¿Qué pasaría si Estados Unidos abandona la OTAN?

Donald Trump va en serio, ya lo dijo durante la campaña electoral y lo ha seguido recalcando. La OTAN ya no es beneficiosa ni estratégica para Estados Unidos en el actual marco geopolítico del siglo XXI, sin embargo debemos preguntarnos ¿Qué pasará con la Alianza Atlántica y sus estados miembros si Estados Unidos abandona el grupo?

Desde su creación en 1949, la OTAN ha sido un pilar fundamental de la seguridad colectiva en Europa y América del Norte. Los Estados Unidos, como uno de sus miembros fundadores y su mayor contribuyente, han proporcionado una garantía de seguridad a muchos países europeos durante décadas. Sin embargo, la reciente retórica política de Trump ha cuestionado esta relación, planteando dudas sobre el compromiso estadounidense con la defensa colectiva de sus aliados.

Esto ha demostrado que el abandono de la seguridad de Europa en manos de Estados Unidos, como garantía de seguridad, ha perjudicado la capacidad defensiva, de liderazgo y de respuesta de los países occidentales.

La ausencia de una envoltura de seguridad estadounidense dejaría un vacío de poder que podría ser rápidamente llenado por potencias como Rusia y China. Rusia sería el gran vencedor de la salida de Estados Unidos de la OTAN ya podría beneficiarse significativamente de un debilitamiento de la alianza. Un Estados Unidos retirado del escenario de la OTAN podría interpretarse como un permiso tácito para que Rusia aumente su influencia en la región, en un momento en el que Estados Unidos está mirando mucho más al propio continente americano que fuera de él entendiendo que la falta de una proyección telúrica que sí tiene Rusia y China en su vecindario es una desventaja frente a un Estados Unidos disperso en un sistema talasocrático que, ahora, Trump, intenta sostener pero aumentando sus necesidades telurocráticas.

Eso se ve claro en su mirada a Canadá, a la que Trump deseó integrar en Estados Unidos como estado número 51 y a Groenlandia también mientras mira, talasocráticamente a Panamá, por el control del canal, y a México como un muro de separación entre el mundo anglosajón (Groenlandia – Canadá – Estados Unidos), deseable, y el mundo hispanoamericano, a contener.

Al mismo tiempo, de nuevo en el contexto OTAN, la falta de un liderazgo estadounidense claro podría dar lugar a un aumento en la influencia de China en Europa, no solo a través de inversiones económicas sino también mediante la expansión de la iniciativa de la Franja y la Ruta, que busca mejorar conexiones comerciales y de infraestructura en el continente. Este cambio en el equilibrio de poder podría contribuir a una mayor fragmentación de las alianzas tradicionales, debilitando, en última instancia, el orden liberal global que ha dominado desde el final de la Guerra Fría.

Reconfiguración de Alianzas y la Respuesta de la UE

La salida de EE. UU. de la OTAN obligaría a la Unión Europea a replantear su enfoque sobre la seguridad y la defensa. Durante años, la UE ha debatido la necesidad de desarrollar una política de defensa común más robusta, pero la dependencia de la defensa estadounidense ha limitado estos esfuerzos. Sin el respaldo militar estadounidense, los países europeos tendrían que considerar urgentemente reforzar sus capacidades de defensa.

Esto podría llevar a una reconfiguración de alianzas en Europa, donde los países más grandes, como Alemania y Francia, podrían verse forzados a establecer una cooperación más estrecha en cuestiones de defensa. Se podría establecer una fuerza militar europea independiente, capaz de actuar sin el apoyo de EE. UU., lo que a su vez podría implicar la creación de nuevas estructuras de mando y control militar dentro de la UE. Iniciativas como PESCO (Cooperación Estructurada Permanente) cobrarían aún más relevancia y exigencias de financiamiento y recursos.

Además, los estados miembros que se han sentido históricamente más amenazados, como Polonia y los países bálticos, podrían buscar garantías más sólidas de otros aliados, posiblemente llevando a una mayor cooperación con países no miembros de la OTAN que compartan intereses estratégicos. El aumento de tensiones en la frontera oriental de Europa podría incentivar a estos países a buscar acuerdos bilaterales de seguridad que formalmente podrían restablecer un equilibrio de poder.

La Dinámica con Potencias Regionales

La reconfiguración del escenario de seguridad en Europa también tendría un impacto significativo en las relaciones con países vecinos como Turquía y Marruecos. Turquía, miembro de la OTAN pero que ha mantenido relaciones tensas con Occidente, podría ver la salida de EE. UU. como una oportunidad para aumentar su influencia regional. Su papel clave como puente entre Europa y Asia, así como su control del acceso al Mar Negro a través del Bósforo, le otorgan un valor estratégico significativo.

Turquía podría comenzar a actuar de manera más asertiva tanto en el Mediterráneo oriental, a medida que busca expandir sus reclamos de recursos naturales, como en Siria, donde su presencia militar se ha mantenido. La reducción del control estadounidense sobre la región podría llevar a una mayor intervención turca, posiblemente en colaboración con actores no alineados que buscan desafiar a la UE y a la OTAN.

De hecho, la progresiva salida de Estados Unidos de Oriente Próximo sólo ha beneficiado a Turquía de la misma manera que la salida de Estados Unidos de la OTAN, y Europa; reforzaría a Ankara en la Europa balcánica, los cárpatos y hasta Europa central.

Por otro lado, Marruecos, también situado en un punto estratégico en el norte de África, podría verse influenciado por la inestabilidad en Europa y la ausencia de un fuerte compromiso militar estadounidense. La seguridad en el Mediterráneo es crucial para Europa, tanto en términos de tráfico marítimo como de migración. Marruecos ha jugado siempre un papel muy sucio en este sentido, controlando las rutas migratorias y el extremismo. Sin embargo, un aumento de la presión económica y política en Europa podría gustar a Marruecos a pivotar hacia otras potencias, buscando alianzas con países que podrían ofrecer garantías de desarrollo o apoyo militar a cambio de influir en sus políticas de migración.

Implicaciones Económicas de la Ausencia de EE. UU.

La salida de Estados Unidos de la OTAN tendría no solo consecuencias geopolíticas, sino también repercusiones económicas significativas para Europa. Los países europeos tendrían que comenzar a aumentar sus propios presupuestos militares en ausencia del respaldo estadounidense. Un estudio del Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI) revela que, al menos una decena de países de la OTAN ya han comenzado a aumentar sus gastos en defensa, y esta tendencia se aceleraría aún más si EE. UU. decide retirarse.

Esto plantea un dilema: aunque los gobiernos europeos podrían nominalmente reducir sus contribuciones a la defensa conjunta de la OTAN, sus gastos militares individuales tendrían que aumentar drásticamente para compensar la ausencia de seguridad proporcionada por Estados Unidos. Dado que muchos de estos países están ya luchando con tensiones fiscales y presiones de gasto público en áreas como educación y salud, se estiman que el crecimiento de los presupuestos de defensa podría afectar esas áreas críticas.

Además, el solapamiento de los gastos en defensa con las necesidades sociales puede resultar en un aumento de las tensiones internas, como ha sucedido en el pasado durante períodos de recortes en áreas sociales. Este aumento de gastos podría desviar recursos vitales de inversiones en infraestructura, innovación y desarrollo económico, limitando en última instancia el crecimiento económico general de la región.

La incertidumbre resultante también afectaría las percepciones de riesgo entre los inversores internacionales. Un ambiente político y económico inestable podría disuadir a los inversores de comprometer capital en mercados europeos, lo que podría resultar en una reducción de la inversión directa extranjera (IDE). El impacto podría ser negativo especialmente en sectores clave que dependen de relaciones estables y cooperativas, como la tecnología y la innovación.

Además, la falta de una defensa consolidada podría llevar a la depreciación del euro, lo que afectaría la competitividad económica de Europa. La depreciación de la moneda podría encarecer las importaciones, incrementando los precios y afectando a la inflación, lo que, a su vez, podría llevar a una disminución en el consumo interno. Esto crearía un círculo vicioso en el que el crecimiento económico se ve obstaculizado por la falta de confianza y la presión financiera.

Reacciones en los Mercados Financieros

Los mercados financieros, que ya son sensibles a la incertidumbre geopolítica, probablemente reaccionarían negativamente ante la salida de EE. UU. de la OTAN. Una disminución en la confianza de los inversores podría desencadenar caídas significativas en los índices bursátiles europeos, afectando la valoración de las empresas y el costo del capital. Las empresas asociadas con el sector tecnológico, que a menudo dependen de previsibilidad y estabilidad en sus entornos operativos, pueden enfrentarse a dificultades adicionales.

Además, la percepción de riesgo podría aumentar, llevando a un incremento en las tasas de interés para los países europeos, lo que encarecería aún más el costo de financiamiento tanto para los gobiernos como para las empresas. Esto podría crear un efecto dominó negativo que, en el peor de los casos, amenazara la estabilidad fiscal de varias naciones, especialmente aquellas con niveles de deudas ya elevados.

Conclusiones

En suma, la potencial salida de Estados Unidos de la OTAN bajo un segundo mandato de Donald Trump traería consigo una serie de implicaciones profundas y multifacéticas que alterarían no solo el equilibrio geopolítico en Europa, sino también las dinámicas económicas. El vacío de liderazgo dejado por Estados Unidos podría ser llenado por aventuras expansionistas de Rusia y aumentaría la influencia de potencias como China, todo lo cual podría llevar a un mayor riesgo y tensión en la región.

Mientras que la Unión Europea sería acelerada a tomar medidas hacia una mayor autonomía en defensa, los desafíos internos, junto con la presión para aumentar los presupuestos militares, generarían tensiones que podrían repercutir en otros sectores vitales para la prosperidad económica.

El impacto en la economía europea es posiblemente el aspecto más preocupante. Con la incertidumbre política y económica ya en aumento, la respuesta de los mercados y de la inversión internacional podría introducirá un ciclo de inestabilidad. Los gobiernos tendrían que navegar por un camino complicado, equilibrando necesidades de seguridad crecientes con las exigencias de estabilidad económica y bienestar social. La interdependencia entre la seguridad y el desarrollo económico se haría más evidente que nunca, obligando a los líderes europeos a reexaminar sus prioridades y enfoques estratégicos.

Futuro de la Seguridad en Europa sin EE. UU.

La historia reciente ha demostrado que la inestabilidad geopolítica puede tener consecuencias profundas e inesperadas. Si bien algunos gobiernos europeos podrían ver la salida de EE. UU. como una oportunidad para reforzar su autonomía, la realidad de un continente más dividido e inseguro podría no ser el resultado deseado. Las decisiones que se tomen en este escenario servirán como un punto de inflexión que determinará el futuro y la cohesión de Europa en un mundo cada vez más caótico.

La cooperación regional, así como la política multinacional, se volverán esenciales para enfrentar desafíos compartidos. La necesidad de alinearse con nuevos socios y reconstruir un tejido de confianza entre naciones será crítica. En un clima de creciente incertidumbre, la seguridad colectiva debe convertirse en una prioridad, quizás más que nunca antes. (Foto: Wikimedia)

Fuentes Citadas

Stockholm International Peace Research Institute. (2022). «Trends in Global Military Expenditure.» Recuperado de SIPRI.

Council on Foreign Relations. (2020). «The Implications of a U.S. Withdrawal from NATO.» Recuperado de CFR.

European Union Institute for Security Studies. (2019). «Reconfiguring European Defense.» Recuperado de EUISS.

Harvard Kennedy School. (2021). «The Geopolitics of European Security without the U.S.» Recuperado de HKS.

ECB Economic Bulletin. (2020). «Economic Impact of Geopolitical Uncertainty.» Recuperado de ECB.

International Monetary Fund. (2021). «Global Financial Stability Report.» Recuperado de IMF.

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