El escándalo María Butina

Las relaciones entre Rusia y Estados Unidos se vio empañadas, de nuevo, en el verano de 2018 cuando las fuerzas de seguridad de Estados Unidos detenían a una ciudadana rusa residente en Washington D.C., ¿su delito?, ser espía.

Para introducirnos con el perfil de María Butina, la chica nació el 10 de noviembre de 1988 (30 años) en la extinta URSS, concretamente Barnaúl, en el Krai de Altái (ahora parte de la Federación rusa), estudió ciencias políticas en la universidad pública de de Altái y a los 19 años fue elegida para el Consejo Público del Krai.

Su carrera comienza en su ciudad natal cuando emprendió una empresa minorista de muebles que le reportó muchos beneficios, a partir de ahí comenzó a abrir nuevos negocios, esta vez en Moscú, donde en 2011 tenía siete tiendas, de las que vendió seis y comenzó una agencia de publicidad. Al poco tiempo se afilió a las juventudes del partido Rusia Unida, el partido gobernante de Vladimir Putin, y comenzó su carrera.

Sería su relación laboral con Alexandr Torshin (senador del Consejo de la Federación rusa y destacado dirigente de Rusia Unida) la que la catapultaría al cénit de su carrera al convertirse en su asistente y fundar Pravo na oruzhiye («Derecho a las armas»), una asociación rusa de apoyo a portar armas, similar a la Asociación Nacional del Rifle en Estados Unidos. María Butina, con Alexandr Torshin, comenzaría a viajar a Norteamérica.

Torshin y Bútina iniciaron una relación de cooperación con miembros de la Asociación Nacional del Rifle, a partir de ese momento las relaciones entre los líderes de la NRA (por sus siglas en inglés) y de Pravo na oruzhiye comenzaron a crecer y a profundizar de tal forma que los dos rusos asistían a las reuniones anuales de la NRA, y los líderes estadounidenses acudían a las conferencias en Moscú.

De hecho tanto Torshin como Butina acabaron siendo miembros permanentes de por vida en esta asociación norteamericana, sin embargo, el FBI en sus investigaciones sospechó que tanto Torshin como Butina podrían ser miembros de los servicios secretos rusos y su función consistía en crear y establecer lazos con altos miembros de la NRA (que es un importante lobby en Estados Unidos) y con influyentes miembros del Partido Republicano de Estados Unidos.

Según las investigaciones del FBI María Butina era una agente de los servicios secretos rusos infiltrada en Estados Unidos. Todos los agentes operativos en el país deben registrarse como tales ante el Departamento de Justicia según la Ley de Registro de Agentes Extranjeros y Butina no lo hizo.

Para ella y el gobierno ruso María Butina no tenía que registrarse puesto que no es una espía sino una emprendedora con contactos influyentes en Rusia y Estados Unidos, pero para el FBI, Butina junto con Torshin y Paul Erickson (un operador político estadounidense que podría formar parte del aparato ruso en la trama de la interferencia rusa en las elecciones de 2016 y que salpican a Jared Kushner (yerno de Trump) y al mismísimo presidente de Estados Unidos.

Las investigaciones del FBI han concluido que ella ha trabajado bajo la dirección de un tercero no conocido (se especula que Torshin u otra persona desconocida) desde el comienzo de 2015 hasta febrero de 2017 en la infiltración de lobbys, grupos de influencia y organizaciones religiosas (como Desayuno de Oración Nacional) para tomar contacto con personas influyentes y, así, promover agendas beneficiosas para la Federación rusa.

Debido a esto María Butina, ciudadana rusa residente en Washington DC, fue arrestada el 15 de julio de 2018, un día antes de que en la cumbre de Helsinki se encontraran Donald Trump y Vladimir Putin. El día 18 de julio el ministro de asuntos exteriores ruso, Sergei Lavrov, declaraba que la detención de la ciudadana rusa respondía a una causa política y era socavar la conferencia de Helsinki entre rusos y estadounidenses y elevar la tensión y la crispación entre ambos estados en cuestiones tan delicadas como Siria, Ucrania o las relaciones comerciales, ese mismo día Butina se declaraba inocente de los cargos de los que se la acusa, sin embargo el 13 de diciembre de 2018, se declaraba culpable de los cargos de los que se la acusa.

El pasado 28 de diciembre, en Moscú, el FSB (antiguo KGB) detuvo al exmarine Paul Whelan mientras, según la agencia rusa interfax, realizaba labores de espionaje a favor de los Estados Unidos en suelo ruso. El embajador estadounidense en Rusia, Jon Huntsman, accedió al detenido el 2 de enero de 2019 (cinco días después).

Según la versión oficial el ex marine acudió a Moscú a la boda de un compañero suyo ex marine que se casaba en la capital rusa. Whelan, que trabaja como director de seguridad para la empresa de componentes para coches BorgWarner niega ser un espía.

En un momento de creciente crisis diplomática entre ambos países ¿Rusia ha detenido a Whelan tan pronto para forzar un intercambio de espías?…puede ser. (Foto: Wikipedia)


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