo tiempo eran experimentos ilegales ya que no contaron con el consentimiento informado y expreso de los pacientes, que fueron engañados durante pruebas médicas.

Las víctimas fueron muchas y variadas: desde enfermos mentales hasta reos, soldados y ciudadanos guatemaltecos e incluso niños del hogar para huérfanos “Rafael Ayau” fueron infectados. El procedimiento constó de dos fases: en una se usaron prostitutas enfermas de gonorrea y sífilis para contagiar a las víctimas pero al ser pocos los reportes de infección pasaron a la inoculación directa mediante inyecciones de la bacteria en pene, espalda, brazos o piernas haciéndolos pasar por meras vacunas. Algunos médicos protestaron por la falta de ética de semejante experimento pero el doctor John Charles Cutler, director del experimento, ordenó que no se dieran datos de la práctica.

Todo ello para probar y analizar la evolución de las enfermedades y el resultado de los tratamientos que en muchos casos, casi todos, no se dieron. Ni que decir tiene que estos experimentos contaron con el respaldo del gobierno guatemalteco y provocaron innumerables contagios dentro de los círculos sociales de los infectados, especialmente dentro del núcleo familiar (matrimonios, parejas etc…) lo que provocó no sólo un daño a la salud física y psicológica sino daños personales en el ámbito sentimental y social.

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El Presidente Harry S. Truman sabía todo y lo permitió.

Estados Unidos, bajo la doctrina Monroe que establece que: “América es para los americanos” refiriéndose que América como continente del hemisferio occidental pertenece en su totalidad a Estados Unidos y todo país es considerado como frontera avanzada del país en el que poder llevar a cabo actividades de cualquier tipo incluyendo experimentación con humanos o matanzas como la de El Mozote en El Salvador.

Sin embargo lo peor y más siniestro no es eso, sino que la agencia que experimentó con los guatemaltecos (la Secretaría de Salud Pública del gobierno federal estadounidense) bajo la administración de Harry S. Truman y dirigido por el médico John Charles Cutler había experimentado también con negros estadounidenses en la ciudad de Tuskegee…experimento que duró desde 1932 hasta 1972 y que consistió en infectar a seiscientos aparceros afroamericanos con sífilis y seguir la evolución si no era tratada y llegaba hasta la muerte lo cual, de nuevo, era científicamente innecesario al ser esta infección una enfermedad antigua datada y seguida desde hacía siglos.

Estados Unidos se cebó en las poblaciones afrodescendientes de su país y en los indígenas guatemaltecos para probar sus experimentos con humanos, experimentos que fueron mucho más allá en esta época y que llevó al gobierno norteamericano a inyectar pequeñas cantidades de plutonio o uranio radioactivo en sus ciudadanos y ver los efectos de la radiación.

En este caso El Departamento de Defensa de EE UU reconoció en los años noventa que durante los años cuarenta del siglo XX Estados Unidos experimentó con radiación usando a sus propias tropas, afroamericanos (de nuevo), esquimales, niños de un colegio para discapacitados psíquicos y deficientes mentales adultos así como la donación de alimentos envenenados con radiación a los menonitas (una religión de Estados Unidos) que la aceptaron de buena gana sin saber lo que iban a comer, los Amish se dejaron experimentar, sin tener conocimiento informado de la gravedad del estudio, a cambio de no hacer el servicio militar.

Si el escándalo de la sífilis en Guatemala se descubrió en el año 2000 y hasta 2010 no se obtuvo una disculpa oficial por parte del gobierno de Barack Hussein Obama, el experimento Tuskegee con afroamericanos no obtuvo reconocimiento y disculpas hasta la era de Bill Clinton (1997) cuando pidió perdón a cinco de los ocho supervivientes de semejante experimento, lo mismo que con las pruebas radioactivas con humanos que llevaron a cabo durante la Guerra Fría.

En 2010 el Presidente Obama ordenó una investigación sobre lo sucedido en Tuskegee que concluyó lo siguiente:

“Hubo un esfuerzo claro y deliberado de engañar a los sujetos de los experimentos, a la comunidad científica y a la comunidad en general”

También el balance de víctimas quedó reconocido de la siguiente manera. El doctor John Charles Cutler con el conocimiento de la Secretaría de Salud Pública del gobierno federal estadounidense infectó de sífilis a:

  • 1300 personas entre hombres, mujeres y niños por contacto sexual con enfermos o inoculación;
  • 700 de los infectados fueron tratados;
  • 600 fueron abandonados a su suerte sin tratamiento, lo que redundó en 83 muertes oficiales, aunque las cifras reales podrían ser mucho más.

Eso es Estados Unidos…el país que se dice defensor de la democracia y la libertad no es sino un gobierno de genocidas, criminales y asesinos. Foto (USA AirForce)

 

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