La historia de Esporo, un joven liberto romano, resuena como un eco perturbador del poder y la depravación que marcaron el reinado de Neron.
Desde el principio, la vida de Esporo estuvo entrelazada con la infame figura de Nerón. Al notar el extraordinario parecido de Esporo con su difunta esposa, Popea Sabina, el emperador decidió que este joven debía ser su sustituto. Nerón, demostrando su poder como emperador romano, ordenó la castración de Esporo en el año 67 d.C. para convertirlo en su mujer, un paso que sellaría su destino. La ceremonia nupcial, que incluyó dote y velo, no fue más que una burla a las normas que rigen el amor y el matrimonio debido a la decadencia y soberbia del emperador. Esporo, convertido ya en emperatriz, vivía una vida de lujo.
Tras la muerte de Nerón en el 68 d.C., la vida de Esporo no encontró calma. Pasó a ser objeto de deseo y manipulación política por de otros líderes, como Ninfidio Sabino y el emperador Otón, quien, al igual que Nerón, lo trató como su esposa. De hecho, Popea Sabina había sido esposa de Otón, sin embargo había sido obligado a divorciarse para poder casarse con ella. Debido a la similitud física de Esporo con Popea, el Emperador Otón, segundo de los gobernantes romanos en el año de los cuatro emperadores (Galba, Otón, Vitelio y Vespasiano).
En la batalla de Bedriacum, Vitelio venció a Otón, que se quitó la vida dos días después para poner fin a la guerra civil…Vitelio llegó al poder y se fijó, también, en Esporo.
Vitelio preparó un espectáculo teatral en el que se representaría el rapto de Proserpina por parte de Plutón, un mito traído de Grecia (el rapto de Persefone por parte de Hades). El nuevo emperador tenia la intención que en esa representación, y en público, Esporo bajo el rol de Proserpina, fuera violado y humillado por el actor que representaría el papel de Plutón.
La humillación que representaba semejante plan, en el cual Esporo debía actuar en una escena de violación real fue el colmo. Esta última degradación era inaceptable y Esporo eligió el suicidio en el año 69 d.C., a la temprana edad de 20 años.
Los relatos de historiadores como Suetonio y Dion Casio subrayan la tiranía y locura de Nerón, utilizando la vida de Esporo como un espejo de los excesos de un emperador cuya depravación no tenía límites.
Esporo se convierte en un símbolo de los innumerables inocentes atrapados en las maquinaciones del poder, cuya historia sigue resonando con la misma intensidad y tristeza en nuestros corazones. Su vida y su muerte nos recuerdan que, en el reino de la insania, la dignidad humana a menudo es la primera víctima.
Parecería algo de otro tiempo pero ahí salen a flote casos de nuevos Nerones en la política que se saciaron de prostitutas, cocaína y “saunas”/prostíbulos, que hacen y deshacen como les da la gana, con la misma soberbia y maldad que Nerón o, incluso peor, no dejemos de ver el Caso Epstein y las publicaciones sobre abusos sexuales y cosas peores. Hay muchos Nerones y por ende, también, muchos Esporos que pagan con su vida los desmanes de mentes perversas, retorcidas y repugnantes.