En los últimos años, Marruecos ha puesto en marcha una serie de políticas estratégicas destinadas a atraer inversiones extranjeras, especialmente de empresas españolas. Aunque estas medidas han contribuido a diversificar la economía marroquí y potenciar sectores clave como el agropecuario, la infraestructura portuaria y la energía, también han generado un impacto negativo en la relación económica con España, facilitado en parte por la influencia de lobistas marroquíes y una legislación en la UE que ha favorecido los intereses del país norteafricano. Ya que esos mismos lobbys que operan en Madrid lo hacen en Washington, Bruselas y París.
Atractivo para Empresas Españolas en un Contexto de Legislación Favorable
Marruecos ha sabido aprovechar los vacíos en la legislación europea y española, creando un entorno competitivo para las empresas españolas que buscan diversificar sus operaciones o reducir costes. La deslocalización de sectores industriales y de la agricultura, en particular, ha contado con el respaldo de políticas que facilitan la inversión extranjera, uso de mano de obra local y exenciones fiscales en zonas estratégicas.
El Sector Agropecuario: La Puerta de Entrada para Españoles
El sector agropecuario ha sido uno de los principales ámbitos en los que Marruecos ha atraído a empresas españolas. La producción agrícola y ganadera, especialmente en zonas como la región de Souss-Massa, ha visto un incremento en la inversión de compañías españolas interesadas en aprovechar los beneficios de la liberalización del comercio agrícola y los acuerdos preferenciales con la Unión Europea. Sin embargo, esta situación ha provocado un desplazamiento en la producción doméstica, afectando a los agricultores locales y generando tensiones en la relación bilateral. La producción de productos como frutas, hortalizas y productos cárnicos ha sido beneficiada por la inversión española, muchas veces en detrimento de la agricultura española, que ha visto perder competitividad en ciertos mercados.
En primer lugar, la legislación laxa en materia de pesticidas y fitosanitarios, la mano de obra barata, el buen precio de los campos, la inexistencia de cuotas de la UE hacen que ese sector se haya desplazado a Marruecos debido a las asfixiantes políticas tanto de la UE como de los gobiernos del PP y del PSOE español.
Otro tema menos conocido en la revolución de la agricultura tiene que ver con la Marihuana y el Hachís, la producción no es ilegal, es más, es una agricultura tradicional y centenaria la del cultivo y la transformación en hachís o kifi, de la que se aprovechan las redes de tráfico de drogas hispano – marroquíes, pero en el país vecino son meros agricultores.
A todo ello le sumas la inversión en puertos y tienes una ventaja total en Marruecos.
Tánger Med y la Revolución Portuaria
El megaproyecto de Tánger Med ha sido emblemático en la estrategia de Marruecos para atraer inversión internacional, incluyendo a empresas españolas. La moderna plataforma portuaria, con su posición estratégica entre Europa y África, ha convertido a Tánger en un hub logístico que ha facilitado la deslocalización de industrias españolas, especialmente en sectores como el automóvil y la electrónica. La inversión marroquí en esta infraestructura ha favorecido a empresas de terceros países, que ahora encuentran en Tánger una alternativa competitiva frente a otras ubicaciones tradicionales en España. Esto ha perjudicado la capacidad de España para mantener su liderazgo en una serie de sectores logísticos y manufactureros, afectando también a las cadenas de suministro y empleo en ciertas regiones españolas.
De hecho la estrategia marroquí de establecer puertos en Tan Tan, Bojador o Dajla, zonas ocupadas al Sáhara Occidental, tiene como objetivo dar salida a los países del Sahel y de la AES (Malí, Burkina Faso y Níger), aunque Marruecos debe competir con los más cercanos puertos del golfo de Guinea. Sin embargo en el comercio Atlántico sí es cierto que esos puertos tienen como objetivo aislar a Canarias y quitarles si importancia portuaria modificando rutas en beneficio de Marruecos.
Energía y Dependencia de las Renovables y Combustibles Fósiles
El sector energético en Marruecos, con un enfoque en las energías renovables, ha recibido un impulso considerable, atrayendo inversión española, sobre todo en proyectos solares y eólicos. Sin embargo, en paralelo, el país ha aprovechado su dependencia de los combustibles fósiles importados para consolidar su estrategia energética, a la vez que se posiciona como un exportador potencial de energía renovable a Europa. La inversión española ha sido instrumental en este proceso, pero también ha facilitado que Marruecos tenga mayor independencia de las importaciones energéticas tradicionales, beneficiándose a nivel económico y geopolítico.
De la misma manera que con la agricultura, la industria generadora de energía está deslocalizando en Marruecos centrales de combustible fósil y energía verde, yendo contra la soberanía energética de España en beneficio de Marruecos. De nuevo, una legislación laxa, beneficiosa con tipos impositivos bajos, con jugosos beneficios y la cercanía fronteriza hace que sea más barato construir, generar ahí y trasladar a España por cable submarino a través del estrecho de Gibraltar, bahía de Cádiz mar de Alborán.
Todo ellos mientras Marruecos presiona comercialmente la aduana con Ceuta y Melilla en un intento de asfixiar las ciudades.
Influencia Lobista y Legislación Propicia: Un Juego de Poder
Es importante destacar que esta estrategia de Marruecos no es solo de inversión económica, sino que también ha contado con una fuerte influencia política y de lobistas que han trabajado para crear un entorno favorable, influyendo en las decisiones políticas en España y en la Unión Europea. La legislación en los países de la UE, en ocasiones, ha quedado insuficiente para regular estas inversiones, lo que ha permitido que Marruecos se beneficie en mayor medida, perjudicando a empresas españolas y al interés económico de su propio país.
Este escenario ha causado un notable desequilibrio en la relación bilateral, donde Marruecos ha avanzado en consolidar su economía a costa de oportunidades que podrían haberse aprovechado para potenciar la economía española. La llegada de empresas españolas a Marruecos, motivada por estos incentivos, ha tenido como resultado una transferencia de actividad económica que, en algunos casos, ha desplazado la producción local en España y ha reducido la competitividad nacional.
Entre ese comercio está también la inmigración ilegal, que les suponen remesas de cientos o miles de millones por controlar unas fronteras sin control, pero también, la red de pagas y ayudas de muchos de esos MENAS supone un gran beneficio para Marruecos ya que por un lado se quita población lumpen, desempleada y delincuencial, futuro foco de problemas, inseguridad y sedición que podrían ser parte activa de movimientos opositores radicales o perturbar con su violencia la industria del turismo, muy sensible a la inseguridad.
Pero también de esas ayudas que se les da a los MENAS, Marruecos genera remesas de dinero que entran en el país en forma de ayudas de esos MENAS a sus familiares, (como ocurre con muchos inmigrantes, convertidos en generadores de riqueza).
Conclusión
Marruecos ha implementado una estrategia inteligente para atraer inversión extranjera española en sectores clave como el agropecuario, la logística y la energía, beneficiándose de una legislación favorable a novel estatal y comunitario, reforzado por una gran influencia política que ha inclinado la balanza en su favor. Esta situación ha provocado un impacto negativo en España, tanto en términos económicos como en su posición en ciertos sectores estratégicos, poniendo de manifiesto la necesidad de una revisión de las políticas y regulaciones para asegurar un equilibrio más justo y sostenible en la relación económica bilateral.
Para mitigar los efectos negativos de esta situación, España podría considerar varias acciones. En primer lugar, sería crucial fortalecer la legislación en la UE para regular las inversiones transnacionales de manera que beneficien equitativamente a todas las partes involucradas. Esto podría incluir la implementación de normativas más estrictas respecto a las importaciones agrícolas y una revisión de los acuerdos preferenciales que aseguren condiciones justas tanto para productores locales como extranjeros.
Además, España podría enfocar sus esfuerzos en diversificar su economía y encontrar nuevos mercados donde los productos españoles puedan competir de manera efectiva. La inversión en tecnología e innovación puede ser un pilar fundamental para mejorar la competitividad de los sectores afectados, como el agropecuario y el manufacturero.
En paralelo a lo anterior, desarrollar una industria propia en suelo nacional que logre retener soberanía económica y financiera en terreno español y que no sea sensible ni a fluctuaciones financieras internacionales ni que condicionen relaciones bilaterales.
Igualmente, fomentar un diálogo constructivo con Marruecos puede llevar a acuerdos que beneficien a ambas naciones, especialmente en sectores donde puede haber una colaboración productiva, como en la transición hacia energías renovables.
Finalmente, incrementar la presencia y el peso de las empresas españolas en las cadenas de suministro globales y en la logística verde puede ayudar a reposicionar a España como un líder en la industria logística y energética, reduciendo la dependencia de centros logísticos como Tánger Med. Este enfoque permitirá a España no solo adaptarse a los cambios, sino también liderar innovaciones en sectores clave, fortaleciendo su economía interna y sus relaciones internacionales.
En conclusión, mientras Marruecos ha implementado una estrategia exitosa para capitalizar sus ventajas y atraer inversiones españolas, España tiene la oportunidad de reformular su enfoque estratégico para asegurar beneficios sostenibles y equilibrados para su propia economía y la relación con Marruecos.
En paralelo monitorizar las acciones lobistas y judicializar esas relaciones para evitar corruptelas, instrumentalización, incompatibilidades o ataques a los intereses nacionales por parte de los grupos lobistas y sus contactos.