La rivalidad entre Egipto y Etiopía ha tomado un papel central en las relaciones geopolíticas del Cuerno de África, especialmente en relación con el acceso y la gestión de los recursos hídricos. El río Nilo, vital para Egipto y su agricultura choca con el interés etíope de la construcción de la Gran Represa Renacimiento Etíope (GERD, por sus siglas en inglés) lo cual ha intensificado las tensiones entre ambos países. Además, Etiopía, con un aumento increíble de la población (ha pasado de 69 millones de habitantes en 2003 a 120 millones a finales de 2023 con un crecimiento del 2.5-3 % anual. Sin contar con el aumento del PIB, que en 2003 era de 27 mil millones de dólares y en 2023 estaba en 120-130 mil millones.
La construcción de la GERD ha sido uno de los principales puntos de disputa. Etiopía considera que la represa es crucial para su desarrollo y producción de energía en un momento en el que su población está creciendo, su PIB también (puede afrontar los gastos que representa) y, además es de vital importancia para su desarrollo social mientras que Egipto teme que esto reduzca el flujo de agua del Nilo, esencial para su agricultura y consumo, lo cual es natural. Más del 90% del agua consumida por Egipto proviene del Nilo lo cual se traduce en una dependencia extrema de ese río y en una sensibilidad total sobre este recurso, estratégico y muy sensible para el país de los faraones debido a que es su punto más vulnerable.
La falta de un acuerdo vinculante sobre el uso del agua del Nilo ha permitido que esta tensión se intensifique. Egipto ha buscado el apoyo de actores internacionales y ha presionado por negociaciones, sin embargo, Etiopía ha mantenido su postura de manejar el río de manera soberana acorde a sus necesidades intensificando la tensión entre Addis Abeba y El Cairo.
La posición estratégica de Etiopía en el Cuerno de África se ve reforzada por su influencia en Somalia, especialmente porque la región oriental del país, Ogadén, es mayoritariamente de etnia somalí. A pesar de las tensiones históricas y las diferencias étnicas, Etiopía ha intervenido en Somalia en varias ocasiones, principalmente para combatir al grupo militante al-Shabaab y estabilizar el país. Este papel de «policía regional» ha permitido a Etiopía expandir su influencia en el centro y sur de Somalia, donde las luchas internas han creado un vacío de poder.
Etiopía, con una población joven y creciente, cuenta con un gran potencial económico. La región de Ogaden, rica en recursos naturales y estratégicamente ubicada, se destaca como un área de gran interés. A pesar de los conflictos pasados y las tensiones étnicas, la producción de petróleo y gas en Ogaden podría transformar la economía etíope. El gobierno de Abiy Ahmed ha implementado reformas para atraer inversiones que podrían ayudar a desarrollar esta región, aunque los desafíos de infraestructura y seguridad persisten. A pesar del riesgo del uso de esa particularidad por otros actores internacionales (como Egipto), grupos islamistas somalíes o movimientos irredentistas que pueden hacer que esa región se vuelva inestable.
Los malos recuerdos de la Guerra de Eritrea y el conflicto del Tigray son malas experiencias que afectan mucho la sensibilidad interna de un estado escindido étnica y religiosamente como es Etiopía. Sin embargo, a pesa de haber perdido su salida al mar con la independencia de Eritrea con el golpe económico que eso implica, la realidad es que la proyección etíope sólo crece en la región del Cuerno de África.

En este contexto entra Somalilandia, una región autónoma en el norte de Somalia, un estado fallido y disuelto en mini estados de reconocimiento limitado como la citad Somalilandia o Puntlandia, ha buscado reconocimiento internacional y ha establecido relaciones con Etiopía, que ve a Somalilandia como un aliado estratégico para contrarrestar la influencia del gobierno central de Somalia, que cuenta con el apoyo de Egipto pero también para lograr una salida al mar y dinamizar su comercio. Etiopía y Somalilandia han trabajado juntos en materia de seguridad, comercio y desarrollo, fortaleciendo sus lazos en un contexto donde el gobierno somalí se enfrenta a la inestabilidad.
Por su parte, Egipto ha intensificado sus esfuerzos por recuperar influencia en Somalia a través de inversiones y cooperación militar, buscando contrarrestar el poder de Etiopía en la región. Sin embargo, el éxito de estas estrategias sigue dependiendo de la evolución de la situación política en Somalia. Al ser Somalilandia un estado de reconocimiento limitado sus acuerdos estarán limitados por la falta de este reconocimiento y por la violación a la prohibición de injerencias en los asuntos internos de los estados si, como es el caso, Somalia es el estado legítimo.
En este punto Egipto tiene ventaja porque aunque Somalia no es un estado rivereño del río Nilo, un cambio en el flujo del agua producido por la represa puede afectar a los recursos hídricos de Somalia de forma indirecta. Sin embargo lo que teme Mogadiscio es el aumento de la influencia geopolítica que la construcción de esta presa (con la mejora económica, energética y política) puede generar en el vecindario y afectar más a Somalia.
La rivalidad entre Egipto y Etiopía, aunque con su eje central en la problemática ya citada del agua, no tiene simplemente este problema ya que el enfrentamiento por la influencia en Somalia es total. El cuerno de África a pesar de su mala situación es un lugar geoestratégico importantísimo que se está revalorizando. Por cercanía y vectores, Etiopía puede ser el hegemón en la región cosa que representa una grave amenaza para Egipto.
Sin contar con Sudán, tercero en discordia, con quién Egipto mantiene una larga relación (que se remonta a las civilizaciones antiguas) y entre los que existe una gran interdependencia económica y estrechas relaciones. Los sudaneses han tomado partido por Egipto debido a que a ellos también les afecta sobremanera la construcción de la represa GERD para su desarrollo social y económico por lo que las relaciones son también tensas entre Jartum y Adis Abeba.
Fuentes:
- Waterbury, J. (2002). «The Nile Basin: A New Approach to Cooperation.» Policy Studies.
- Elhance, A. (1999). «Hydropolitics in the 3rd World: Conflict and Cooperation in International River Basins.» United States Institute of Peace Press.
- Pritchett, L. & Filmer, D. (1999). «What Education Production Functions Really Show: A Positive Theory of Education.» World Bank.
- Wekesa, B. (2016). «Somalia and the Geopolitics of the Horn of Africa.» African Security Review.
- Harker, R. (2020). «Egypt and Ethiopia’s Water Wars.» The Middle East Institute.