El conflicto en Sudán ha atraído la atención de potencias extranjeras como Estados Unidos, Rusia, Etiopía, Arabia Saudí e Irán, complicando aún más la situación. Estas naciones buscan influir en el país por medio de la mediación, el apoyo militar y el interés estratégico, convirtiendo a Sudán en un punto focal geopolítico.