Desde abril de 2023, Sudán ha estado sumido en un conflicto armado devastador que ha culminado en una nueva guerra civil. Este conflicto ha surgido bajo la presión de fricciones políticas y tensiones históricas entre diferentes grupos militares y paramilitares, lo que ha dado lugar a una situación de creciente inestabilidad. La geopolítica regional también juega un papel crucial en este conflicto, ya que potencias extranjeras buscan ampliar su influencia en la región. Este artículo examina las razones detrás de la guerra, la conducción de las operaciones militares, las facciones implicadas, el apoyo extranjero y las prospectivas de futuro para Sudán.
Razones del Conflicto
El estallido del conflicto en 2023 se puede atribuir a varios factores clave:
- Lucha por el Poder Militar: La rivalidad entre el Ejército Sudanés (SAF) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), lideradas por el general Mohamed Hamdan Dagalo (Hemedti), tuvo su auge en el descontento con la transición política posterior al derrocamiento de Omar al-Bashir en 2019. La incapacidad para consolidar un gobierno efectivo y la lucha por la influencia generaron tensiones explosivas.
- Desigualdad Económica y Fracaso de la Transición Política: La falta de mejoras económicas significativas, combinada con un gobierno de transición ineficaz, ahondaron las frustraciones de la población y sembraron el descontento que culminó en el conflicto abierto.
Desde el estallido de la guerra civil en Sudán en 2023, las operaciones militares han sido intensas y devastadoras, con combates principalmente en áreas urbanas, como la capital Jartum. Ambas facciones, el Ejército Sudanés (SAF) y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), luchan por el control de infraestructuras críticas, lo que ha exacerbado la crisis humanitaria en la región.
El uso de tácticas de guerrilla y enfrentamientos directos ha sido común, con ambos bandos recurriendo a estrategias que mezclan ataques rápidos y sorpresivos con combates más convencionales. Este enfoque ha resultado en un alto número de bajas civiles y un incremento significativo en el desplazamiento forzado de la población. La lucha por la dominación territorial y el control de recursos ha dejado a millones de personas en necesidad urgente de asistencia humanitaria.
La creciente violencia ha provocado la destrucción de viviendas, hospitales y otras infraestructuras esenciales, contribuyendo a una gran crisis humanitaria. La situación en el terreno es caótica y peligrosa, con condiciones de vida empeorando a medida que las hostilidades continúan, dejando a los civiles atrapados en medio de un conflicto brutal y prolongado. La falta de acceso a servicios básicos ha hecho que la comunidad internacional exprese su profunda preocupación por el bienestar de la población sudanesa.
Facciones Implicadas
- Ejército Sudanés (SAF): La principal fuerza armada del país, liderada por el general Abdel Fattah al-Burhan. Busca mantener el control del gobierno y el estado Sudanés.
- Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF): Un grupo paramilitar con una narrativa centrada en la defensa de la población. Su líder, Hemedti, busca aumentar su propio poder en el contexto del vacío de liderazgo.
- Grupos Rebeldes: Diversas facciones que han surgido en el contexto de conflictos anteriores (como en Darfur) han intensificado su actividad, buscando aprovechar la inestabilidad para avanzar en sus propios intereses.
- Milicias Locales: En algunas zonas, grupos comunitarios han formado milicias para proteger a sus comunidades, complicando aún más el panorama del conflicto.
El conflicto en Sudán ha atraído la atención de varias potencias extranjeras, lo que ha añadido una capa adicional de complejidad a la ya tensa situación interna. Estados Unidos ha manifestado su preocupación por la crisis humanitaria que ha resultado del estallido del conflicto, haciendo llamados constantes a la paz y a la resolución del conflicto a través de medios diplomáticos. Sin embargo, su influencia directa en la región ha sido limitada, dado el contexto político y militar en evolución.
Por otro lado, Rusia ha buscado posicionarse estratégicamente en la región al establecer vínculos con las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF). Moscú intenta ampliar su influencia en el Cuerno de África, lo que es parte de su estrategia más amplia para aumentar su presencia global. La política de Rusia en África incluye el suministro de armamento y la oferta de asistencia militar a distintos actores en el continente.
Etiopía, como vecina de Sudán, ha estado particularmente atenta a los desarrollos que ocurren en su fronteriza. Con intereses históricos y culturales en la región, Addis Abeba ha ofrecido mediación en el conflicto, intentando prevenir una mayor desestabilización que podría afectar su propia seguridad nacional. La influencia etíope en el proceso de paz es un aspecto vital, ya que busca estabilizar no solo Sudán, sino también consolidar su rol como potencia regional.

Arabia Saudí e Irán también han mostrado un interés creciente en el Sahel y la influencia del Islam en el contexto del conflicto sudanés. Ambos países buscan establecer una presencia, ya sea a través de mecanismos diplomáticos o apoyo militar, al considerar a Sudán un punto clave para sus propias agendas geopolíticas en la región.
La situación geopolítica de Sudán se ha convertido en un punto focal para rivalidades regionales, creando un entorno en el que las dinámicas internas de un país pueden ser profundamente afectadas por los intereses y las intervenciones externas. Con el conflicto en curso, será crucial observar cómo estas potencias externas influyen en el día a día y en el futuro político de Sudán. En este escenario complejo, el bienestar de la población sudanesa corre peligro, y la búsqueda de soluciones duraderas se vuelve cada vez más urgente.
Prospectivas de Futuro
El camino hacia un futuro estable en Sudán es incierto. Las posibilidades de una resolución pacífica dependen de varios factores, incluyendo:
- Mediación Internacional: La intervención de actores externos como la ONU y la UA será crucial para encontrar un acuerdo negociado entre las facciones.
- Reformas Internas: Se necesitará un compromiso real por parte de los líderes de las facciones enfrentadas para establecer un gobierno inclusivo y representativo que aborde las preocupaciones de todos los grupos étnicos y políticos en el país.
- Estabilidad Regional: La resolución del conflicto en Sudán no solo dependerá de la situación interna, sino también de la dinámica regional. Los países vecinos, a través de sus políticas y acciones, desempeñarán un papel crucial en el futuro de Sudán. La cooperación entre estos estados puede contribuir a la reconstrucción y estabilidad.
- Desarrollo Económico y Social: Un enfoque que priorice la recuperación económica y social, junto con la promoción del estado de derecho, será esencial para restaurar la confianza entre la población y sus líderes y un sentimiento nacional por encima de sentimientos étnicos sectarios.
En conclusión, la guerra civil en Sudán de 2023 representa una crisis multidimensional en la que convergen tensiones históricas, luchas de poder y problemas humanitarios. El papel de la comunidad internacional y la capacidad de los actores locales para dialogar y alcanzar un consenso serán determinantes para el futuro del país y su población. La transformación necesaria en Sudán requerirá un esfuerzo conjunto dirigido tanto a abordar las causas subyacentes del conflicto como a construir una paz sostenible que permita el desarrollo y la reconstrucción del estado sudanés. (Foto: Wikimedia)
Fuentes
«Sudan’s War: What You Need to Know» – BBC News.
«The Humanitarian Crisis in Sudan: A Growing Dilemma» – Al Jazeera.
«Sudan’s Armed Conflict: An Overview» – The International Crisis Group.
«Sudan Conflict: Civil War, Humanitarian Crisis, and International Response» – UN News.
«Understanding the Sudanese Civil War of 2023» – Foreign Affairs.