La geopolítica rumana ha evolucionado en las últimas décadas, buscando un equilibrio entre sus aspiraciones regionales, su posición geoestratégica y las complejidades que presenta su relación con países como Rusia y Polonia. Rumanía, situada en una encrucijada entre Europa Central y el Mar Negro, tiene un papel crucial tanto en el contexto de la OTAN como en el de la Unión Europea. Este artículo examina los planes y objetivos de Rumanía, incluyendo su proyección hacia *el mar y su influencia en el conflicto moldavo, así como sus relaciones geopolíticas más amplias.
Rumanía tiene una gran ventaja que es que se ubica en un lugar estratégico, limitando con Hungría al oeste, Bulgaria al sur, Ucrania al norte y Moldavia al este. Esta posición le permite actuar como un puente entre Europa Occidental y Asia. Las ventajas geográficas de Rumanía incluyen su acceso al Mar Negro, lo que le proporciona oportunidades económicas a través del comercio marítimo y la energía. Además, la cordillera de los Cárpatos y el delta del Danubio facilitan diversas actividades agrícolas y turísticas, asegurando así un papel relevante en la economía regional.
El conflicto en Moldavia es uno de los puntos críticos de la geopolítica rumana. Rumanía ha mostrado un interés significativo en promover un modelo de estabilidad en Moldavia, con la que comparte lazos culturales y lingüísticos, que redunden en una influencia determinante de Bucarest sobre el territorio moldavo desplazando así la influencia rusa en la región. El apoyo rumano al movimiento pro-europeo en Moldavia busca impedir que el país caiga bajo la influencia de Rusia, que ha intentado mantener una esfera de influencia en la región manteniendo embajada en Chisinau, consulado en Tiraspol y manteniendo un perfil bajo y dialogante para la búsqueda de una solución consensuada en un país como Moldavia no exenta de conflictos ya que, como estado escindido, tiene también la problemática ya resuelta pero siempre latente de Gagauzia. Las actuaciones rumanas, sin embargo, han sido criticadas por algunos sectores que argumentan que una influencia excesiva podría ser vista como intervencionismo.
Rumanía, que se unió a la OTAN en 2004 y a la Unión Europea en 2007, ha usado la estructura geopolítica para intentar reforzar su discurso interno, su geopolítica a la par que mejoraba y modernizaba sus infraestructuras civiles y militares marcando un cambio en su política exterior. Su integración en estas organizaciones refleja su deseo de consolidar su seguridad y el desarrollo económico. A través de la OTAN, Rumanía ha aumentado su presupuesto militar y participando en misiones conjuntas. Sin embargo, la presencia de bases militares de la OTAN en Rumanía ha elevado las tensiones con Rusia, que considera estas acciones como una provocación directa.
La participación de Rumanía en las iniciativas de la OTAN, particularmente en el contexto de la creciente tensión entre Rusia y Occidente, ha llevado a que el país adopte una postura antirusa y que en las pasadas elecciones el candidato proruso haya sido destituido nada más ganar las elecciones, crisis que se ha dado a la par en Georgia pero con diferente resultado. En Rumania, hay algunos sectores que sienten que el dominio occidental y de la oligarquía rumana con Occidente ha destruido su soberanía. La influencia antirusa de la OTAN, a través de ejercicios militares y el despliegue de tropas, ha reforzado a Rumanía como un bastión del bloque occidental en la región dentro de la UE y la OTAN pero la ha expuesto como enemigo y amenaza ante Rusia.
Como escribimos en el articulo sobre Polonia, la relación entre Bucarest y Varsovia se destaca como un frente unido frente a Rusia ya que ambos han sido potencias que se han defendido de Moscú, sin embargo Polonia siempre ansió a Ucrania o Rumanía para completar el dominio de la costa y reforzar los territorios entre el Báltico y el Mar Negro mientras que Rumania siempre ha tenido una relación más basada en la proyección vía Hungría y en la defensa frente a Ucrania. Ahora ambos países están comprometidos dentro de la OTAN y la Unión Europea e intentan usar esta estructura como agente vehicular para sus aspiraciones regionales, especialmente contra Rusia. De hecho Polonia ha abogado por una mayor presencia y gasto militar en Europa del Este que ha inspirado a Rumania a lo mismo aunque en un tono más comedido por lo expuesto de su situación geográfica pero, no olvidemos, que la base de la OTAN más grande va a ir en Rumanía.
Por estas razones las relaciones se han deteriorado, especialmente debido al papel de Rusia en el conflicto ucraniano y su apoyo a los eslavos de Transnistria. Rumanía, al ser un miembro de la OTAN, ha incrementado sus capacidades militares y reforzado su alineación con Occidente. Esto ha llevado a que Rusia considere a Rumanía como un rival en la región.
Las actuaciones rumanas que impactan negativamente en las relaciones con Rusia incluyen el aumento de la presencia de tropas de la OTAN en su territorio, así como la participación activa en ejercicios militares conjuntos han sido percibidos por Moscú como provocaciones. Además, la implementación de políticas que refuerzan la seguridad nacional, en ocasiones, ha provocado tensiones con minorías étnicas rusoparlantes dentro de Rumanía, lo que añade una capa de complejidad a las relaciones bilaterales.
De cara al futuro, Rumanía buscará consolidar su papel como un pilar de estabilidad en el sureste de Europa, continuando su colaboración con la OTAN y la UE y desarrolla su proyección terrestre hacia Europa central y en el mar hacia el Mar Negro y el Mediterráneo. La geopolítica rumana está marcada por un delicado equilibrio entre la defensa de sus intereses nacionales, la región que habita, y el dominio de Estados Unidos y la UE en una región que está en la encrucijada entre las potentes naciones del centro de Europa (Alemania especialmente), pero también Turquía al sur y Rusia al este que se ha traducido en tensiones con Moscú.
Con una posición geoestratégica única, Rumanía tiene el potencial de influir significativamente en la estabilidad de Europa del Este pero su vinculación con la OTAN y la UE, el dominio de Estados Unidos y la instrumentalización antirusa de estas organizaciones así como la promoción de planes geopolíticos locales contra Rusia como el polaco y el rumano añaden tensión a una situación cada vez más delicada.
El papel rumano en el conflicto de Ucrania, su activo protagonismo en el conflicto moldavo y su relación cada vez más tensa con Rusia, son ejemplos claros de su búsqueda por ser un actor relevante en el ámbito regional y desarrollar una geopolítica activa. El futuro de Rumanía dependerá de su capacidad para manejar estas complejidades y construir alianzas estratégicas que fortalezcan una posición delicada a merced de los vientos geopolíticos que se mueven en la cuenca del Mar Negro y de Occidente.