El eje de la resistencia en Yemen

En primer lugar, debemos ser capaces de comprender el complejo problema de gobernabilidad que existe en Yemen desde la caída del Imperio otomano, concretamente por varios factores:

Estructura tribal: lo cual se traduce en frecuentes enfrentamientos armados entre clanes dentro de una misma tribu o entre tribus que, al mismo tiempo, controlan amplias zonas del territorio del país y sus recursos. Sin embargo, en lugar de disfrutar de forma mancomunada de los beneficios de estos territorios, como un estado normal, su situación les sitúa en una delicada situación que ha acabado por colapsar el débil estado;

Diferencias religiosas: aparte de la competencia por el poder y los recursos nos encontramos con luchas de poder en torno a la religión, concretamente a las dos visiones mayoritarias dentro de Yemen, el sunismo tradicional y cultural yemení, las derivas wahabistas y salafistas y el zaydismo (una rama del islam chií teológicamente cercana al sunismo);

Unificación fallida: Antes, en lo que ahora es Yemen, existían dos países: Yemen del Norte y Yemen del Sur. La primera con capital en Saná y la segunda en Adén. El problema radica en que, si bien las relaciones entre ambos países fueron amistosas y se intentó la unificación en los setenta (sólo impedida por la Liga Árabe). Cuando se unieron los dos países en 1990 se creyó que eso implicaría un salto adelante, sin embargo, el poder de Alí Abdullah Salé se hizo más fuerte, creció la corrupción y, además, como decía antes, tribus y grupos religiosos entraron en juego. Particularmente los zaydíes y Hussein Badreddin al-Houthi (fundador de Ansarullah) en el norte y los sunitas en el sur. Al-Houthi se opuso a la reunificación y tuvo buenas relaciones con los separatistas de Yemen del sur. Por lo que el estado no estaba realmente unificado;

Frontera con Arabia Saudí: Ser el país más pobre del mundo árabe por las razones que ya hemos enumerado, conflictividad tribal y religiosa, ineficiencia, cuando no desaparición, de las estructuras del estado hizo fácil la influencia de Arabia Saudí sobre Yemen. Sin embargo, las relaciones entre ambos países ya estaban envenenadas desde los años noventa cuando Yemen apoyó a Sadam Hussein en la invasión de Kuwait dentro del Consejo de Seguridad de la ONU, sin contar con la conflictividad interna con una guerra civil que terminó en 1994 y por la cual hasta el año 2000 no se delimitaron fronteras entre Yemen y Arabia Saudí, en 2003 se delimitarían las mismas con Omán.

Arabia Saudí, por tanto, ha ejercido una influencia tóxica sobre el territorio por las razones de inestabilidad y rivalidad política que se agravó con la presencia de los Huthíes, aliados de Irán, y a los que Arabia pretendía frenar;

Primavera árabe: Yemen, junto con Libia y Siria, han sido el país más afectado por estas protestas fruto de la ingeniería social que acabó por hacer estallar el país mediante la revolución y la posterior guerra tribal (calificar de guerra civil el conflicto de Yemen sería obviar la estructura interna del estado). Este conflicto llevó a Arabia Saudí apoyado por sus aliados y organizaciones mercenarias a intervenir en el conflicto apoyando al gobierno de Abdo Rabbouh Mansur (ahora Rashad al Halimi) en la guerra civil que ha desgajado el territorio del estado.

PIRATERÍA EN EL GOLFO DE ADÉN

Dentro del contexto de la Guerra de Yemen podemos ver cuatro grandes grupos de contendientes: Los miembros del gobierno de Rashad Halimi, sucesor de Abdo Rabbouh Mansur, apoyado por Arabia Saudí que intentan retomar el control a través de Consejo de Liderazgo Presidencial (con sede en Adén pero operando desde Ryad) y que es reconocido internacionalmente; los grupos yihadistas, que controlan una pequeña parte del territorio de Yemen y que forman un tercer frente independiente de los grandes contendientes, las tropas del expresidente Salé (asesinado el 4 de diciembre de 2017), del partido Congreso General del Pueblo, facción pro-huthi ya que la facción pro Halimi apoya al Consejo de Liderazgo Presidencial y los separatistas del sur agrupados en el Consejo de Transición del Sur, aliado a Halimi.

La particularidad es que los Huthies y el grupo pro saleh (cuya influencia fue muy fuerte incluso tras su muerte), se agrupan en la esfera de poder que controló el país desde los años noventa y que tiene su zona en las regiones de la antigua Yemen del Norte, el territorio controlado actualmente por los Huthies y sus aliados mientras que el Consejo de Transición del Sur está aliado al gobierno de Halimi, que responde étnica, religiosa y culturalmente al espacio ocupado por Yemen del Sur.

Ansarullah, fue fundado por Hussein Badreddin al-Houthi después de abandonar el partido Shafií al-Haqq, que apoyaba la secesión del Sur de Yemen (ya que entendía que la unificación del país no era provechosa siendo él mismo de Yemen del Norte) lo cual motivo su huida de las autoridades y su refugio en el Líbano y después en Irán, donde entró en contacto con los grupos creyentes combatientes. Cuando volvió a Yemen se dedicó a relanzar el zaydismo entre sus compatriotas de la zona del norte (de donde él era y donde estaba la mayoría de los zaydíes de Yemen). Curiosamente la evolución, como pasó con Hezbollah, de un partido cerrado en el islam chií pasó a una ideología con un componente social, soberano y patriótico.

Territorio controlado por el Consejo Político Supremo

Durante esos años tejió una red (como hace los Hermanos Musulmanes o Hezbollah, por comparar modelos sunitas y chiitas) de influencias tribales, pero también religiosas y caritativas en base a la construcción del movimiento Juventud Creyente que organizó mezquitas, centros de estudios y centros de ayuda a los necesitados donde se distribuía los beneficios del zakat (impuesto islámico), lo cual creó un estado paralelo y se acabaría convirtiendo en el núcleo del futuro movimiento Ansarullah.

Sin embargo, el poder creciente de este grupo, con una milicia armada cada vez más grande y las denuncias de que el Presidente era aliado de Israel y Estados Unidos representaba una amenaza para el poder de Alí Abdullah Salé, que se dedicó a perseguir este movimiento, sus seguidores y a Hussein Badreddin al-Houthi hasta tal punto que se puso precio a su vida, primero 50.000$ y más tarde 75.500$. Fue asesinado en 2004 en la gobernación de Sa´dah (norte de Yemen, de donde era oriundo) y fue enterrado dentro de la prisión central de Saná por orden del Presidente para evitar que su tumba fuera convertida en un centro de peregrinación zaydí.

Fue sustituido por Abdelmalek al-Houthi, su hermano y actual líder.

Abdelmalek al Houthi, líder de Ansarullah de Yemen.

Tras la caída de Saleh, el nuevo Presidente Abd-Rabbu Mansur Hadi desenterró los restos de al-Houthi y los entregó a la familia, que le enterró en Sadah. El gesto intentaba salvar los posibles problemas internos del país y prever cualquier tipo de enfrentamiento postSaléh en un momento en el que el gobernante, por las presiones de la primavera árabe, había caído y el país estaba en un tortuoso y extremadamente delicado proceso de transición sacudido por las dos grandes potencias islámicas de Oriente Próximo: Irán y Arabia Saudí que, además, estaban totalmente enfrentadas.

Abdelmalek al-Houthi es un hombre inteligente, joven y con carisma que ha adoptado el modelo de Hassan Nasrallah a la hora de dirigir el movimiento. Lo hace mediante el uso de su milicia (Ansarullah) y el apoyo a los más desfavorecidos, construyendo un modelo de estado paralelo que se muestra cual es el modelo de estado social que pretende crear en todo el país. Sus discursos televisados son muy parecidos a los del jefe de Hezbollah y, como el modelo libanés, llega a acuerdos con otros grupos políticos creando coaliciones como la que gobierna las zonas controladas por el Movimiento Ansarullah, el Consejo Político Supremo, que está compuesto por este grupo y el Congreso General del Pueblo, es un territorio no reconocido internacionalmente salvo por Irán, aunque mantiene contactos diplomáticos con Abjasia, Corea del Norte, Rusia y China.

Seyed Ali Jamenei, líder supremo de Irán y jefe del Eje de la Resistencia

La particularidad de esto es que no es un gobierno de reconocimiento limitado ni un gobierno separatista sino que es el líder de un gobierno provisional para todo Yemen que, de facto,e stá dividido en diferentes territorios independientes siendo este y el Consejo de Liderazgo Presidencial los que reclaman su legitimidad política para el gobierno de la nación.

En alguna ocasión se ha llegado a decir que Ansarullah es el Hezbollah de Yemen. Por otro lado, la guerra en Yemen comenzó en el 2015, sin embargo, esta llevaba ya dándose en el norte desde el año 2004 con la insurgencia de los Houthies, que comenzó en el mismo año del asesinato de su primer líder. En aquel momento luchaban por derrocar a Salé y contra la discriminación que sufrían en el país. Sin embargo, en el año 2015, dentro del conflicto postprimavera árabe cuando Ansarullah dio un golpe de Estado contra el primer ministro Mohamed Basindawa y el Presidente Mansur, lo que terminó de romper el proceso de transición tras la revuelta árabe de Yemen.

Desde sus bases en la Gobernación de Sadah, totalmente bajo su control, iniciaron una campaña aprovechando el vacío de poder y la incapacidad de Hadi para controlar el país y tomaron partes de las de ‘Amran, Yauf y Hajjah, en el año 2015 tomaron Taiz, Mocha y Lahij, llegando hasta los alrededores de Aden y haciendo huir a Hadi, que pidió ayuda a Arabia Saudí.

Arabia Saudí decidió intervenir debido a que no podía permitir un gobierno zaydí hermanado con Irán en Yemen, ya que eso significaría que los chiítas tienen presencia en la península arábiga e Irán llega hasta la frontera saudí por lo que decidieron lanzar una ofensiva que ha ido violando sistemáticamente todas las normas de derecho internacional público y del derecho humanitario. Tanto es así que. incluso la prensa occidental que vive en connivencia con el régimen terrorista saudí, se niega a informar sobre estas violaciones de los Derechos Humanos.

Yemen está siendo asfixiada mientras los milicianos de Ansarullah siguen avanzando en el terreno y atacan el territorio saudí. A pesar de que la coalición liderada por Riad ha acusado a Irán y a Hezbollah de enviar armamento que introducen desde Eritrea, eso es imposible debido a que el ejército saudí tiene bloqueada las zonas controladas por Ansarullah de tal forma que no llega la ayuda humanitaria ni las medicinas, provocando un genocidio en Yemen mientras los milicianos resisten a las tropas extranjeras, a los soldados yemenistas de al-Hadi y a los yiahdistas de Daesh y Al Qaeda.

La estabilidad política alcanzada por Ansarullah de Yemen, la región rica que ocupan abundante en lluvias, agricultura y ganadería les ha permitido establecer una economía estable (aunque muy pobre debido a la guerra y los bloqueos saudíes). Sin embargo, los acuerdos económicos con Irán y la participación en el eje de la resistencia se ha traducido en el aprovechamiento geopolítico de su posición estratégica en las costas del este del Mar Rojo, cerca de estrecho de Bab el Mandeb desde donde pueden monitorizar las rutas de comercio internacional.

Hassan Nasrallah, líder de Hezbollah en Líbano y aliado de Al Houthi.

Hace unos días vimos como los helicópteros de los Huthies tomaban el barco israelí Galaxi Leader en una espectacular operación militar.

La pertenencia del Consejo Político Supremo al eje de la resistencia implica formar parte de una alianza de grupos político-militares informal que otorga muchos beneficios a nivel geopolítico y económico ya que significa apertura comercial y financiera, así como participación mancomunada en operaciones.

La estructura de Yemen, sin embargo, está muy lejos de la de Líbano, Siria o Irak, cuya situación está estabilizada y relativamente pacificada. Los Huthis de Yemen aún está en guerra y le falta territorio, como a la Siria de Bashar al Asad, pero a diferencia del líder sirio Abdelmalek al Huthi tiene un largo camino por recorrer, aunque su capacidad económica, geopolítica y social haya convertido a la zona controlada por el Consejo Político Supremo en la más rica y estable del territorio. Curiosamente, la revocación por parte de Estados Unidos en el comunicado de prensa del 12 de febrero de 2021 por Anthony Blinken, de la denominación de Ansarullah como organización terrorista (con la excusa de evitar agravar la crisis económica por la Guerra de Yemen) supuso una gran ventaja para Ansarullah a la hora de mejorar su condición geopolítica, buscar aliados y establecer relaciones comerciales, lo que se tradujo en una mejora sustancial en la zona controlada por los huthies aunque la directiva de Estados Unidos dejaba claro que los líderes de Ansarullah seguían sancionados.

La capacidad militar, producto de la estabilidad social y económica del grupo, se ha demostrado en el asalto al buque en las aguas del Mar Rojo y en la declaración de guerra contra Israel con el lanzamiento de misiles contra el territorio israelí, en coordinación con Hezbollah del Líbano, por la Guerra de Gaza.

En definitiva, los Huthies controlan una gran región dentro del estado yemení, buscan copar todo el territorio, pero mientras tanto poseen el suyo, amplio, estable, rico y con lazos internacionales que van in crescendo dentro del Eje de la Resistencia.

Deja un comentario