Georgia, la frontera geopolítica de Rusia

Parecería mentira que un país tan pequeño como Georgia pudiera generar tanta tensión en Rusia, pero no es para menos. La posición geográfica de Georgia en el sur del Cáucaso, una zona siempre complicada para Rusia, primera estación de la proyección Transcaucásica y hacia Oriente Próximo y la proyección al mar negro hacen de Georgia una cuestión delicada para usa Rusia en constante asedio por parte de Occidente.

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Las relaciones entre Georgia y Rusia han sido históricamente tensas, afectadas por conflictos territoriales, influencias políticas y aspiraciones de integración europea de Tbilisi. Desde la guerra de 2008 por Osetia del Sur, Adjaria y Abjasia, que resultó en el reconocimiento por parte de Rusia de la independencia de estas regiones, la dinámica entre ambos países ha sido de continua desconfianza y confrontación. Especialmente en el contexto de las recientes tensiones de 2024, es fundamental analizar las diversas facetas de esta relación y sus implicaciones geopolíticas.

La crisis de Georgia en 2024 ha sido catalizada por una serie de factores internos y externos que han llevado al país a una encrucijada política. Las elecciones celebradas en 2024 se han visto marcadas por alegaciones de irregularidades, un ambiente político polarizado y un notable descontento social. Las protestas estallaron en varias ciudades, reflejando un profundo sentimiento de frustración entre aquellos que creen que el gobierno ha priorizado sus inclinaciones prooccidentales y se han entregado a los sueños y espejismos peligrosos de la UE y la OTAN que empujaron a Ucrania a una guerra a cambio de nada cuando Georgia debe solventar sus preocupaciones locales.

Mientras tanto, Rusia ha intensificado sus actividades en las regiones de Osetia del Sur y Abjasia, entrando en un clima de tensión debido a la activación de todos los frentes rusos por parte de Occidente para dispersar tropas y encender las fronteras rusas. La presencia militar rusa en Osetia del Sur y Abjasia actúa como un recordatorio constante de la influencia que Moscú todavía ejerce sobre Georgia y su política exterior. Este estado de cosas ha generado temores de una posible escalada en el conflicto, alimentando los miedos de una guerra abierta similar a la de 2008.

La causa de la crisis es multifacética. Por un lado, el gobierno de Georgia se enfrenta a desafíos económicos y sociales, con un creciente descontento sobre la corrupción y el manejo de la economía y los vínculos económicos con Rusia. Por otro lado la vigilancia rusa de Georgia, complica aún más el panorama político.

Desde la disolución de la Unión Soviética, Georgia ha buscado alinearse con las instituciones occidentales, identificando a la Unión Europea y a la OTAN como sus principales objetivos de integración. El deseo de unirse a la OTAN está impulsado por la idea de necesidad de seguridad frente a lo que perciben como una amenaza existencial de Rusia, percepción que ha sido promocionada por los poderes occidentales. Según el Informe de Seguridad Nacional de Georgia, el país considera firme su camino hacia la OTAN como una estrategia fundamental para asegurar su soberanía e integridad territorial (fuente: Ministerio de Defensa de Georgia, 2023).

El gobierno georgiano ha estado trabajando arduamente para satisfacer los requisitos de adhesión a la OTAN y ha participado activamente en ejercicios militares con fuerzas estadounidenses y otras tropas de la OTAN. Esta colaboración no solo busca fortalecer las capacidades defensivas de Georgia, sino también enviar un mensaje claro a Rusia de que la integración en estructuras occidentales es un objetivo inquebrantable.

Además de la OTAN, Georgia también ha puesto un fuerte énfasis en la integración con la UE, viendo en ello la oportunidad de impulsar reformas políticas y económicas. La Asociación Oriental, una iniciativa de la UE que busca fortalecer los vínculos con los países de Europa del Este, ha brindado a Georgia la plataforma para avanzar en su agenda de reformas y acercarse a las normas y regulaciones europeas.

Las ansias de Georgia de unirse a la OTAN y la UE no han pasado desapercibidas para Rusia, que considera tales movimientos como una amenaza directa a sus fronteras en el Cáucaso. La expansión de la OTAN hacia sus fronteras representa un cerco estratégico que podría limitar su proyección de poder en la región del Mar Negro, vital para sus intereses económicos y militares.

La región del Mar Negro es clave para Rusia por múltiples razones. Además de servir como puerta de acceso a mercados internacionales, el Mar Negro es también un espacio estratégico desde un punto de vista militar. Con el control de Crimea, Rusia ha podido consolidar su presencia naval y aumentar su capacidad de proyectar poder en la zona. La posibilidad de una Georgia alineada con la OTAN implicaría que Rusia se vería privada de un aliado en la región, lo que alteraría significativamente el equilibrio de poder.

Como respuesta a estas amenazas, Rusia ha realizado múltiples ejercicios militares en la región y ha incrementado su presencia militar en las áreas fronterizas. La militarización de las aguas del Mar Negro y el aumento de la actividad naval china, de la que se ha beneficiado Rusia, reflejan un cambio en la dinámica con el equilibrio estratégico en el Mar Negro. Esto ha contribuido a un ambiente de incertidumbre y tensión, en el que cada acción es vista como un movimiento en una partida de ajedrez geopolítico más amplia.

Las relaciones entre Georgia y Rusia continúan siendo complicadas y emocionalmente cargadas, especialmente en un momento en que Georgia vive una crisis interna que podría redefinir su futuro. La crisis de 2024 no solo representa un desafío para el gobierno georgiano, sino que también refleja las dinámicas más amplias de la geopolítica en el Cáucaso y el Mar Negro. La victoria de Sueño Georgiano, un partido «atrapalotodo», pero identificado como proruso encendió las protestas en Tiflis en el pasado octubre y provocó grandes protestas en un nuevo intento de «euromaidán» a la ucraniana que fracasó.

La constante búsqueda de Georgia por integrar sus brújulas políticas y económicas en alianzas occidentales contrasta drásticamente con la postura de una gran parte de la población y de los partidos políticos, que ven una asociación con Europa y la OTAN como contraproducente frente a un país como Rusia, gigantesco pero que ofrece grandes posibilidades geopolíticas y económicas. A medida que una oligarquía georgiana sigue persiguiendo sus ambiciones hacia la UE y la OTAN, se vislumbra un enfrentamiento inevitable con los georgianos localistas y prorusos que buscarán la estabilidad.

Ahmet Davutoglu, el ex ministro de exteriores turco, en su libro Strategic Depth: Turkey’s International Position» (publicado en 2001), dejaba claro que la mejor estrategia para estabilizar Turquía era mantener buenas relaciones con sus vecinos. Georgia debería aplicar este principio y llevarse bien con Rusia, el vecino con el que comparte su frontera norte. Eso no implica que Georgia deba estar aislada en un momento de intercambios globales pero lo que no se debería hacer, por responsabilidad política, es tener relaciones que perjudiquen la seguridad de un vecino y más en estas circunstancias.

La evolución de esta situación dependerá tanto de las decisiones internas en Georgia como de la estrategia de Rusia en la región. A medida que ambos países navegan por estas aguas turbulentas, el futuro del Cáucaso, así como de la estabilidad en el Mar Negro, quedará marcado por la interacción entre las aspiraciones de un Georgia que desea ser parte de Occidente y un Rusia que busca no ceder terreno en lo que considera un punto estratégico, sobre todo tras la perdida de influencia en Armenia. Es un escenario que seguirá desarrollándose, y cuyas repercusiones tendrán efectos perdurables en la geopolítica europea y más allá. (Foto: Wikipedia)

Fuentes:

  1. Ministerio de Defensa de Georgia. (2023). Informe de Seguridad Nacional de Georgia. Este documento ofrece una visión detallada de las estrategias de defensa y las aspiraciones de Georgia hacia la OTAN y la UE.
  2. Nodia, G. (2023). «Georgia and the Challenges of NATO Membership». Geopolitics, Vol. 28, No. 1, pp. 55-71. Este artículo analiza las aspiraciones de Georgia de unirse a la OTAN y cómo estas han afectado sus relaciones con Rusia.
  3. Kakachia, K., & Zourabichvili, T. (2022). «The Impact of Internal Politics on Georgia-Russia Relations». Journal of Eurasian Studies, Vol. 13, No. 2, pp. 120-134. Este estudio examina cómo los cambios políticos internos en Georgia influyen en su relación con Rusia.
  4. International Crisis Group. (2024). Georgia: The Risks of Political Instability. Este informe evalúa la situación política actual en Georgia, las tensiones internas y el impacto de las relaciones con Rusia.
  5. Tagma, S. (2023). «The Black Sea Security Dilemma: Russia’s Perspective». Security Studies, Vol. 32, No. 4, pp. 512-530. Este artículo ofrece una perspectiva sobre la importancia geopolítica del Mar Negro para Rusia y su respuesta a la expansión de la OTAN hacia el este.

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