Montaje, falsa bandera y ataque a Siria

Como ya he explicado en varias ocasiones cada año nos enfrentamos a un nuevo montaje, bastante complejo, en Siria que implica el uso de armamento químico. Vamos a analizar seriamente las tres partes en las que está dividido este montaje y qué actores actúan en esta cadena de la mentira.

Montaje: En primer lugar nos encontramos con que Bashar al Asad, en el año 2014, entregó su arsenal químico a una comisión de ocho países en una compleja operación multinacional en la cual participaron Estados Unidos y Rusia pero también China, Italia, Dinamarca o Alemania, países que forman parte de la OTAN. La destrucción de este material fue totalmente avalado por la ONU ergo Siria no tiene capacidad de armamento químico ya que fue destruido.

Como el armamento químico sirio está destruido el montaje debe hacerse con armas químicas que pueden aparecer por tres vías:

  • Suministro por parte de potencias occidentales y de Oriente Medio que apoyan a los grupos terroristas en Siria;
  • Botines de guerra obtenidos durante los primeros momentos de la guerra en la cual partes de ejército sirio desertaron creando el grupo terrorista FSA o de laboratorios y almacenes que cayeron en manos terroristas (Al Qaeda o Daesh) durante los combates;
  • Armamento químico obtenido de sustancias no prohibidas (y por lo tanto no res extra commercium) como el cloro y que después es falseado por los medios de comunicación y políticos declarando que se ha usado gas sarín o mostaza.

Luego, son lanzadas en zonas civiles donde se encuentra el ejército sirio (que ya ha reconquistado a los terroristas estas regiones), lo cual estratégicamente es innecesario y extremadamente peligroso ya que se estarían atacando a las propias tropas en zonas que ya están dentro del gobierno y con los civiles apoyando al ejército árabe sirio, recibidos como libertadores frente a los años de abusos sufridos por parte de estos grupos armados.

Otro sinsentido tiene que ver con el contexto bélico debido a que Siria está venciendo a los terroristas en todo el territorio. Este último montaje de ataque químico se produjo a las afueras de Damasco, de donde el ejército sirio ha logrado expulsar a los yihadistas (Gouta Oriental) y donde el Estado Islámico y HTS, encerrados en bolsas, están más débiles que nunca y hacia donde avanza el ejército de Bashar al Asad, penetrando en los Altos del Golán.

El ataque químico no tiene sentido estratégico ni a nivel geográfico-político ni a nivel social o militar.

Los ataques nunca se realizan desde las posiciones controladas por el ejército de Bashar al Asad sino desde las posiciones donde se encuentran los grupos armados terroristas. Estos no atacan las posiciones del ejército sirio sino que atacan a los civiles que se encuentran en las zonas controladas por ellos mismos. Un ataque químico contra posiciones del ejército sirio o contra civiles en las zonas controladas por el ejército de Siria dejaría claro que los terroristas poseen armas de destrucción masiva química y de eso no se puede informar para que el montaje sea creíble.

La estrategia es atacar desde posiciones rebeldes a los civiles que se encuentran bajo su propia autoridad (un autoataque) a fin de culpar al ejército de Bashar al Asad de lanzar un ataque contra ellos usando a los civiles heridos (o asesinados) como elementos de propaganda).

Propaganda: Aquí entra el poder mediático en Occidente y las declaraciones políticas. Los medios de comunicación se hacen eco de las noticias y comienzan a informar emitiendo información deliberadamente falsa o parcial sin contrastar las informaciones que llegan desde el terreno a fin de dirigir a la opinión pública. El objetivo es claro, preparar a la opinión pública deshumanizando al adversario para obtener legitimidad moral para atacarle informativamente e iniciar un proceso de adaptación para los ataques militares.

En segundo lugar, para reforzar el mensaje de la prensa, llegan los mensajes del cuerpo diplomático (en este caso de las grandes potencias internacionales como Estados Unidos, Francia y Reino Unido). Refuerzan el mensaje dado por los medios de comunicación apoyándose en inteligencia falsa para justificar un ataque que asegure la consecución de sus objetivos.

Este tandem se debe a que la alta política es un conglomerado de grupos políticos y sectores lobbistas (parásitos del sistema) que se dedican a sostener tanto la actividad política como la actividad mediática. Si atendemos a los datos, los grandes medios de información pertenecen a conglomerados multinacionales tanto de información como de grupos o personas físicas ajenas a la actividad periodística.

Lo cual hace que el canal de información (que es uno) esté en manos de grupos afines y esté fraccionado en diferentes medios que tratan las mismas noticias de diferente forma y con diferente lenguaje para dar una falsa sensación de diversidad. Esto se debe a que los medios de comunicación, que tenían sus líneas editoriales plurales, han ido siendo absorbidas por grandes grupos de comunicación así como financieros que han roto la autofinanciación de la que gozaban y han pasando a estar subvencionadas o a depender de accionistas ergo se mantiene la marca tradicional (que legitima la información) pero se la vacía de toda independencia o pluralismo, sirviendo como sistema de adoctrinamiento y manipulación de la sociedad para los fines propios.

De eso se sirve el poder que, teniendo interés en atacar Siria, no puede hacerlo de forma unilateral y necesita justificar a través del montaje su futura actuación bélica frente a su población/electorado.

Los políticos, como Donald Trump, refuerzan sus posiciones a través de las redes sociales (como Twitter) se lanzan mensajes en un lenguaje más sencillo estudiado para llegar a la franja de edad de los usuarios de estas redes sociales (más jóvenes que los consumidores de prensa) y convencerlos, aunque eso genere tensión entre el propio Presidente, que tiende a realizar declaraciones polémicas y contraproducentes, y su cuerpo diplomático o equipo de prensa.

Ataque: Una vez que el montaje ha logrado su objetivo de acaparar los medios de comunicación desplazando a los medios independientes con acceso a información verídica, con fuentes en el terreno y se silencia a los analistas y expertos independientes. La retórica política internacional del momento ha convencido a la población de la necesidad de este ataque y se inician los preparativos. Los medios de comunicación callan y no se habla más del montaje en términos profundos sino en términos superficiales tales como: “respuesta al ataque químico” etc…

Este ataque ha implicado a varios países que han actuado a pesar del apoyo de Rusia hacia Siria. No puede ser un ataque masivo ya que afectaría a los acuerdos y relaciones entre estos bloques en otros contextos en los cuales existe una relación de interdependencia o de relación bilateral perfecta.

Se inicia el ataque siempre invocando tres principios: la lucha contra Bashar al Asad (calificado como dictador, asesino etc…), la protección del pueblo sirio y la lucha contra el uso de armas prohibidas.

La intervención es una violación del Derecho Internacional Público porque implica la construcción de un escenario que justifique la agresión (falsa bandera) que implica una violación del sistema internacional y de la seguridad global, es una injerencia en los asuntos internos de los estados y una agresión motivo de guerra.

Curiosamente Reino Unido y Francia, los dos países que más atentados yihadistas han sufrido en los últimos años, (ambos suman más de 200 muertos), se comprometen a luchar contra el terrorismo con declaraciones rimbombantes después de cada ataque, pero luego se dedican a proteger y ayudar a los mismos terroristas de Al Qaeda o el Estado Islámico en Siria que, después, asesinan a sus ciudadanos en sus propios países.

Se dedican a atacar a un gobierno que está sufriendo la agresión de aquellos grupos que también matan en Europa, de tal forma que Siria es un verdadero bastión antiterrorista que se ha convertido en un escudo que protege a Europa pero, los gobernantes que han traicionado a sus ciudadanos, se dedican a atacar este bastión antiyihadista convirtiendo a los ejércitos de la OTAN en las fuerzas aéreas de los terroristas.

Todo para salvaguardar los intereses de los Estados Unidos y de ciertos estados europeos que, en connivencia con países de Medio Oriente como Israel, Arabia Saudí, Turquía o Emiratos Árabes Unidos, desean la caída de Bashar al Asad para poder aplicar en Siria una agenda conveniente a sus intereses que no pueden mientras el presidente legítimo de la República de Siria siga en el poder.

Los medios de comunicación de masas no publicarán la realidad de este montaje. (Foto: Navy)

Aquí la entrevista que realicé al miliciano español en Siria: [Pincha aquí]

 

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