La guerra híbrida combina tácticas convencionales e irregulares, junto con operaciones cibernéticas y estrategias de propaganda, dificultando la identificación del agresor. Ejemplos recientes incluyen el conflicto de Rusia en Ucrania y el auge de ISIL. Este enfoque presenta desafíos únicos para la seguridad internacional y requiere respuestas integrales y adaptadas.