Turquía iniciará una campaña militar contra los kurdos en Siria

Los kurdos representan una pesadilla para Turquía. Esa es la realidad, pero no es nueva. Después de la disolución del Imperio otomano, gran parte de los pueblos étnicamente diferenciados del Imperio querían tener su estado, sin embargo, la mezcla producida por siglos de organización multinacional hizo muy difícil delimitar las fronteras.

En el tratado de París (1919) se propuso la creación del Kurdistán a expensas del territorio turco-otomano (los kurdos de Irán fueron ignorados porque el Imperio persa no formó parte de hostilidades y los kurdos de Siria e Irak pertenecían a los mandatos de Francia y Reino Unido respectivamente). La intrincada construcción de este estado fue aceptado en el tratado de Sèvres (1920) sin embargo la firma del acuerdo de Lausana (1923) entre los potencias vencedoras y Kemal Atatürk pondrían fin al problema kurdo.

Atatürk consideraba a los kurdos como “turcos de las montañas” (cuando en realidad son parte de la raza irania y no de la étnica turquica), reprimió (como ya hizo con los griegos del ponto, los armenios y los asirios) cualquier tipo de oposición nacionalista kurda y delimitó en 1926 la frontera definitiva de Turquía con el Mandato británico de Mesopotamia, que sería heredada por Irak.

Los kurdos del resto de Irán seguirían su curso histórico con un tendencia nacionalista moderada más cercana al federalismo que a la independencia, mientras que entre los kurdos de Irak y de Siria, cuando los mandatos británico y francés abandonaron esas regiones, lucharon de forma muy virulenta por su independencia invocando singularidades culturales, étnicas, lingüisticas e, incluso, religiosas.

Las campañas terroristas llevadas a cabo por los kurdos del PKK y su líder Mustafá Oçalan en Turquía llenaron de sangre el país y se convirtió en una cuestión estratégica interna del país pero, también, a nivel regional.

Cualquier tipo de reivindicaciones separatistas kurdas dentro de Turquía o fuera incumbe directamente al gobierno de Ankara. Tras la guerra de Irak de 2003 Estados Unidos, en virtud de los servicios prestados por los kurdos al ejército norteamericano, dio la autonomía del norte de Irak a los kurdos, de hecho apenas se desplegaron tropas estadounidenses en las regiones del norte ya que tanto kurdos como estadounidenses se veían mutuamente como aliados y, en muchos casos, amigos y colaboradores.

Sin embargo tras las Revueltas Árabes de 2011 aparecieron grupos armados kurdos en Siria que luchaban contra el gobierno de Bashar al Asad, no por cambiar el sistema sino por la independencia. Muy pronto el conflicto se trasladó a Irak tras la aparición del Estado Islámico, esta situación amenazaba abiertamente a Turquía, el Presidente Erdogan entendió que podía permitirse un estado terrorista en su frontera sur como elemento aliado en el control del valle del Tigris y el Éufrates y como punta de lanza para controlar y desmontar la maquinaria miliciana y paramilitar kurda.

Para ello no sólo se apoyó en grupos yihadistas sino en milicias turcomanas controladas por Turquía que luchaban tanto contra el gobierno de Bashar al Asad como contra los kurdos. Sin embargo el poder turco que se proyectaba a través del Estado Islámico era un peligro para los intereses de Estados Unidos y, de nuevo, Washington usó a los kurdos para luchar tanto contra Bashar al Asad como contra el Estado Islámico y, por ende, Turquía.

De hecho, en el año 2017 y 2018 las milicias turcomanas y los grupos yihadistas de Siria combatían (apoyados por Turquía) contra los kurdos de las regiones del Kurdistán sirio, en los despojos de la fachada norte del Estado Islámico en su frontera con Turquía, y los kurdos eran apoyados por Estados Unidos. Ambos países, dos potencias aliadas y miembros de la OTAN enfrentados por intereses contrapuestos en territorio sirio usaban aliados interpuestos para imponerse en la región. Especialmente duras fueron las campañas en Afrín.

Sin embargo Turquía ha conseguido bien poco en la región, la amenaza yihadista en Siria se reduce a bolsas, muy peligrosas, y a los santuarios en el desierto sirio que aún no han sido limpiados por los soldados sirios y sus aliados, sin embargo una de las grandes amenazas a la gobernabilidad y al principios de soberanía nacional de Siria se encuentra en el Kurdistán sirio.

Erdogan ayer jueves 12 de diciembre declaraba que: “Ha llegado el momento de llevar a cabo nuestra intención de neutralizar a los terroristas en el este del Éufrates. En los próximos días, se iniciará una operación allí”, nombrado a los kurdo sirios como una de las grandes amenazas a la soberanía de Turquía, Estados Unidos ha respondido de que si el gobierno de Ankara se atreve a cruzar la frontera se encontrará con resistencia armada.

Turquía pretende realizar una doble jugada

  • Iniciar una campaña en contra de los kurdos de Siria, penetrar en sus santuarios, desplazar a la población lejos de su territorio y desmontar las defensas y milicias kurdas o, en su defecto obligarlas a retroceder hacia las zonas controladas por el gobierno de Bashar al Asad, lo que agudizaría el conflicto entre el gobierno legítimo de Siria (el gobierno de Damasco) y los grupos subversivos y separatistas kurdos;
  • Es conflicto entre los kurdos desplazados y el gobierno Siria daría tiempo a Turquía para establecerse en la zona, controlar rutas comerciales del comercio de gas y petroleo, se aseguraría las tierras cultivables y, si penetra lo suficiente, controlaría la presa Takwa y el lago Assad, asegurandose Raqqa, la proyección del interés geopolítico de Turquía en el valle del Éufrates y el control del agua potable, por lo que reforzaría la cadena de presas Atatürk en el kurdistán turco y su seguridad en la región con una zona tapón entre su frontera y los milicianos.

Esta campaña, sin embargo, se encuentra con la oposición de Estados Unidos que, por su actual situación, podría intervenir armando aún más a los milicianos kurdos. Sin embargo Erdogan, desde el fallido golpe de estado de 2016 orquestado por el Hizmet diriguido por Fetüllah Gülen (autoexiliado en Estados Unidos) ha ido separando a Ankara de Washington, que pierde un aliado que Rusia y China están, poco a poco, consolidando.

Sin embargo el objetivo turco en Siria pasa por el derrocamiento de Bashar al Asad, lo cual es una violación a la soberanía nacional siria y a los principios de no injerencia en los asuntos internos de los estados, y acabar con la amenaza kurda. (Foto: Wikipedia)

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s