Estados Unidos reconoce Jerusalén como capital de Israel

Una nueva infamia dentro del conflicto palestino-israelí se ha consumado hoy, infamia que se extiende a todo el ordenamiento jurídico del Derecho Internacional Público (si es que esa amalgama de normas, tratados, convenios, resoluciones etc…puede llamarse ordenamiento, canon o sistema jurídico).

La cuestión es que aquí se han violado las fuentes básicas del derecho internacional, y eso afecta a la escasa seguridad jurídica de las personas, pueblos y estados sometidas a ella. Este reconocimiento es el reconocimiento de la ilegalidad. En el tratado de partición de Palestina se estipula que Tel Aviv es la capital del Estado de Israel y Jerusalén es la capital del Estado Palestino.

El problema radica en la ocupación ilegal de Palestina, sin excusa debido a que Palestina jamás atacó militarmente a Israel sino que fueron Siria, Jordania y Egipto en el marco de la guerra de los seis días en 1967. Desde ese momento el gobierno israelí puso en marcha una política de anexión y colonización que está prohibida por el derecho internacional (punto 4 del artículo 2.° de la Carta de las Naciones Unidas). La anexión tenía como objetivo destruir la soberanía del pueblo palestino y la colonización tiene (aún) como objetivo la destrucción de esta nación, lo cual es constitutivo de genocidio.

Israel, en su corta vida ha sido el país que más resoluciones condenatorias posee de la ONU. En este caso la conquista afectó a Siria en los Altos del Golán y a toda la Palestina legal desde 1967 hasta el presente y desde 1967 hasta 2005 en la Franja de Gaza (aunque este es un tema diferente).

En todo caso, la gestión de Israel sobre Jerusalén, considerada por el sionismo internacional como su capital, ha sido la del desplazamiento continuo de palestinos (musulmanes y cristianos) y su progresiva judaización mediante el acopio de los elementos culturales del levante mediterráneo por una élite de origen europeo. Este desplazamiento ha significado que, por ejemplo, los palestinos de Jerusalén tengan una carta de residencia (en su propia cuidad) que ha de ser renovada periódicamente y que puede ser anulada en cualquier momento debido de que bajo el régimen administrativo su situación, que depende de la potestad discrecional de los servicios de inteligencia, fuerzas militares y de seguridad que gestionan la ocupación y los jueces (que son militares, los palestinos no tienen el mismo fuero jurídico que los israelíes). Los palestinos, por ejemplo, no tiene Habeas Corpus.

Al mismo tiempo, frente a los argumentos jurídicos nos encontramos con la doctrina Stimson que declara que: ex injuria jus no oritur (actos injustos no pueden crear ley), esto significa que toda la legislación israelí enfocada al reconocimiento de Jerusalén como su capital carece de potestad debido a que posee como base un acto injusto, esta doctrine no permite tampoco la convalidación de la situación de injusticia por el paso del tiempo.

De todas formas Israel continúa empeñada en seguir violando el imperio de la ley, lo cual es normal en un estado nacido de forma ilegal y con el genocidio y el crimen como eje central de su política de estado. Ya el 30 de julio de 1980 el Knesset (parlamento israelí) aprobó una ley que declaraba a Jerusalén como “entera y unificada“. Esto iba en contra de todas las bases que se estaban poniendo para resolver el conflicto de forma pactada y era, de nuevo, otra violación del Derecho Internacional.

La ONU reaccionó con la resolución 478 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (una de las siete resoluciones de la ONU en contra de la anexión de Jerusalén por Israel). Desde ese momento Estados Unidos intentó contener a Israel y evitar que se efectuara el cambio de capital y de misiones diplomáticas a Jerusalén, postponiendo el tema hasta el día seis de Diciembre de 2017 cuando Donald Trump, en base al unilateralismo estadounidense, ha declarado que reconocen a Jerusalén como capital de Israel y allí van a trasladar su embajada.

Esto es una bofetada a los palestinos y el entierro definitivo del proceso de paz, como hablaba hace unos artículos sobre Irán y sus negociaciones con Occidente NINGUNA POTENCIA OCCIDENTAL NEGOCIA, todas usan el proceso de negociación y los mantras de la paz para ganar tiempo y lograr su objetivo tejiendo procesos paralelos sutiles para, en el momento dado lograr su objetivo y acabar la negociación con una victoria.

Los años de negociaciones de Israel han sido sólo para ganar tiempo y evitar cumplir sus obligaciones y Estados Unidos ha contribuido a eso violando, de nuevo, el derecho internacional y sumiendo a la comunidad internacional en la inseguridad jurídica más peligrosa que se haya dado hasta ahora al apoyar, promocionar y convalidar actos ilegales que rompen con la democracia que tanto dicen defender y por la que tantos países han sido destruidos y naciones han sido asesinadas. (Foto: Pixabay)

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