El mercado ruso ha sufrido la salida de empresas extranjeras, incluyendo españolas como Inditex y Mango, debido a sanciones y tensiones geopolíticas. Aunque algunas marcas regresan vía esquemas grises, obstáculos legales y políticas europeas impiden reactivar operaciones. El SPIEF se ha convertido en plataforma clave para negociaciones y eludir sanciones, pese a boicots occidentales.