En Otralectura.com ya hemos tratado otras fechas como el Navasard de Armenia o la irania Nowruz, sin embargo, Yennayer, cerca de Europa, no la habíamos abordado. Los bereberes, también conocidos como amazighs, son un grupo indígena del Norte de África con una historia que se remonta miles de años. Con una presencia significativa en países como Marruecos, Argelia, Túnez, Libia, las Repúblicas ocupadas del Rif y el Sáhara Occidental, Mauritania y Níger. Los bereberes han preservado su cultura, idioma y tradiciones a pesar de las influencias externas y la historia de colonización y asimilación. Entre los bereberes encontramos emperadores como el Faraón Sesonquis I, los emperadores romanos de la dinastía de los Severos, teólogos como San Agustín o Tertuliano y hasta Papas católicos como San Víctor I. Sin embargo uno de los amazighes más importantes era el escritor y político argelino Mouloud Mammeri, reconocido por sus estudios sobre la lengua y la cultura bereber.
Yennayer: El Año Nuevo Bereber
Yennayer, también llamado Nnayer o Yennar, marca el inicio del calendario amazigh, celebrándose generalmente entre el 12 y el 14 de enero. Esta festividad es mucho más que una simple conmemoración del tiempo; es un acto de reivindicación cultural y un símbolo de la resistencia de los amazighes por mantener vivas sus tradiciones ancestrales en un contexto de reconocimiento oficial reciente.
En 2017, Argelia reconoció oficialmente el Yennayer como día festivo remunerado, un avance significativo en la reivindicación de la identidad amazigh. La decisión, impulsada por el Alto Comisariado de la Amazighidad y la lucha de la comunidad, fue decretada por el presidente Abdelaziz Bouteflika el 27 de diciembre de ese año, estableciendo que cada 12 de enero se celebre esta fecha. Posteriormente, en 2023, Marruecos también oficializó el Yennayer como día festivo remunerado, bajo la declaración del rey Mohammed VI.
Las celebraciones varían según la región, pero en general incluyen preparaciones culinarias especiales, rituales y actividades que buscan atraer la prosperidad y la fertilidad para el nuevo año. La llegada del 2975 en el calendario amazigh en 2025 mostró la antigüedad y la continuidad de esta tradición milenaria.
Origen, historia y símbolos
El calendario amazigh empezó a ser organizado en 1980 por el especialista Ammar Negadi, quien eligió el año 950 a.C., con la coronación del faraón egipcio Sheshonq I, como punto de partida. Este acontecimiento tiene un fuerte vínculo simbólico con la historia y las leyendas de los bereberes, incluyendo referencias bíblicas y mitológicas.
Yennayer también está relacionado con deidades como Amón, dios de la fertilidad, y Tanit, diosa luna vinculada con la creación y destrucción. El nombre mismo, que deriva del latín «ianuarius» en honor a Jano, dios romano de los comienzos, refleja la influencia y la interacción de culturas a lo largo de los siglos.
Tradiciones y Costumbres
La festividad suele celebrarse en diferentes días según la región, siendo Argelia predominantemente el 12 de eneroy en Marruecos el 13. La celebración comienza con el imensi n yennayer, la víspera en la que las comunidades se reúnen para esperar la llegada del año nuevo, expulsando a personajes simbólicos como «amghar ouchouqyaye» y compartiendo historias y reflexiones para establecer metas para el próximo ciclo.
Durante esta víspera, los niños reciben regalos, las personas usan máscaras de animales y personajes tradicionales, y se llevan a cabo reuniones en las que los ancianos guían rituales con simbolismo profundo relacionados con la prosperidad, la protección contra las calamidades y la esperanza de un año lleno de abundancia.
La comida y sus simbolismos
La gastronomía juega un papel central en la celebración de Yennayer. Se preparan platos copiosos y llenos de simbolismo, como el cuscús de siete verduras o el rfissa de pollo, que representan la prosperidad y buena fortuna. En Argelia, es tradición compartir cuscús gasa’a en familia, reforzando los lazos comunitarios y la cohesión social.
La comida en Yennayer no solo alimenta el cuerpo, sino también la espiritualidad, sirviendo como un acto de agradecimiento por las cosechas pasadas y un deseo de fuerzas invisibles que protejan y fortalezcan a la comunidad en el año venidero. Por lo que es una fiesta eminentemente agraria.
Conclusión
Yennayer es mucho más que una celebración: es un acto de afirmación cultural, un recordatorio de la historia ancestral de los amazighes y una oportunidad para reafirmar su identidad en un mundo en constante cambio a través de sus rituales y memoria eterna.