El gasoducto transahariano y la victoria geopolítica argelina 

El relanzamiento del Gasoducto Transahariano (TSGP) a inicios de 2026 marca un punto de inflexión no solo energético, sino claramente geopolítico en el norte de África y el Sahel. Para Argelia, este proyecto no es únicamente una infraestructura de transporte de gas: es la consolidación de su papel como potencia energética mediterránea y actor estratégico clave entre África y Europa.

1. Un proyecto antiguo que reaparece en el momento perfecto

El TSGP, concebido desde hace décadas, conecta Nigeria, Níger y Argelia a lo largo de unos 4.128 km, desde Warri (Nigeria) hasta Hassi R’Mel (Argelia), verdadero “hub” gasista argelino. A principios de febrero de 2026:

  • El 60% del trazado ya está completado (unos 2.400 km), sobre todo en Argelia y Nigeria. 
  • Los tramos pendientes (1.800 km) se concentran en:

  – Níger: 1.000 km 

  – Argelia: 700 km 

  – Nigeria: 100 km 

El contexto internacional es inmejorable para su reactivación: la Unión Europea busca reducir de forma estructural su dependencia del gas ruso antes de 2027. Esta ventana de oportunidad otorga a Argelia un margen de maniobra excepcional para reposicionarse como suministrador clave, no ya solo de su propio gas, sino como país de tránsito y transformación del gas nigeriano hacia Europa.

2. Argelia como “bisagra” entre África y Europa

El gran triunfo geopolítico de Argelia reside en su posición de bisagra:

  • En el sur, se presenta como socio imprescindible de Nigeria y Níger para monetizar sus reservas de gas en mercados de alto valor añadido. 
  • En el norte, refuerza su imagen ante la UE como proveedor fiable y socio estratégico en el Mediterráneo, en competencia (y a veces en fricción) con otros actores regionales como Marruecos.

Hassi R’Mel, ya consolidado como nodo neurálgico de las exportaciones argelinas hacia Italia, España y otros mercados europeos, se convierte con el TSGP en un superhub continental: recibe gas argelino y nigeriano, lo mezcla, procesa y redirige hacia Europa mediante gasoductos existentes o futuros.

3. Una victoria diplomática: normalización con Níger

Uno de los movimientos más significativos fue la normalización diplomática entre Argelia y Níger el 12 de febrero de 2026, con el restablecimiento pleno de relaciones y el regreso de los embajadores.

Este gesto tiene varias lecturas geopolíticas:

  • Elimina un obstáculo crítico para el avance del TSGP, que depende del paso seguro y políticamente aceptado por el territorio nigerino. 
  • Refuerza la imagen de Argelia como mediador y estabilizador regional, capaz de reconducir tensiones para proteger proyectos estratégicos. 
  • Envía un mensaje a otros actores regionales y extrarregionales: cualquier proyecto energético serio que atraviese el Sahel y aspire a llegar al Mediterráneo difícilmente podrá ignorar a Argelia.

En un Sahel marcado por inestabilidad, golpes de Estado y presencia de grupos armados, Argelia se coloca como uno de los pocos polos estatales de relativa estabilidad y capacidad de proyección, lo que incrementa su valor ante socios como la UE.

4. Capacidad energética y poder de negociación

El TSGP aspira a transportar hasta 30.000 millones de metros cúbicos (bcm) de gas al año. Si se suma a las exportaciones argelinas ya existentes, la capacidad de Argelia para influir sobre el mercado energético mediterráneo y europeo se multiplica:

  • Hacia Europa, Argelia gana peso en la negociación de precios, contratos a largo plazo y paquetes de cooperación política y de seguridad. 
  • Hacia África occidental, consolida su papel como puerta de salida al Mediterráneo, frente a alternativas que buscarían rutas distintas (por ejemplo, vía Marruecos y el Atlántico).

La inversión estimada de 13.000 millones de dólares no es solo un esfuerzo financiero; es un instrumento para atar a los tres países a una infraestructura común que, por su naturaleza, fomenta la interdependencia. Argelia, al contar con la plataforma de salida hacia Europa, es el socio indispensable de esa cadena.

5. Competencia estratégica: el eje argelino frente al eje atlántico

La competencia con el gasoducto Nigeria-Marruecos es uno de los elementos más claros de la victoria relativa argelina:

  • El proyecto Nigeria-Marruecos, de carácter atlántico, busca suministrar gas a lo largo de la costa occidental africana hasta llegar a Marruecos y de ahí a Europa. 
  • El TSGP, en cambio, plantea un eje interior–mediterráneo, atravesando el Sahel y desembocando en Argelia.

El hecho de que el TSGP haya alcanzado un 60% de avance físico y que se haya desbloqueado uno de los principales cuellos de botella políticos (las relaciones con Níger) inclina la balanza en favor de Argelia, al menos en términos de:

  • Calendario de ejecución: el TSGP aparece más tangible y avanzado. 
  • Credibilidad ante los socios europeos: Bruselas y las capitales europeas ven en Argelia un socio ya integrado en la red gasista europea, con infraestructuras en funcionamiento.

De materializarse el TSGP antes de que el proyecto Nigeria-Marruecos logre pasos equivalentes, Argelia consolidará una posición preferencial difícil de desplazar en el suministro de gas nigeriano hacia Europa.

6. Seguridad y Sahel: riesgos que también refuerzan el liderazgo argelino

La región del Sahel se caracteriza por:

  • Presencia de grupos armados yihadistas. 
  • Fragilidad institucional en varios Estados. 
  • Intervención o competencia de múltiples actores externos (Rusia, potencias occidentales, nuevos actores como Turquía o China).

Este entorno entraña riesgos reales para el gasoducto, pero al mismo tiempo aumenta el valor estratégico de un actor con:

  • Experiencia en seguridad fronteriza y lucha antiterrorista. 
  • Capacidades de inteligencia y defensa superiores a las de muchos vecinos. 

Argelia puede utilizar este capital en seguridad para negociar con Europa no solo gas, sino acuerdos amplios que incluyan:

  • Cooperación antiterrorista y de control de fronteras. 
  • Apoyo financiero y tecnológico para estabilizar corredores estratégicos. 

El TSGP sirve así como palanca para trasladar a la mesa europea el mensaje de que “seguridad energética” y “seguridad física” están estrechamente ligadas, con Argelia en el centro de ambas.

7. Dimensión económica y tecnológica: Argelia como plataforma

La designación de la empresa británica Penspen para actualizar el estudio de viabilidad técnica y financiera refuerza el perfil del proyecto como iniciativa respaldada por ingeniería y capital internacionales. Para Argelia, esto supone:

  • Atraer inversión y know-how que consolidan su sector energético. 
  • Posicionarse como destino preferente para grandes proyectos de infraestructura. 
  • Desarrollar capacidades locales en construcción, mantenimiento y operación de gasoductos de escala continental.

La creación de empleos directos e indirectos, la modernización de redes internas y la posible derivación de gas hacia industrias nacionales (petroquímica, fertilizantes, generación eléctrica) incrementan el valor añadido interno, reforzando la legitimidad interna del liderazgo político argelino.

8. Conclusión: una victoria geopolítica en varias dimensiones

El avance del Gasoducto Transahariano en 2026 representa para Argelia una auténtica victoria geopolítica por varias razones convergentes:

  • Control del corredor clave entre el gas de África occidental y el mercado europeo. 
  • Refuerzo de su papel de potencia energética mediterránea, ampliando su función de simple exportador a la de gran hub regional. 
  • Éxito diplomático con la normalización de relaciones con Níger en un momento crucial del proyecto. 
  • Ventaja estratégica frente a proyectos competidores, especialmente el eje Nigeria–Marruecos. 
  • Capacidad de convertir seguridad y energía en un paquete único de negociación con la UE.

Si el calendario de obras se mantiene y los 1.800 km restantes se completan en los plazos previstos, Argelia saldrá no solo con más gas circulando por su territorio, sino con un peso político reforzado en tres niveles: el africano, el mediterráneo y el europeo. El TSGP, en este sentido, no es solo un gasoducto: es la consagración de Argelia como actor central en la nueva arquitectura energética y geopolítica posterior a la crisis del gas ruso.

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