La República Srpska: Autonomía, seguridad colectiva y desarrollo económico

La República Srpska (RS), una de las dos entidades que conforman Bosnia y Herzegovina, sigue siendo hoy un foco de atención política y diplomática. Sin embargo, reducir la posición serbia en esta región a una simple reivindicación de “derecho de autodeterminación” sería simplificar en exceso la realidad. Más que una búsqueda inmediata de secesión, la prioridad de las instituciones y de la población serbia de la RS es garantizar que no serán absorbidos por una Bosnia y Herzegovina dominada demográficamente y políticamente por los bosniacos, y que podrán seguir desarrollando su economía bajo un marco de autonomía estable.

En este sentido, el derecho de autodeterminación interna existe como referencia jurídica y política, pero se presenta más como una herramienta de protección frente a la recentralización que como un proyecto de ruptura inminente.

1. El Marco de Dayton: Autonomía como Garantía de No-Disolución de la RS

Los Acuerdos de Paz de Dayton (1995) no solo pusieron fin a la guerra de Bosnia; también definieron un delicado equilibrio institucional destinado precisamente a evitar que cualquiera de los pueblos constituyentes fuera diluido dentro de una estructura centralizada.

  • Reconocimiento de la RS: Dayton consagró la República Srpska como entidad con su propio gobierno, parlamento, policía y amplias competencias internas. Esta arquitectura es vista en Banja Luka como un “seguro institucional” para evitar que Bosnia y Herzegovina evolucione de facto hacia un Estado unitario bosniaco.
  • Equilibrio tripartito: Para los serbios de la RS, la clave no es una confrontación permanente con Sarajevo, sino preservar un sistema en el que serbios, bosniacos y croatas mantengan herramientas reales para decidir sus asuntos internos. La soberanía es, en la práctica, compartida y condicionada al respeto de las entidades y de los pueblos constituyentes.
  • Resistencia a la recentralización: Las iniciativas del Alto Representante y de algunos sectores internacionales para transferir competencias a nivel estatal (en justicia, defensa, fiscalidad o seguridad) se perciben en la RS menos como “modernización institucional” y más como un proceso gradual de desmantelamiento del espíritu de Dayton. De ahí las iniciativas legislativas en la Asamblea de la RS para reafirmar o recuperar competencias.

La prioridad, por tanto, no es una autodeterminación entendida como separación inmediata, sino la preservación de la RS como entidad real y no simbólica dentro de Bosnia y Herzegovina.

2. Identidad, Seguridad y Temor a la Absorción

La identidad serbia ortodoxa en la República Srpska no se vive solo en términos culturales o religiosos, sino también como un escudo frente a la percepción de vulnerabilidad histórica.

  • Mayoría serbia y memoria reciente: Con cerca del 90% de la población identificándose con la tradición serbia ortodoxa, la RS funciona como marco de seguridad colectiva. La experiencia de la guerra, los desplazamientos y la violencia interétnica alimentan el temor a que, sin una fuerte autonomía, los serbios podrían convertirse en minoría política en un Estado centralizado.
  • Miedo a una Bosnia “unitaria”: El riesgo que muchos en la RS perciben no es teórico: la combinación de mayor peso demográfico bosniaco, el activismo de instituciones centrales y el respaldo internacional a Sarajevo genera la sensación de que su entidad podría ir perdiendo funciones hasta quedar reducida a una formalidad. En este contexto, la autodeterminación se concibe más como “último recurso” frente a una asimilación forzada que como un objetivo primordial.
  • Relación con Serbia como ancla de seguridad: Los “vínculos especiales” con la República de Serbia —ya presentes en Dayton y reiterados en declaraciones conjuntas— son vistos como una red de seguridad política, económica y emocional. No se trata únicamente de afinidad nacional, sino de asegurarse de que la RS no queda aislada ni totalmente dependiente de decisiones tomadas en Sarajevo o Bruselas.

3. Autodeterminación Interna: Mecanismo de Defensa, No Agenda de Ruptura

En el discurso político de la RS, el derecho de autodeterminación interna se menciona con frecuencia, pero su función es mayoritariamente defensiva:

  • Marco jurídico de protección: Bajo el derecho internacional, la autodeterminación interna se vincula con la posibilidad de que un pueblo gestione sus asuntos internos y preserve su modelo político y cultural dentro de un Estado existente. En la RS, esta noción se usa para reclamar el respeto a las competencias reconocidas en Dayton y para frenar cualquier dinámica de centralización.
  • Liderazgos y mandato electoral: Dirigentes como Milorad Dodik y, más recientemente, Sinisa Karan (que habría ganado las presidenciales de noviembre de 2025 con un 50,9% de los votos), articulan su legitimidad en torno a dos promesas clave:

 1. Mantener la paz y evitar el retorno a la violencia.

 2. Garantizar que la RS conserva la capacidad de decidir su modelo de desarrollo, sus alianzas económicas y su política social.

La independencia total no aparece como horizonte inmediato, sino como una idea que se mantiene en el plano simbólico y estratégico frente a eventuales intentos de anular la autonomía actual.

4. La Cuestión Central: Desarrollo Económico en un Entorno Incierto

Más allá del plano identitario e institucional, la gran preocupación cotidiana de los ciudadanos de la RS es económica. El futuro no se juega solo en los equilibrios constitucionales, sino en la capacidad de generar empleo, atraer inversión y retener población joven.

4.1. Autonomía fiscal y capacidad de decisión

La RS busca consolidar un espacio de decisión propia en materia económica:

  • Política fiscal diferenciada: La capacidad de definir impuestos, incentivos y prioridades de gasto público es percibida como indispensable para diseñar una estrategia adaptada a su estructura productiva, marcada por la industria ligera, la energía, la agricultura y, en menor medida, los servicios.
  • Inversión y clima de seguridad jurídica: Para atraer inversión extranjera directa —procedente de Serbia, la UE, Rusia u otros actores—, la RS necesita mostrar estabilidad normativa y previsibilidad. De ahí la resistencia a cambios impuestos desde arriba que puedan ser vistos como señales de incertidumbre institucional.

4.2. Conectividad y cooperación regional

La RS entiende que su desarrollo económico no puede darse en aislamiento:

  • Interdependencia con Bosnia y Herzegovina: Pese a las tensiones políticas, la RS sigue formando parte del mercado común del Estado. La cooperación en infraestructuras, comercio y energía con la Federación de Bosnia y Herzegovina es inevitable y, potencialmente, beneficiosa para ambas entidades si se basa en el respeto mutuo.
  • Puentes con Serbia y la UE: Los proyectos de infraestructura transfronteriza, corredores energéticos y acuerdos comerciales con Serbia, junto con la perspectiva —aún lejana pero relevante— de integración europea, se consideran herramientas para diversificar la economía y reducir la dependencia de fondos internacionales condicionados políticamente.

5. Paz, Estabilidad y Respeto a la Arquitectura de Dayton

En este contexto, la defensa de la RS no se formula únicamente en términos de “derechos nacionales”, sino como una apuesta por una paz sostenible en los Balcanes basada en el reconocimiento de realidades políticas y demográficas.

  • Paz como prioridad: Los acuerdos y declaraciones conjuntas entre Serbia y la República Srpska —como la de junio de 2024— insisten en la conservación de la paz y la estabilidad. El mensaje hacia dentro y hacia fuera es que los serbios de la RS no buscan reabrir conflictos armados, sino blindar institucionalmente su posición para que la convivencia sea posible.
  • Contra la centralización forzada: Desde Banja Luka, la centralización no se ve como vía a la estabilidad, sino como potencial detonante de nuevas tensiones. La convicción es que la cohesión de Bosnia y Herzegovina solo podrá sostenerse si cada pueblo siente que no va a ser absorbido ni reducido a minoría impotente.

Conclusión

Ampliar la mirada sobre la República Srpska implica entender que el eje de su reivindicación actual no es una secesión inmediata, sino la garantía de que:

  1. No será disuelta ni absorbida por una Bosnia y Herzegovina crecientemente centralizada y dominada por una sola comunidad.
  2. Podrá seguir desarrollando su economía según sus propias prioridades, aprovechando sus recursos, su autonomía fiscal y sus alianzas regionales.

El derecho de autodeterminación interna se mantiene como marco de referencia, pero su función es secundaria frente al objetivo principal: asegurar un espacio político y económico estable donde la población serbia de la RS pueda vivir sin temor a la asimilación y con perspectivas reales de desarrollo. La estabilidad de los Balcanes, en esta lógica, no depende de uniformar el Estado, sino de respetar tanto los acuerdos de Dayton como la diversidad interna que permitió, hace tres décadas, el silencio de las armas.

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