Oussama Ridouane: un líder impulsado por la pasión y la visión. Es el primer presidente elegido del Partido Nacional Rifiano (PNR), una figura fundamental en la promoción de las aspiraciones de la comunidad rifia. Como cofundador del partido, establecido en septiembre de 2021 en Bruselas, Oussama ha desempeñado un papel importante en la configuración de la dirección y los objetivos del movimiento.
Con base en su dedicación a la defensa y la justicia social, el liderazgo de Oussama se caracteriza por su compromiso de empoderar al pueblo rifio, fomentar la unidad y amplificar su voz en el escenario político. Sus esfuerzos están inspirados por el activismo del movimiento Rif Hirak, con sede en Europa, que lucha por el reconocimiento cultural, el desarrollo económico y los derechos humanos en la región del Rif.
A través de su trabajo, Oussama Ridouane encarna el espíritu de resiliencia y esperanza, trabajando incansablemente por un futuro mejor para la comunidad rifia e inspirando a otros a participar en cambios constructivos.
Koldo Salazar López para Otralectura realizó una entrevista con él.
Versión en inglés de la entrevista, aquí.

Pregunta: ¿Por qué se fundó el Partido Nacional Rifiano (PNR) y cuáles son los objetivos del PNR?
El Partido Nacional Rifeño (PNR) es una organización política de liberación nacional, fundada por y para el pueblo rifeño, con el propósito de reclamar su soberanía confiscada. Sus raíces provienen de la lucha histórica de la República del Rif, proclamada en 1921 bajo el liderazgo de Mohamed Ben Abdelkrim El Khattabi, el primer jefe de estado rifeño moderno y una figura prominente de la resistencia anti-colonial. Este momento fundacional, violentamente reprimido por las potencias coloniales española y francesa con la complicidad de la monarquía marroquí, sigue siendo la base de la conciencia nacional rifeña.
El PNR se presenta hoy como la continuación política y moral de esa primera independencia, interrumpida pero nunca olvidada. Representa una respuesta estructurada y moderna a un siglo de marginación, represión y negación de la identidad rifeña por parte del régimen marroquí. Es un movimiento nacionalista, democrático, laico y progresista, que une a una amplia base popular compuesta por actores de la sociedad civil, jóvenes, mujeres, activistas por los derechos humanos y la diáspora rifeña en todo el mundo.
A- Misión clara al servicio del pueblo rifeño
El PNR está guiado por una agenda política clara, estructurada en torno a cuatro pilares fundamentales:
- Defender el Derecho Fundamental del Pueblo Rifeño a la Autodeterminación
El PNR afirma que el pueblo rifeño forma una comunidad nacional distinta, con su propia historia, cultura, idioma y territorio ancestral. En línea con la Carta de las Naciones Unidas (Artículo 1 §2) y la Resolución 1514 (XV) de la Asamblea General de la ONU sobre descolonización, el PNR exige el reconocimiento pleno del derecho a la autodeterminación del Rif como base para una futura independencia.
El partido aboga activamente por el reconocimiento internacional de la causa rifeña, buscando su inclusión en la agenda de descolonización de las Naciones Unidas y trabajando para sensibilizar a la Unión Europea, la Unión Africana y otras instituciones internacionales.
- Poner fin a la dominación colonial, económica, militar y cultural del régimen marroquí
Desde la anexión del Rif a Marruecos post-colonial, la región ha sufrido una dominación sistémica en múltiples formas:
- Colonial, a través del borrado de su historia, su memoria colectiva y sus héroes nacionales.
- Económica, mediante la explotación de recursos naturales y humanos sin beneficios para la población local.
- Militar, siendo una de las regiones más militarizadas del norte de África.
- Cultural, mediante la arabización forzada, la supresión del idioma amazigh rifeño (tarifit) y la represión de la identidad indígena.
El PNR está comprometido en desmantelar esta estructura opresiva, restaurar la dignidad y soberanía del pueblo rifeño, y establecer nuevas relaciones iguales con socios regionales e internacionales.
- Construir un Estado rifeño democrático, laico y pluricultural basado en los derechos humanos
La independencia rifeña no es simplemente un cambio de banderas; se trata de construir un Estado de derecho y democracia genuinos. El PNR se compromete a establecer una República rifeña democrática, fundada en:
- Separación de poderes y controles constitucionales.
- Un poder judicial independiente y accesible.
- Pleno respeto de los derechos humanos universales, incluyendo la libertad de expresión, libertad de creencias, derechos de las mujeres y protección de niños y minorías.
- Laicismo, garantizando la neutralidad del Estado en asuntos religiosos.
- Pluralismo político, con elecciones libres y transparentes.
El futuro Estado rifeño garantizará la participación igualitaria en la vida pública a todos los ciudadanos, incluidos los que viven en el extranjero.
- Fomentar el retorno de millones de rifeños en el exilio y reconstruir la economía nacional
Más de cuatro millones de rifeños viven en el exilio, principalmente en Europa, como resultado de persecución política, desempleo masivo y subdesarrollo crónico impuesto por el régimen marroquí. Esta diáspora —a menudo altamente cualificada, resiliente y profundamente ligada a sus raíces— es un activo estratégico para la reconstrucción nacional.
El PNR está preparando una política de migración voluntaria y organizada, que incluye:
- Incentivos fiscales y programas de inversión para rifeños en el extranjero.
- Medidas de reintegración social y profesional.
- La creación de un Ministerio de la Diáspora y los Retornados para coordinar las políticas migratorias.
- El lanzamiento de importantes proyectos nacionales de reconstrucción: infraestructura, hospitales, escuelas, zonas industriales y energías renovables.
El objetivo es claro: convertir el Rif nuevamente en una tierra de oportunidad y esperanza, donde el retorno no sea un sueño sino una realidad viable.
Conclusión
El Partido Nacional Rifeño es más que un partido político; es un movimiento de liberación, un plan para la reconstrucción nacional y un faro de esperanza para todo un pueblo. Su lucha está arraigada en la legalidad internacional, en la tradición anticolonial global y en un firme compromiso de romper el ciclo de dominación y humillación.
El PNR hace un llamado a la comunidad internacional para que no permanezca en silencio ante esta injusticia, sino que apoye activamente el proceso de descolonización del Rif y reconozca la legitimidad de un proyecto político basado en la paz, la democracia y la dignidad.
Pregunta: Desde 1956, el Rif ha estado ocupado por Marruecos. ¿Cómo ha afectado esto a la composición cultural y étnica de la región?
El año 1956, a menudo celebrado como la independencia de Marruecos del dominio colonial, marcó para el pueblo rifeño no una liberación, sino el comienzo de una nueva ocupación. Más que un momento de emancipación, representó un castigo colectivo para una región que se atrevió a afirmar su soberanía. El poder simplemente se transfirió de manos españolas a control marroquí, sin respeto por la voluntad del pueblo rifeño. Este acto de anexión ignoró las aspiraciones claras y legítimas de independencia ya expresadas por el Rif. En 1921, Mohamed ben Abdelkrim El Khattabi, presidente de la efímera República del Rif, dirigió una Declaración formal de Independencia a la Liga de las Naciones, solicitando el reconocimiento internacional del derecho del pueblo rifeño a la autodeterminación.
Desde la ocupación militar marroquí, el Rif ha sido sometido a una política sistemática de represión cultural, asimilación forzada y borrado identitario. La identidad amazigh (bereber), particularmente la variedad rifeña del idioma Tarifit, ha sido deliberadamente marginada. La lengua rifeña se redujo a una expresión folclórica, tolerada solo en la música popular y en el habla informal, pero excluida de las escuelas, instituciones públicas y medios de comunicación oficiales. Se impuso una política de arabización forzada para reemplazar la vibrante cultura indígena de la región con una identidad nacional centralizada árabe-islamista, dictada por el Estado.
Durante décadas, se prohibieron los nombres amazigh, impidiendo que las familias registraran a sus hijos con nombres rifeños tradicionales. Esta violencia administrativa fue parte de una estrategia más amplia para borrar la singularidad cultural del pueblo rifeño e imponer una conformidad lingüística y cultural.
Además, la historia del Rif ha sido falsificada, distorsionada o borrada deliberadamente. Las figuras históricas rifeñas, especialmente Mohamed ben Abdelkrim El Khattabi, están ausentes del currículo escolar marroquí y, cuando son mencionadas, a menudo se presentan de manera negativa. La resistencia heroica del pueblo rifeño contra el colonialismo español y francés, la fundación de la República del Rif (1921-1926), y los sacrificios realizados por toda una generación han sido eliminados de la narrativa nacional. Esto no es un accidente, sino un reflejo de una agenda política deliberada para borrar la memoria de un pueblo mediante la eliminación de sus símbolos, héroes y narrativas fundacionales.
Esta represión de la memoria ha ido acompañada de una manipulación demográfica. El Estado marroquí ha fomentado el asentamiento de poblaciones de fuera del Rif en áreas urbanas clave, mientras que los rifeños han sido desplazados por la fuerza, ya sea hacia las ciudades marroquíes o hacia Europa, a través del abandono económico y la persecución política. El objetivo es claro: diluir la cohesión étnica y cultural del Rif y evitar el surgimiento de resistencias organizadas.
A pesar de más de seis décadas de represión cultural, lingüística e histórica, el pueblo rifeño no se ha rendido. A través del movimiento popular del Hirak, esfuerzos culturales de revitalización en la base y una diáspora políticamente activa, la memoria del Rif está siendo reivindicada y transmitida. El espíritu de la República del Rif continúa inspirando a generaciones que se niegan a olvidar. El pueblo rifeño persiste en demandar verdad, dignidad y el derecho a la autodeterminación.
Pregunta: ¿Cuál es la propuesta del estado? Abdelkrim Jattabi propuso una república moderna inspirada en la democracia y la representatividad. ¿Busca también lo mismo el PNR?
Sí, absolutamente. El Partido Nacional Riffiano (PNR) toma inspiración directa de la legado político y filosófico de Abdelkrim El Khattabi, líder de la República de Riff (1921–1926). Aunque de corta duración, la República del Rif fue el primer experimento soberano y republicano en el norte de África, fundado sobre principios de soberanía popular, justicia y resistencia anticolonial. Encarnó una visión progresista de gobernanza, basada en la dignidad, la democracia y la solidaridad internacional.
Hoy en día, el PNR continúa esa visión promoviendo el establecimiento de un estado rifense moderno, democrático, secular y ético — uno basado no solo en los derechos históricos del pueblo Riffino, sino también en valores humanos universales y un desarrollo inclusivo. Esta visión se opone claramente al modelo impuesto por el régimen marroquí, que mantiene un sistema poscolonial fundamentado en la represión, la dependencia económica y la asimilación cultural.
Lo que está en juego es un conflicto profundo entre dos visiones opuestas del futuro del Rif:
Por un lado, el régimen marroquí, que:
- Usa la migración como una herramienta de chantaje geopolítico.
- Encierra al Rif en una economía clandestina basada en drogas y clientelismo político.
- Deliberadamente margina la región como forma de castigo colectivo.
- Governa mediante represión y instrumentaliza la religión para silenciar la disidencia.
- Fomenta una cultura de impunidad, corrupción y miedo.
Por otro lado, el Partido Nacional Riffino (PNR), que promueve:
- Remigración constructiva
A diferencia del régimen, que trata la diáspora rifeña solo como una fuente de remesas mientras silencia su voz política, el PNR considera a la diáspora rifeña (casi 4 millones de personas en Europa) como un activo estratégico. Visualiza un retorno voluntario y apoyado como una piedra angular de la renovación nacional. Su plan incluye:
- Programas de vivienda e infraestructura para los retornados,
- Incentivos para inversiones productivas (exenciones fiscales, procedimientos simplificados),
- Creación de un Banco de Habilidades de la Diáspora para transferir conocimientos, innovación y experiencia técnica.
- Una economía responsable y terapéutica
Mientras que el régimen marroquí ha tolerado y se ha beneficiado de la cultivación ilegal de cannabis, el PNR propone una alternativa audaz y ética: la legalización controlada del cannabis para uso médico y terapéutico, alineada con los estándares de la OMS y mejores prácticas globales. Este modelo incluye:
- La creación de una Agencia Nacional Riffina para el Cannabis Terapéutico,
- Alianzas con empresas farmacéuticas internacionales para procesar el cannabis localmente,
- Cooperativas agrícolas certificadas que aseguren ingresos justos para los agricultores,
- Supervisión reglamentaria estricta para transparencia, trazabilidad y salud pública.
- Desarrollo ético y soberano
En respuesta a décadas de abandono estatal y subdesarrollo, el PNR propone un modelo de desarrollo integral basado en:
- Garantizar un marco legal que atraiga inversores éticos,
- Planeación ecológica (energías renovables, agricultura sostenible),
- Apoyo a la economía social y solidaria (cooperativas, mutuales, emprendimientos locales),
- Un fondo soberano Riffino para canalizar inversiones desde la diáspora y socios de confianza.
- Una democracia secular e inclusiva
En contraste con el autoritarismo religioso del régimen marroquí, el PNR aboga por un estado democrático secular y pluralista que garantice:
- Una separación clara entre religión y Estado,
- Libertad de conciencia, creencias y ateísmo,
- Una Constitución basada en los derechos humanos universales,
- Un parlamento pluralista con una oposición política protegida.
- Una sociedad justa fundada en la dignidad
Mientras que el régimen marroquí prospera en la impunidad, el PNR propone una república basada en la justicia donde:
- Las instituciones sean responsables ante la ley,
- La justicia sea independiente y protegida,
- Se empodere a un organismo anti-corrupción para investigar y sancionar abusos,
- Los derechos de mujeres, niños, minorías y trabajadores sean claramente definidos y plenamente aplicados.
Conclusión: Una Elección Civilizacional
El Rif ya no puede quedar atrapado en un sistema de autoritarismo, criminalización y represión. La lucha entre el régimen marroquí y el PNR no es simplemente política — es civilizacional. Es una batalla entre la perpetuación de la opresión y la emergencia de un orden político nuevo, libre y justo.
Esto no es solo una cuestión interna, sino un asunto de justicia internacional, coherencia europea y estabilidad regional. El Partido Nacional Rifeño ofrece una alternativa seria, creíble y estructurada, arraigada en la legitimidad histórica y comprometida con la construcción de una República del Rif soberana, democrática y digna.
Es momento de que la comunidad internacional deje de ignorar esta realidad y apoye el camino del pueblo rifeño hacia la libertad, la justicia y la autodeterminación.

Pregunta: Hace unos años, vimos las protestas del Hirak en Marruecos, que culminaron con una represión significativa en el Rif, la huida de algunos líderes y la prisión de Nasser Zafzafi. ¿Qué significó este episodio para el pueblo rifeño? ¿Qué se sabe sobre Nasser Zafzafi? ¿Existen informes que sugieran que fue torturado?
El movimiento Hirak del Rif, que comenzó en octubre de 2016 tras la trágica muerte del vendedor de pescado Mohcine Fikri, fue mucho más que una protesta: fue un momento histórico de despertar colectivo, dignidad nacional y movilización cívica. Para el pueblo rifeño, reactivó la memoria de luchas pasadas, especialmente el legado anticolonial de la República del Rif y Abdelkrim El Khattabi, al tiempo que alzó la voz sobre demandas sociales y económicas urgentes, largamente ignoradas por el Estado.
El Hirak fue profundamente pacífico, estructurado e inclusivo. Liderado por una nueva generación de jóvenes educados, especialmente Nasser Zafzafi, el movimiento exigió acceso a la salud, empleos, educación, infraestructura y, sobre todo, respeto y justicia. Se convirtió en un vehículo de expresión cívica para una población históricamente silenciada, atrayendo la atención internacional sobre la marginación estructural del Rif.
El régimen marroquí respondió no con reformas, sino con una represión sistemática y brutal:
- Más de 1,000 personas fueron arrestadas arbitrariamente, incluyendo menores;
- Los juicios estuvieron marcados por intromisión política, acusaciones falsas y violaciones procesales;
- Líderes como Nasser Zafzafi fueron condenados a 20 años de prisión por activismo pacífico;
- La tortura y el trato inhumano a los detenidos fueron ampliamente documentados — y confirmados oficialmente tanto por Amnistía Internacional como por el Consejo Nacional de Derechos Humanos de Marruecos (CNDH).
Esta respuesta brutal dejó una cosa clara: la protesta pacífica en el Rif está criminalizada, y el Estado considera cualquier forma de disenso como una amenaza a su poder centralizado.
La represión trascendió el territorio de Marruecos. Uno de los casos más trágicos y emblemáticos es el de Ali Aarrass, un ciudadano rifeño-belga:
- Arrestando en España en 2008 y extraditado a Marruecos a pesar de las advertencias sobre posibles torturas;
- Mantenido incomunicado, torturado en detención y condenado en un juicio profundamente defectuoso, basado en confesiones extraídas bajo coacción;
- Pasó más de 12 años en cárceles marroquíes, a pesar de campañas internacionales que pedían su liberación, lideradas por defensores de derechos humanos, parlamentarios belgas y expertos de la ONU.
El caso de Ali Aarrass revela cómo la identidad rifeña en sí misma es criminalizada, y cómo el régimen marroquí usa la represión transnacional, incluyendo presiones diplomáticas y acusaciones fabricadas de terrorismo, para silenciar voces incluso en el exilio.
Sin embargo, el Hirak no murió en prisión ni en el exilio. Dio origen a una nueva generación de activistas, pensadores y líderes de la diáspora. Transformó la rabia en conciencia política, la protesta en organización cívica y la víctima en resistencia. El Hirak también reafirmó la necesidad urgente de protección internacional para el pueblo rifeño, cuyas libertades fundamentales son violadas tanto dentro como fuera de las fronteras de Marruecos.
Por encima de todo, el Hirak sigue siendo un punto de inflexión, un símbolo poderoso de resistencia no violenta, una demanda de verdad y justicia, y una llamada a la libertad, la dignidad y la soberanía. Se ha convertido en un capítulo fundamental en la lucha nacional rifeña, un punto sin retorno en la búsqueda de liberación.
Violaciones Legales Internacionales en la Represión del Movimiento Hirak
Informes creíbles y declaraciones de los Relatores Especiales de la ONU han afirmado que el Estado marroquí cometió violaciones graves y sistemáticas del derecho internacional de los derechos humanos en su represión al movimiento Hirak al-Shabi en el Rif, particularmente en el caso de su líder emblemático, Nasser Zafzafi.
Estas violaciones incluyen:
- Tortura y tratos inhumanos, en violación del Artículo 7 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP) y de la Convención de la ONU contra la Tortura (CAT);
- Detención en condiciones de incomunicación, confesiones forzadas y largas condenas que violan los Artículos 9 y 14 del PIDCP (detención arbitraria y falta de garantías de juicio justo);
- Falta de asesoría legal durante las interrogaciones iniciales;
- Aislamiento prolongado en solitary confinement y humillaciones dirigidas;
- Uso de confesiones derivadas de tortura como pruebas principales en juicios masivos que carecían de transparencia, independencia y debido proceso.
Estos hechos han sido confirmados de manera independiente por varias organizaciones líderes en derechos humanos. Por ejemplo:
- Amnistía Internacional (2018) y Human Rights Watch (2019) documentaron que Zafzafi fue golpeado en la cabeza y en los genitales, mantenido en aislamiento prolongado y forzado a firmar confesiones bajo coacción, sin acceso a asesoría legal en etapas clave de su detención.
- Una comunicación conjunta del Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria y del Relator Especial sobre la Tortura (Ref: AL MAR 3/2017) expresó graves preocupaciones sobre las condiciones de detención de los líderes del Hirak, solicitando a Marruecos que cumpla con sus obligaciones bajo el derecho internacional de los derechos humanos.
Estos abusos no son casos aislados. Constituyen parte de una campaña sistemática de represión política que claramente socava la posibilidad de autogobierno interno para el pueblo rifeño. Según el derecho internacional, tales condiciones satisfacen el umbral para activar la responsabilidad estatal bajo los Artículos sobre la Responsabilidad del Estado (ARE), y además, invalidan la soberanía alegada por Marruecos sobre el Rif.
A raíz de estas violaciones sostenidas, la situación se alinea con las condiciones descritas en la Resolución 2625 (1970) de la Asamblea General de la ONU, que trata sobre el derecho a la secesión en casos en que un pueblo se le niega una autodeterminación interna significativa y está sometido a violaciones graves y repetidas de derechos humanos.
Pregunta: ¿En qué consiste la violación de los derechos humanos en el Rif por parte del régimen marroquí?
Las acciones del Estado marroquí en el Rif no representan abusos aislados, sino una campaña sistemática y multidimensional de represión dirigida al pueblo Riffian en sus derechos civiles, políticos, culturales, sociales y económicos. Estas violaciones conforman un patrón de persecución estructural.
Por su alcance, recurrencia e intensidad, estos actos cumplen con el umbral de violaciones graves y sistemáticas del derecho internacional de los derechos humanos, activando así las obligaciones internacionales bajo la doctrina de la Responsabilidad de Proteger (R2P).
- Criminalización de la disidencia pacífica
Tras las protestas del Hirak al-Shaabi de 2016–2017, se arrestó de manera arbitraria a más de 1,000 Rifianos, incluidos docentes, artistas, estudiantes y jóvenes desempleados cuyo único “delito” era demandar acceso a la atención médica, empleos y dignidad.
Personajes destacados como Nasser Zafzafi y Nabil Ahamjik fueron condenados a 20 años de prisión tras juicios masivos basados en cargos vagos como “socavar la seguridad del Estado”. Estos juicios fueron ampliamente criticados por observadores internacionales por carecer de independencia judicial, justicia y transparencia.
Estas acciones violan los Artículos 9 y 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (PIDCP).
- Uso de torturas y detenciones arbitrarias
Organizaciones independientes como Amnistía Internacional, Human Rights Watch y EuroMed Rights han documentado:
- Golpizas severas (incluyendo en la cabeza y en los genitales),
- Amenazas de electrocución y simulacros de ejecución,
- Confinamiento en solitario, negación de atención médica y falta de acceso legal,
- Confesiones forzadas bajo tortura, utilizadas como prueba en los tribunales.
Estos abusos fueron oficialmente reconocidos por el Consejo Nacional de Derechos Humanos de Marruecos (CNDH) y denunciados en comunicaciones de la ONU, particularmente en una carta conjunta del Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre Detención Arbitraria y del Relator Especial de la ONU sobre Tortura (Ref: AL MAR 3/2017).
Estas violaciones contravienen:
Los Artículos 7, 9 y 14 del PIDCP, y los Artículos 1 y 16 de la Convención contra la Tortura (CAT).
- Erradicación cultural y lingüística
El régimen marroquí ha llevado a cabo una política de represión cultural y asimilación forzada en el Rif, que puede entenderse como una limpieza cultural:
- La lengua Tarifit sigue excluida de la administración pública y marginada en el sistema educativo.
- Abdelkrim El Khattabi, héroe de la resistencia anticolonial, es borrado de los currículos escolares o vilipendiado como separatista.
- Las conmemoraciones históricas rifianas son frecuentemente prohibidas, censuradas o reprimidas violentamente por las fuerzas de seguridad.
Estas prácticas violan:
- Los artículos 8 y 13 de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas (UNDRIP);
- El artículo 27 del PIDCP (protección cultural de las minorías);
- Los artículos 17 y 20 de la Carta Africana de Derechos Humanos y de los Pueblos (identidad cultural y derecho a resistir la opresión).
- Marginación económica y social
El Rif sigue siendo una de las regiones más desfavorecidas de Marruecos, con:
- Una de las tasas de desempleo juvenil más altas del país,
- Negligencia en inversiones en infraestructura estatal,
- Criminalización de medios de subsistencia tradicionales como la pesca artesanal y el cultivo de cannabis (a pesar de su reciente legalización parcial), empujando a miles a migración forzada o exilio económico.
Esta marginación no es accidental, sino parte de una política deliberada de castigo colectivo, una estrategia de represión larga que ha utilizado el régimen marroquí para suprimir el disenso.
Estas políticas violan:
- El artículo 1(2) del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (ICESCR) (derecho a buscar un desarrollo económico libremente),
- La Resolución 41/128 de la Asamblea General de la ONU (Declaración sobre el Derecho al Desarrollo).
Conclusión: Un caso de responsabilidad internacional
Las acciones del régimen marroquí en el Rif constituyen una campaña sostenida e institucionalizada de represión, destinada a silenciar a una población indígena distinta mediante criminalización, borrado cultural, sabotaje económico y violencia estatal.
Estas acciones involucran responsabilidad estatal según los Artículos sobre Responsabilidad del Estado (ARSE) y deslegitiman las afirmaciones de soberanía legítima de Marruecos sobre el Rif. También fortalecen el argumento legal a favor de la secesión reparadora, como se describe en la Resolución 2625 (XXV) de la Asamblea General de la ONU, donde a un pueblo se le niega la autodeterminación interna y se le somete a violaciones persistentes de derechos humanos.
La comunidad internacional debe reconocer que la situación en el Rif no es un asunto interno, sino una crisis de justicia y legalidad internacional. El silencio ya no es una postura neutral, es complicidad.
Pregunta: ¿El partido cuenta con representación y comisiones internacionales para buscar apoyo de otros países y organizaciones internacionales?
Sí. El Partido Nacional Rif (.PNR) ha establecido comisiones internacionales y células diplomáticas dedicadas a representar la causa rifense en el extranjero y a movilizar apoyo de Estados, partidos políticos, ONG y organizaciones internacionales. Como parte de esta estrategia, el PNR ha abierto una oficina de representación oficial en Argelia, un país históricamente partidario de los movimientos de liberación nacional. Esta presencia diplomática marca un hito importante en la internacionalización de la lucha rifense.
Además, el PNR ha recibido reconocimiento y apoyo político de varios partidos influyentes en el continente africano, especialmente en Sudáfrica y Mozambique, dos naciones con un legado profundo de resistencia anticolonial. El Frente Polisario, el legítimo representante del pueblo saharaui y un defensor clave del derecho a la autodeterminación, también ha establecido lazos fraternales con el PNR. Estos respaldos refuerzan aún más la legitimidad de la causa rifense bajo el derecho internacional, particularmente el derecho de los pueblos a la autodeterminación.
A través de sus comisiones internacionales, el PNR participa en conferencias, se reúne con parlamentarios, publica informes multilingües y trabaja para colocar la cuestión rifense en la agenda de organizaciones internacionales como las Naciones Unidas, la Unión Europea, la Unión Africana y Amnistía Internacional. Esta diplomacia activa busca romper el aislamiento impuesto al pueblo rifense y garantizar protección internacional, justicia y reconocimiento para su causa.
Pregunta: ¿Cómo ha sido la reacción geopolítica y diplomática del régimen marroquí ante su presencia y actividades?
Desde la aparición y mayor visibilidad del Partido Nacional Rif (.PNR) en el escenario internacional, el régimen marroquí ha exhibido un patrón claro de alarmismo y medidas de respuesta agresivas. Esta reacción está impulsada por el temor agudo del régimen a que las demandas legítimas y el activismo pacífico del pueblo rifense puedan socavar la narrativa controlada de Marruecos sobre la unidad nacional y la integridad territorial.
- Presión diplomática y campañas de intimidación:
Marruecos ha desplegado su cuerpo diplomático en todo el mundo, especialmente en países donde el PNR opera o busca establecer presencia. A través de embajadas y consulados, funcionarios marroquíes participan en acciones de cabildeo clandestinas, presionando a gobiernos extranjeros, partidos políticos y organizaciones internacionales para aislar al movimiento rifense. Esto suele implicar intentos de etiquetar al PNR como un grupo “separatista” o “terrorista”, con el objetivo de deslegitimar sus reivindicaciones políticas y justificar la represión.
- Propaganda y desinformación:
El régimen orquesta campañas sistemáticas de propaganda dirigidas a medios internacionales, redes sociales y la opinión pública. Estas campañas buscan distorsionar hechos, difundir información falsa sobre la situación en el Rif y presentar la lucha rifense como una fuerza desestabilizadora o ilegítima. Los medios controlados por el Estado y las organizaciones aliadas difunden con frecuencia narrativas que minimizan abusos de derechos humanos o acusan al PNR y a sus seguidores de fomentar disturbios en interés de intereses extranjeros.
- Criminalización del activismo pacífico:
En el terreno y en el extranjero, las autoridades marroquíes intentan criminalizar el activismo de los líderes rifenses y simpatizantes. Esto incluye acosos, arrestos arbitrarios, persecución judicial y vigilancia. En el extranjero, el régimen a veces aprovecha notas de Interpol o la cooperación policial bilateral para intimidar a activistas y restringir su libertad de movimiento. Estas tácticas buscan debilitar la capacidad organizativa del movimiento rifense y sembrar miedo entre sus miembros.
- Miedo al reconocimiento y apoyo internacional:
La hostilidad de Marruecos se alimenta de la posibilidad de que la voz rifense gane terreno en foros internacionales como las Naciones Unidas, el Parlamento Europeo, organizaciones de derechos humanos y círculos diplomáticos. Cualquier reconocimiento del derecho del Rif a la autodeterminación o documentación de abusos desafía la narrativa del régimen y podría generar llamadas a la rendición de cuentas. Esta amenaza a la posición diplomática de Marruecos intensifica su postura represiva.
- Nuestra respuesta y resistencia:
A pesar de estas presiones y intentos de intimidación, el PNR y el movimiento rifense en general permanecen firmes. Rechazamos toda forma de represión y difamación, y seguimos promoviendo nuestra causa de manera pacífica y transparente. Construimos alianzas con defensores internacionales de derechos humanos, legisladores y actores de la sociedad civil que reconocen la legitimidad de nuestra lucha. Nuestra resistencia y compromiso envían un mensaje claro: ninguna presión geopolítica ni propaganda logrará silenciar la voz de un pueblo que exige justicia y libertad.