PLACM: La Injerencia Marroquí en la Educación Española bajo la Complacencia del PSOE

El Programa de Lengua Árabe y Cultura Marroquí (PLACM), lejos de ser un mero intercambio cultural, representa una preocupante penetración del Estado marroquí en el sistema educativo español. Bajo la fachada de promover la diversidad y el entendimiento intercultural, se esconde una estrategia insidiosa para moldear la percepción de niños españoles y marroquíes, inculcando una visión sesgada que favorece los intereses de Marruecos, en detrimento de los valores democráticos y la integridad educativa española.

El peligro inherente al PLACM radica en su potencial para el adoctrinamiento. Al presentar una narrativa unilateral de la historia, la cultura y la religión marroquíes, el programa corre el riesgo de alienar a los estudiantes marroquíes de su entorno español, obstaculizando su integración y fomentando una lealtad exclusiva hacia Marruecos. Simultáneamente, los estudiantes españoles son expuestos a una visión distorsionada de la realidad, donde la historia y los valores de España se ven eclipsados por una narrativa marroquí que busca imponerse como verdad absoluta yendo en contra de la realidad étnico – cultural española y de la propia identidad nacional.

La naturaleza totalitaria del régimen marroquí agrava aún más esta preocupación. Un país donde los derechos humanos son sistemáticamente violados, la libertad de expresión está severamente restringida y la disidencia política es reprimida con brutalidad, no puede ser considerado un socio confiable en la educación de nuestros hijos. Permitir que Marruecos influya en el currículo escolar español es un acto de irresponsabilidad que pone en peligro la formación de ciudadanos críticos y comprometidos con los valores democráticos.

Es incompatible la defensa de los derechos humanos con estos programas promarroquíes que tienen como función dominar el espectro ideológico que, no dudemos, se irá ampliando a otros campos ideológicos.

La doctrina de Estado marroquí, basada en una interpretación conservadora del Islam y una visión nacionalista excluyente e imperialista con un gran deseo de expansión regional a costa del Sáhara Occidental, invadido y ocupado ilegalmente, las reivindicaciones del oeste de Argelia por la cual ya hubo una guerra, La Guerra de las Arenas o las reivindicaciones constantes sobre Ceuta, Melilla y las islas Canarias junto con sus aguas nos debería hacer pensar sobre la naturaleza y los objetivos reales de Marruecos en España, pero sobre todo ¿Qué vinculación, oscura, y relación de dependencia existe entre el Reino de Marruecos y el Partido Socialista Obrero Español y Pedro Sánchez?, pero también de sus líderes pasados como José Luis Rodríguez Zapatero o Felipe González. ¿Qué vínculos unen Rabat y Ferraz?, no hay ningún partido tan sumiso a una potencia extranjera.

Se acusa a VOX de ser sionista y someterse a Israel, pero no existe tal nivel de sumisión como el del PSOE y Marruecos.

Esto choca frontalmente con la seguridad del estado, España está en peligro así como los principios de igualdad que rigen dn la educación en una sociedad democrática. Al permitir que esta doctrina se filtre en las aulas españolas, el PLACM socava los fundamentos de nuestro sistema educativo y abre la puerta a la intolerancia y la discriminación.

La injerencia marroquí en la educación española no es solo un problema cultural o ideológico, sino también una cuestión de soberanía nacional. Permitir que un país extranjero dicte qué se enseña en nuestras escuelas es un acto de sumisión que compromete la independencia y la autonomía de España. El PLACM sienta un precedente peligroso que podría ser explotado por otros países con agendas ocultas, erosionando la capacidad del Estado español para controlar su propio sistema educativo.

No olvidemos que la Sharia se ha introducido también, a través de una pirueta en la que han colaborado izquierdistas y progresistas, musulmanes marroquíes y juristas al vincular el acto de criticar una religión, como cualquier otra, incluida el catolicismo… constantemente vilipendiado y humillado en televisión, radio y prensa. Sin embargo, una crítica científica y realista hacia el Islam puede acabar con una persona sentenciada por delito de odio o en su defecto islamofobia, xenofobia o racismo, ¿No es este blindaje de la religión islámica una forma de «sharia light»?, ¿Hemos trasladado el silencio hacia la religión islámica que existe en los países musulmanes a nuestro marco jurídico de forma buenista por los izquierdistas y progres bienintencionados que pretenden «reparar» agravios históricos?, ¿Está alianza de movimientos islámicos e izquierdistas, ideológicamente incompatibles, responde a una estrategia oscura con pretensiones políticas y sociales, que colaboran con la izquierda como agente vehicular de planes ulteriores, peligrosos y nocivos que están logrando implantar?.

¿Somos conscientes que el Rey de Marruecos no es sólo una figura política, sino el Amir al Muminim, el líder por derecho de los musulmanes marroquíes?, ¿Estamos fomentando una lealtad de marroquíes y española en España a un líder extranjero y enemigo?, el PSOE sí sabe lo que hace.

La responsabilidad de esta situación, por lo tanto, recae directamente sobre el gobierno del PSOE, que ha demostrado una alarmante complacencia hacia las demandas de Marruecos, sacrificando los intereses de España en aras de una política exterior errática y perjudicial. Al promover el PLACM, el PSOE se ha convertido en cómplice de una injerencia extranjera que amenaza la integridad de la educación española y la formación de nuestros jóvenes.

La actitud del PSOE hacia Marruecos no es solo un error político, sino una traición a los valores y principios que deberían guiar la acción de cualquier gobierno democrático. Al vender la educación española a una potencia hostil, el PSOE ha demostrado una falta de patriotismo y un desprecio por el futuro de nuestros hijos. Este partido, que se autoproclama defensor de los derechos humanos y la igualdad, ha optado por cerrar los ojos ante la realidad de un régimen totalitario que viola sistemáticamente estos derechos.

Estratégicamente hemos sacrificado nuestra alianza con Argelia por complacer a su mayor enemigo, Marruecos, cuando la relación con Argel es básica para estabilizar el Magreb, pero hemos seguido el dictado de Mohamed VI y Bourita, su ministro de exteriores.

Aparte del PLACM y de las relaciones PSOE – Marruecos, tenemos una red de mezquitas y centros socio-culturales marroquíes que sirven como estaciones de inteligencia donde se recoge información y desde donde se difunden paquetes ideológicos a través de actos sociales y culturales pero también de conferencias y charlas en espacios públicos, colegios, centros de investigación etc…

La revisión de la historia de Al Andalus como un proyecto islámico hispano fracasado, reavivado por el romanticismo del Siglo XIX y los textos de Washington Irving o de Blas Infante, quién arabiza el pasado de Al Andalus. Por influjo de la influencia marroquí está tomando un carácter «Almohade», es decir, no ve Al Andalus como un proceso peninsular e independiente políticamente (Emirato independiente de Córdoba) o religioso (Califato Independiente de Córdoba) sino como un apéndice de los imperios magrebíes del cual Marruecos es el único heredero.

Con ello, también, las presiones para que se reconozca el «genocidio» morisco, la exigencia de perdón y de reconocimiento de los descendientes (disueltos étnica y culturalmente en el norte de África e indistinguibles de los marroquíes) tomando como precedente el sefardí, totalmente diferente al caso morisco.

Ese uso instrumental y «marroquinador» de nuestra cultura es un peligro total para la viabilidad de la propia identidad española y responde a la irresponsabilidad política y cultural del PSOE pero también de los españoles, como colectivo, por no defender la historia de nuestra patria de manera correcta y dejarnos llevar tanto por leyendas negras anglosajonas como por la marrocanización del pasado andalusí que, recordemos, son invadidos en tres ocasiones por Almohades, Almorávides y Benimerines, que son expulsados por los Reinos cristianos del norte, permitiendo que las taifas islámicas continuaran existiendo algunos siglos más, de modo que los imperios marroquíes han sido siempre enemigos de la península, tanto de los cristianos como de los musulmanes.

Volviendo al tema, el PLACM es un claro ejemplo de cómo el PSOE ha abandonado los intereses de España en beneficio de agendas ajenas. Este programa, que debería ser denunciado y revocado de inmediato, representa una amenaza para la identidad nacional, la integridad educativa y el futuro de nuestros jóvenes. Es hora de que la sociedad española alce la voz y exija al gobierno que ponga fin a esta injerencia inaceptable.

La defensa de la educación española es una tarea que nos concierne a todos. Padres, profesores, estudiantes y ciudadanos comprometidos con la defensa de los valores democráticos debemos unirnos para exigir la derogación del PLACM y la implementación de políticas educativas que promuevan la excelencia, la integración y el respeto a la identidad nacional. No podemos permitir que Marruecos dicte lo que se enseña en nuestras escuelas ni que el PSOE siga vendiendo el futuro de nuestros hijos a potencias extranjeras.

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