Otralectura sigue trabajando en investigaciones de geopolítica. Hoy Koldo Salazar López entrevista a la señora Marija Slijepčević, una importante politóloga de la República Srpska en Bosnia y Herzegovina.
Marija Slijepčević nació el 18 de junio de 1993 en Banja Luka. Es licenciada en Ciencia Política.
Trabaja en la Secretaría General del Gobierno de la República Srpska, donde se desempeña como asesora profesional superior en el Departamento de Peticiones de los Ciudadanos, Asociaciones y Fundaciones.
A lo largo de su carrera profesional, ha participado en numerosas conferencias internacionales y foros de expertos en Rusia, Kazajistán y Abjasia, donde profundizó su conocimiento en relaciones internacionales y amplió su red profesional.
Sus principales intereses de investigación incluyen la política exterior rusa, en particular su enfoque hacia Abjasia, así como la geopolítica y la diplomacia.
Antes de responder a las preguntas, me gustaría subrayar que expreso mis opiniones a título estrictamente personal, como politóloga empleada en la Secretaría General del Gobierno de la República Srpska. Las opiniones aquí presentadas son exclusivamente mías y no reflejan necesariamente la posición oficial de la institución en la que trabajo.

¿Cómo evalúa la legitimidad actual del Alto Representante (Christian Schmidt) y de qué manera su intervención afecta la autonomía de la República Srpska tal como está estipulada en la Constitución de Bosnia y Herzegovina?
La cuestión de la legitimidad del actual Alto Representante en Bosnia y Herzegovina ha sido desde hace tiempo uno de los principales temas políticos y jurídicos en el país. Desde la perspectiva de las instituciones de la República Srpska, la legitimidad de Christian Schmidt se cuestiona principalmente porque su nombramiento no fue confirmado por una resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, lo que se considera necesario para otorgar una base jurídica internacional plena a su mandato.
Se subraya además que la figura del Alto Representante no está establecida en la propia Constitución de Bosnia y Herzegovina (Anexo 4 del Acuerdo de Paz de Dayton), sino que se define en el Anexo 10 como un mecanismo para supervisar la implementación civil del acuerdo de paz.
Según la interpretación defendida por los representantes de la República Srpska, el papel original del Alto Representante estaba pensado como coordinador y mediador, y no como legislativo o ejecutivo. Resultan particularmente controvertidos los llamados “Poderes de Bonn”, en virtud de los cuales el Alto Representante puede adoptar decisiones vinculantes, imponer leyes y sancionar a funcionarios electos.
En la República Srpska, tales intervenciones se perciben como una injerencia directa en las competencias constitucionales de las entidades, que fueron claramente divididas entre las instituciones conjuntas de Bosnia y Herzegovina y las entidades en el marco de Dayton. Se sostiene que esta práctica, en lugar de contribuir a la estabilidad, genera serias dudas sobre el respeto del orden constitucional y de la voluntad democrática de los ciudadanos.
La preservación de la estructura original de Dayton y el respeto de las competencias de las entidades se consideran requisitos esenciales para una estabilidad política duradera y un diálogo interno significativo en Bosnia y Herzegovina. En este contexto, la cuestión de la legitimidad del Alto Representante no se percibe únicamente como un asunto jurídico-formal, sino como una cuestión política sustantiva que afecta directamente al grado de autonomía de la República Srpska y al futuro de las relaciones entre las instituciones nacionales y los actores internacionales.
Muchos analistas advierten de un proceso de “centralización silenciosa” en Sarajevo. ¿Qué mecanismos jurídicos está priorizando la RS para evitar que el país pase de un estado federal/confederal hacia un estado unitario que disuelva el poder político de Banja Luka? ¿Existe un miedo real a que la República Srpska termine convirtiéndose en una mera “región cultural o folclórica” sin poderes ejecutivos?
La República Srpska se basa en su autonomía constitucional garantizada por el Acuerdo de Paz de Dayton, manteniendo su propio gobierno, parlamento, poder judicial y administración local. El marco jurídico de Dayton permite a la República Srpska proteger sus competencias en los ámbitos de la economía, la educación, la justicia y la administración.
El temor a una “centralización silenciosa” carece de fundamento, ya que el marco original de Dayton sigue existiendo y la República Srpska llama constantemente a los otros dos pueblos constituyentes a respetar estos derechos, porque la convivencia solo es posible de este modo. La República Srpska no se considera una unidad subordinada dentro de Bosnia y Herzegovina, sino un participante y sujeto plenamente igual dentro del Estado.
Los principios federales, la igualdad y el respeto mutuo permiten a la República Srpska preservar su autoridad política, evitando que se reduzca a una región meramente simbólica o “folclórica” sin poderes ejecutivos, y garantizan la estabilidad y sostenibilidad de Bosnia y Herzegovina como Estado.
¿Se ha planteado la posibilidad de que la República Srpska emule el estatus del Kurdistán iraquí? ¿Es viable y jurídicamente sostenible que la República Srpska recupere competencias críticas como su propio ejército, servicios de inteligencia y una red diplomática independiente del nivel estatal?
La República Srpska ciertamente posee legítimos atributos de estatalidad y a menudo se comporta como un Estado, algo especialmente visible en su paradiplomacia, que gestiona cada año de manera más eficaz. Actualmente, la República Srpska mantiene ocho oficinas de representación oficiales en Serbia, Rusia, Grecia, Bélgica, Estados Unidos, Austria, Alemania e Israel, lo que refleja su presencia y expansión internacional.
Es un logro significativo que la República Srpska sea reconocida en Europa o a nivel mundial como una entidad de tipo estatal que no está territorialmente vinculada a Serbia.
En cuanto a contar con su propio ejército y servicios de inteligencia, estos son elementos que podrían desarrollarse potencialmente como oportunidades si la República Srpska continúa obteniendo éxitos en un contexto global más amplio.
Uno de los aspectos más importantes para el desarrollo de la generación más joven, profundamente comprometida con la construcción de la estatalidad de la República Srpska, es la educación patriótica desde una edad temprana: enseñar los verdaderos valores, el amor por la patria y cultivar la memoria histórica; todo ello es esencial para el futuro y la supervivencia del pueblo serbio.
Esto debe implementarse de forma sistémica a través de las instituciones educativas, de modo que la generación joven crezca consciente de sus responsabilidades, de su identidad y de la importancia de la República Srpska dentro de Bosnia y Herzegovina.
Más allá de las presiones provenientes de Sarajevo, ¿cuáles considera que son las mayores amenazas internas (económicas, demográficas o políticas) que podrían debilitar la resiliencia institucional de la República Srpska?
Más allá de la presión política de Sarajevo y de la influencia de factores internacionales, la República Srpska se enfrenta a importantes desafíos internos. Uno de los más graves es la situación demográfica, especialmente la emigración de jóvenes y personas con talento al extranjero, lo que afecta directamente a las perspectivas económicas y al potencial de desarrollo de la República Srpska.
Además, el entorno político dentro de la República Srpska se caracteriza por su complejidad y por frecuentes casos de incomprensión mutua, lo que debilita aún más la capacidad institucional y la habilidad para resistir condiciones adversas.
Otro problema importante es la falta de una posición clara y unificada de la sociedad en su conjunto con respecto a los actores extranjeros e internacionales que operan en el país. La ausencia de un rumbo coordinado y de una estrategia común dificulta una gobernanza eficaz y el desarrollo continuado de la República Srpska.

Enfrentada a sanciones financieras y al aislamiento impuesto por actores occidentales, ¿qué estrategia de “supervivencia externa” está aplicando el gobierno de la Srpska para garantizar la estabilidad económica de la entidad?
Frente a las sanciones financieras y el aislamiento impuesto por actores occidentales, el Gobierno de la República Srpska aplica una estrategia integral de “supervivencia externa” destinada a garantizar la estabilidad económica de la entidad. Esta estrategia se basa en varios componentes clave. En primer lugar, la República Srpska refuerza sus vínculos económicos y comerciales con socios tradicionales, como Serbia y Rusia, así como con otros Estados amigos, mediante inversiones, cooperación económica y canales paradiplomáticos. Esto permite a la entidad sortear parcialmente las sanciones occidentales y mantener la estabilidad en sectores clave. En segundo lugar, se desarrolla la paradiplomacia y una red de oficinas de representación oficiales en el exterior, centradas en asuntos económicos, culturales y de inversión. Esto refuerza la posición internacional de la República Srpska y abre el acceso a nuevas oportunidades de desarrollo. En tercer lugar, se presta especial atención a la producción nacional, la industria y la agricultura, con el fin de reducir la dependencia de factores externos y garantizar la sostenibilidad de la economía. En cuarto lugar, la retención y el desarrollo a largo plazo de jóvenes profesionales, a través de una educación patriótica sistemática y el cultivo de una “historia de la memoria”, sientan las bases para la construcción del capital humano. Esto permite que las generaciones más jóvenes se conviertan en gestores competentes de la economía y las instituciones de la República Srpska. En resumen, la estrategia de la República Srpska no es solo una supervivencia a corto plazo bajo sanciones, sino un sistema integral que combina el fortalecimiento de la economía nacional, el desarrollo de la paradiplomacia y la cooperación internacional con Estados amigos y el desarrollo a largo plazo del capital humano y las instituciones, asegurando que la entidad permanezca estable y económicamente sostenible en cualquier circunstancia.
Tras los cambios políticos en Montenegro y la postura de Serbia, ¿en qué punto se encuentra actualmente la cooperación regional? ¿Es el concepto de “Mundo Serbio” (Srpski svet) una hoja de ruta cultural o un proyecto real de integración política?
En el contexto actual, el concepto de «Mundo Serbio» representa principalmente una hoja de ruta cultural, histórica y espiritual que conecta a las comunidades serbias de la región, más que un proyecto formal de integración política. Se basa en un idioma compartido, la cultura, la educación y las iniciativas mediáticas orientadas a preservar la identidad y fortalecer el entendimiento mutuo. Es importante subrayar que cada uno de los Estados mencionados —Serbia, Montenegro y Bosnia y Herzegovina— respeta ante todo su integridad territorial y el derecho internacional. Cualquier actividad que exceda estos límites y pueda amenazar la soberanía o las fronteras estatales existentes no cuenta con el apoyo de sus instituciones. En la práctica, el «Mundo Serbio» sirve para fortalecer los lazos culturales, educativos y paradiplomáticos, pero sin la intención ni la posibilidad de crear una unión política o jurídica formal. Es, ante todo, una iniciativa de carácter civilizatorio e identitario que promueve la cooperación entre las comunidades serbias, preserva la conciencia histórica y mantiene las tradiciones lingüísticas y culturales. Así, el concepto de «Mundo Serbio» es principalmente un marco cultural y civilizatorio y puede servir como medio para reforzar la cooperación regional, pero siempre dentro de las fronteras internacionalmente reconocidas y respetando la soberanía de todos los actores implicados.
En el contexto geopolítico actual, ¿de qué manera beneficia a la República Srpska mantener una relación tan estrecha con Rusia y hasta qué punto esta alianza condiciona su camino hacia una posible integración europea?
Al hablar del futuro de la República Srpska y de Bosnia y Herzegovina en su conjunto, uno de los socios más importantes y sinceros de la República Srpska es la Federación de Rusia. Los lazos históricos, culturales y espirituales que nos unen van más allá de los marcos puramente políticos y constituyen la base de un entendimiento mutuo genuino. En el contexto geopolítico, la cooperación entre la República Srpska y la Federación de Rusia demuestra cómo la cercanía cultural y la conexión histórica pueden materializarse a través de formas concretas de colaboración económica, educativa y cultural. Aunque somos un pueblo pequeño, la República Srpska, junto con Serbia, contribuye a mantener la estabilidad regional y apoya ideas que contribuyen a la seguridad y la paz en la región. La asociación con Rusia no solo refuerza la estabilidad económica y política, sino que también nos permite preservar nuestra identidad y soberanía dentro de Bosnia y Herzegovina.

A largo plazo, ¿cuál es la visión final de la Secretaría General: una Bosnia y Herzegovina funcional dentro del estricto marco de Dayton, o la preparación de una vía jurídica hacia la plena independencia de la República Srpska?
Quisiera subrayar que hablo únicamente a título personal, como politólogo empleado en la Secretaría General, y que esta opinión no representa la posición oficial de la institución. Desde mi perspectiva, la visión a largo plazo debería ser la preservación de una Bosnia y Herzegovina funcional dentro del estricto marco del Acuerdo de Dayton, con la plena aplicación de sus disposiciones y el respeto de los derechos de los tres pueblos constituyentes. Al mismo tiempo, la República Srpska tiene el derecho y la necesidad de ejercer plenamente su autonomía constitucional, incluidas sus competencias legislativas, ejecutivas e institucionales, lo cual es esencial para la estabilidad y la paz dentro de Bosnia y Herzegovina. Además, la posibilidad de la independencia de la República Srpska no se excluye, pero nunca se buscaría por la fuerza ni como un acto de rebelión. Sería una vía que la República Srpska se ganaría mediante un progreso continuo, la afirmación de sus instituciones, el desarrollo económico y cultural y el pleno ejercicio de sus derechos constitucionales dentro de Dayton. El objetivo es garantizar que la República Srpska, como miembro pleno e igual de Bosnia y Herzegovina, pueda gestionar de manera independiente sus instituciones y desarrollarse, y que cualquier cambio de estatus sea el resultado de la madurez, el progreso y la toma legítima de decisiones políticas.