La caída de Al Asad y la transformación de Oriente Próximo

Tras el imparable avance de las tropas yihadistas comandadas por Muhamad al Julani bajo la bandera de HTS – Al Qaeda y la incapacidad de Bashar al Asad de responder ante tal amenaza, la República Árabe Siria colapsó. Marcada en los últimos años por una estabilización y una normalización creciente con el mundo árabe (Siria volvió a la Liga Árabe y restableció relaciones con Arabia Saudí) se negó a restablecer relaciones con Erdogan, que suplicó a Putin por que mediara con Damasco para un arreglo pacífico.

Sin embargo el hecho de que Erdogan mantuviera territorios de Siria bajo ocupación ilegal directa, caso del gobierno del SNA con sede en Azaz y de forma indirecta, el gobierno de Al Qaeda con sede en Idlib, hizo que todo esto fuera imposible y que Erdogan se lanzara a reestructurar las fuerzas yihadistas en el más absoluto secreto. Bashar Al Asad cometió un fallo estratégico: la confianza, confió en sus aliados (ahora empantanados en campañas en Ucrania, Rusia, y contra Israel, Irán); confió en sus nuevas y restablecidas relaciones con el mundo árabe (salvo con Qatar y Marruecos) y en la relativa estabilidad de los frentes del norte y el sur, sobre todo por los acuerdos con Turquía de no atacar Idlib, situación que Asad aprovechó en su programa de «autobuses verdes» para concentrar a los yihadistas en Idlib, craso error ya que pudieron organizarse.

Otro problema era la administración interna del estado. Durante años, en plena guerra siria, muchas milicias progubernamentales de autodefensa controlaron territorios bajo estado de sitio y derramaron su administración miliciana en la administración civil creando «cantones» (Alepo, Hama, Al Hasakah, Deir Azzor, etc…) estas milicias cuando lograron conectarse recibieron a los sirios como libertadores y pasaron a la retaguardia manteniendo su poder, influencia y administración civil dentro del orden sirio por lo que se produjo un fuerte localismo cuyo único nexo de unión con la República Árabe Siria era la lealtad al Rais y eso evitó un control efectivo del territorio con el consecuente amento de la corrupción y el contrabando. De hecho las zonas que siempre estuvieron bajo control de Asad mejoraron mucho más rápido que el resto del país por esta razón.

Sin embargo desde el último año Bashar al Asad intentó aplicar la realpolitik e intentar trascender su política de una política de guerra a una de paz y alejarse al máximo del conflicto con Israel e Irán era un escollo para eso, de hecho se cree que era él o su entorno más cercano quién entregó información a Israel sobre posiciones de altos miembros de la Guardia Revolucionaria iraní y eso se sospechó en Teherán.

De hecho el inicio de la campaña de Israel en Gaza y la respuesta del Eje de la Resistencia, que acosó a Israel, no hacía prever nada bueno y el fin del estancamiento del conflicto llegó con el asesinato de quince comandantes de Hezbollah el día veinte de septiembre y poco después, el día veintisiete de septiembre moría Hassan Nasrallah y siente altos cargos de Hezbollah, la organización quedaba tocada y hundida.

Frente a esto, los ataques en Siria, Yemen e Irak comenzaban a arreciar. Muchos frentes de guerra y una sociedad que no veía una mejora sustancial en las zonas liberadas: inflación, contrabando, y falta de capacidades reales para reconstrucción debido a las fuertes sanciones sin olvidar un ejército agotado y exhausto tras trece años de brutal guerra impuesta.

Sin embargo ¿Cómo pudo ser que Rusia e Irán fueran incapaces de detectar el entrenamiento y la preparación de una operación que parecería sacada de los manuales de Von Clausewitz?, la misma pregunta nos hicimos cuando Hamás penetró en Israel tomando el sur en apenas tres días.
Al Asad, abrumado por el avance y desaparecido durante casi la mayoría de la campaña, sólo hablaban los generales y falsos reportes a través de la Agencia SANA, nos daría la idea de una retención del mandatario a su vuelta de Rusia, donde estaba al inicio de la campaña. La campaña de HTS fue elaborada fuera de Idlib y lo que fuera que pasó a Al Asad desde el 27 de noviembre hasta su salida el día ocho pareciera haber salido del mismo laboratorio.

Lo cierto es que su caída no augura nada bueno: ya hay persecuciones contra los cristianos y alawitas (considerados herejes y politeístas por un lado y enemigos políticos por otro debido a que conformaron el alma del partido Baaz sirio).

Sin contar con Turquía, que seguramente se asegure de un colchón estatal en la zona controlada por el SNA y con presencia turca a través de las operaciones «Escudo del Éufrates y Rama de Olivo». Estos territorios, divididos por la zona kurda de Manbij e independiente pero aliada del territorio controlado por HTS en Idlib y que ahora es el Gobierno de Transición Sirio podría no ser reintegrado en Siria sino que acabaría formando un estado de reconocimiento limitado, no olvidemos que tienen presidencia propia, correos, sellos y moneda propia junto con la lira turca y la operación turca se basa en ocupar Manbij para que haya una continuidad territorial entre ambas partes.

Por otro lado Israel. La carrera hacia el norte: Rodeando Quneitra y subiendo hacia Qatana tiene dos objetivos: crearon tapón sur a las aspiraciones (siempre cambiantes) de los yihadistas de HTS que controlan Siria creando, como ya hicieron en el sur del Líbano con los cristianos, un ejército sur de Siria, pero compuesto por Drusos. Por otro lado el avance por la frontera libanesa tiene como objetivo controlar el eje norte – sur del río Litani y el valle del Bekaa ya que cerrando esas posiciones rodearían por completo a Hezbollah, la zona entre el citado valle y el sur del río Litani – frontera con Israel es «Hezbollandia».

El control de esa zona desde Siria flanquearía las defensas del partido – milicia libanés y supondrían su derrota militar. Su debilidad, producto del asesinato de sus líderes políticos y militares y el fin de Siria como suministrador de dinero y armamento iraní supondría una debilidad imposible de superar. Hezbollah tendría que decidir si arrastra a Líbano a una guerra sectaria tomando venganza contra sunitas y cristianos sionistas o si depone las armas y acepta los acuerdos de Taif de 1990 y se integra como partido político abandonando la lucha armada.

Siria lo era todo y su caída ha significado un durísimo golpe para el eje de la resistencia, que ha perdido Siria y Líbano y su proyección hacia el mar y también puede darse por perdida la zona Huthi de Yemen, hay rumores de un posible ataque de Arabia Saudí y el gobierno de Yemen contra ellos. Por otro lado, las fuerzas iraníes se repliegan a Irak desde donde tendrán que resistir la embestida o negociar una zona de influencia menor.

La salida de Irán, por lo tanto de la zona del Mediterráneo – Éufrates es un hecho, sin conectores en Líbano y Siria sólo podría intentar una maniobra desesperada apelando al iranismo y lograr influencia entre los kurdos de Siria pero eso es muy difícil debido a la construcción ideológica de Teherán y Rojava. Irán perdió la zona. Rusia, que ha iniciado una investigación interna sobre las razones por las cuales no se ha detectado esta ofensiva de HTS que derribó a Bashar al Asad mantiene, por ahora sus bases en Tartous (heredadas de la era soviética). Por un lado puede ser una ventaja para Rusia, ya que sólo debe preocuparse de la gestión diplomática (más barata) de esas bases y no de pelear en un frente como el sirio en un momento cuya prioridad es Ucrania.

Por lo que Rusia habría logrado su objetivo primario: cerrar este frente, tener más recursos para Ucrania seguir manteniendo sus bases a costa de la influencia política en Damasco, ahora con Turquía en la posición dominante.

Por otro lado, los países árabes poco han hecho para participar de esto en un lado u otro más que mirar. Rusia no ha perdido ya que salvó sus intereses y sacó a Al Asad de Siria evitando un asesinato en directo como el de Gadafi aunque perdió el ascendente político, Turquía gana todo: es el hegemón al oeste del Éufrates y va a anular a los kurdos, sino invadir y ocupar todo Rojava (está por ver), Israel con la caída de Asad terminó de derrotar a Hezbollah venciendo a Irán y Teherán ahora debe reconsiderar no sólo el fracaso del Eje de la Resistencia sino también de toda su geopolítica regional.

A Irán le faltó dinero, apoyos y, sobre todo, alta tecnología para apuntalar su planteamiento que, a ojos vista, era más efectivo como método de influencia interna que como maquinaria militar ofensiva.
En definitiva, ahora Siria es un buffet libre para quién quiera quedarse con ella en un momento en el que el todos contra todos es la norma, nadie se terminará de imponer y grupos criminales como HTS, por ahora, parecen ser los sucesores de la República Árabe Siria. HTS que es Al Qaeda, que ya tiene Afganistán y Siria bajo control consiguiendo más de lo que Bin Laden jamás imaginó y, por ahí, en el desierto volvieron las banderas del Estado Islámico que, al parecer, estuvieron agazapados y están aprovechando su momento, conociéndolos doblarán la apuesta realizada en 2014 por Abu Bakr al Bagdadi.

Si la toma de Al Bucamal fue una maldición para las milicias iraquíes e iraníes que no pudieron cruzar a ayudar a Bashar al Asad por la toma de esta carretera y paso fronterizo por las SDF y Estados Unidos, eso es ahora lo único que evita que Estado Islámico se derrame hacia Irak, cosa que seguramente ocurrirá…de momento y sólo de momento es Al Qaeda la que ya controla Siria y parte del Mediterráneo…a máximo cuatro horas en avión de cualquier capital Europa y con propaganda, matanzas y campos de entrenamiento yihadistas ¿Qué podría salir mal?

Si quieren saber más: i4sConsulting y @FOLGORESI

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