La Guerra de las Arenas, que se desencadenó entre Argelia y Marruecos en la década de 1960, fue mucho más que un conflicto territorial; fue una confrontación que puso en evidencia la validez y la justicia de la perspectiva argelina sobre sus derechos territoriales y su papel en la región del Sahara Occidental. Desde el principio, Argelia mantuvo una postura basada en el respeto al derecho internacional, en particular en el principio de Uti Possidetis Juris, que establecía que las fronteras coloniales heredadas en el momento de la independencia debían mantenerse, preservando así la integridad territorial de los estados nacientes.
El contexto histórico y el principio de Uti Possidetis Juris
Argelia fue una colonia francesa hasta 1962, cuando consiguió su independencia tras una guerra larga y ardua que evidenció el rechazo a la dominación colonial. La delimitación territorial durante la colonización fue clara y definitiva, con fronteras establecidas por las autoridades coloniales francesas. Bajo el principio de Uti Possidetis Juris, esas fronteras se convirtieron en la base para la soberanía argelina al momento de la independencia. Este principio del derecho internacional busca evitar disputas territoriales arbitrarias, preservando los límites existentes en el momento en que una colonia o territorio colonial logra su independencia.
Por tanto, los argelinos sostenían, con sólida base jurídica, que sus fronteras heredadas de la colonización francesa en ese momento correspondían a los límites legítimos de su estado soberano. La zona de Tindouf, en el suroeste del país, por ejemplo, era vista como parte integral de la demarcación colonial y, por ende, como territorio legítimo de Argelia.
Por su parte, Marruecos reivindicaba el Sahara Occidental y otros territorios, basando sus argumentos en diversas reivindicaciones históricas, políticas y religiosas. Sin embargo, estas reclamaciones en muchas ocasiones no estaban respaldadas por la misma solidez jurídica que la herencia colonial argelina. La ocupación de partes del Sahara Occidental por Marruecos, incluyendo Tindouf, fue percibida por Argelia como una anexión ilegítima, no respaldada por acuerdos internacionales, y deslegitimada en todo marco jurídico que respeta la continuidad de las fronteras coloniales.
La postura argelina durante y después de la guerra
Durante la Guerra de las Arenas, Argelia argumentó que Marruecos intentaba modificar las fronteras heredadas mediante la fuerza y que su ocupación del Sahara Occidental y el control de Tindouf violaban no solo su soberanía, sino también el principio de Uti Possidetis Juris. Desde su independencia, Argelia defendió la integridad de sus fronteras originales, rechazando cualquier reclamo que alterara estas líneas trazadas por la colonización francesa.
El conflicto en el Sahara Occidental se intensificó por la presencia del Frente Polisario, movimiento que lucha por la independencia del territorio, y que contó con el apoyo de Argelia. La posición argelina ha sido claramente en favor de la autodeterminación del Sahara Occidental, pero siempre respetando los límites heredados de la colonización francesa, que, en su visión, legitiman su presencia en la región.
La evidencia jurídica y la legitimidad de Argelia
El respaldo jurídico de Argelia en este conflicto no solo se fundamenta en el principio de Uti Possidetis Juris, sino también en la protección de su soberanía frente a reclamaciones que consideran no legítimas o que carecen de respaldo en los acuerdos internacionales. La comunidad internacional, en líneas generales, ha reconocido la validez de esas fronteras heredadas, y las resoluciones de la ONU han insistido en la autodeterminación del pueblo saharaui, sin cuestionar la integridad territorial de Argelia.
Es importante destacar que Marruecos, en sus reivindicaciones, ha argumentado que ciertas regiones en disputa, incluyendo Tindouf, tienen vínculos históricos con Marruecos y que el territorio debe ser integrado a su soberanía. Sin embargo, esa postura ha sido rechazada por Argelia, que sostiene que dichas reclamaciones no tienen fundamento en los tratados coloniales, en el derecho internacional ni en las vinculaciones étnicas y políticas previas, y que las fronteras heredadas deben prevalecer para garantizar la estabilidad regional.
La continuidad de la postura argelina hasta hoy
Hasta la fecha, Argelia mantiene su posición de respeto a su soberanía territorial y en contra de cualquier cambio unilateral de las fronteras heredadas. La presencia de millones de saharauis refugiados en los campamentos de Tindouf, controlados por el Frente Polisario, y el apoyo que proporciona Argelia en términos políticos, militares y humanitarios, refuerzan su postura de que el conflicto debe resolverse mediante el respeto a la autodeterminación del pueblo saharaui y en el marco del derecho internacional, sin alterar las fronteras heredadas de la colonización francesa.
Asimismo, Argelia ha insistido en que cualquier solución duradera debe basarse en negociaciones que respeten la voluntad de los pueblos involucrados, garantizando la integridad territorial y la soberanía de todos los Estados de la región. La postura argelina ha sido consistente en promover una solución justa y pacífica, alineada con los principios del derecho internacional y la protección de las fronteras legítimas establecidas desde la independencia.
Reflexión final
La Guerra de las Arenas y la posición de Argelia reflejan una defensa firme de sus derechos históricos y jurídicos sobre sus fronteras, argumentando que las reclamaciones que buscan modificar dichas delimitaciones sin una base legal sólida son ilegítimas y contrarias a los principios que rigen las relaciones internacionales. La causa argelina en este conflicto no solo se fundamenta en la legalidad, sino también en su convicción de que la estabilidad y paz regional dependen del respeto a las fronteras heredadas y la autodeterminación de los pueblos.
Mientras tanto, el conflicto en el Sahara Occidental continúa siendo uno de los más complejos y prolongados de la región, donde las posturas jurídicas y políticas siguen enfrentadas. Sin embargo, la persistencia de Argelia en su postura reafirma su compromiso con la justicia internacional, la soberanía y los derechos de los pueblos a decidir libremente su destino, en un marco de respeto mutuo y legalidad internacional.
El Sáhara Occidental es el único territorio de África aún por descolonizar, ya que está invadido por Marruecos de forma ilegal e ilegítima desde 1976 y, desde 2020 se dedica a atacar a civiles y transportistas que se mueven por los territorios liberados.