Las protestas en Irán (2025-2026): Un análisis de sus causas y desarrollo

Desde el 28 de diciembre de 2025, Irán ha sido escenario de una ola de protestas masivas que se han extendido por múltiples ciudades. Inicialmente impulsadas por el descontento económico, estas manifestaciones rápidamente evolucionaron hacia un movimiento más amplio que demandaba un cambio político significativo dentro de la República Islámica.

Razones clave detrás de las protestas:

  1. Crisis económica profunda: La principal chispa de las protestas fue el rápido deterioro de la situación económica en el país.
    • Inflación galopante: La inflación alcanzó el 48.6% en octubre de 2025 y se mantuvo en 42.2% en diciembre, afectando gravemente el poder adquisitivo de los hogares.
    • Depreciación del rial: La moneda iraní, el rial, se desplomó a un mínimo histórico de 1.45 millones por dólar estadounidense a finales de diciembre de 2025, provocando un fuerte aumento en los precios de alimentos y bienes esenciales.
    • Factores subyacentes: La crisis económica, que se había gestado durante varios años, se vio agravada por el temor a nuevos conflictos tras la Guerra de los Doce Días de 2025 con Israel y la reactivación de sanciones de la ONU relacionadas con el programa nuclear iraní. Además, el país enfrentaba una crisis hídrica mal gestionada y la perspectiva de un aumento de impuestos en marzo de 2026 exacerbó la preocupación ciudadana.
    • Mala gestión y corrupción: Analistas económicos señalaron las políticas monetarias y fiscales del gobierno, la mala gestión económica, los déficits presupuestarios crónicos y la continuación de las sanciones internacionales como factores clave.
  2. Amplio descontento político y social: A medida que las protestas económicas se intensificaban, el movimiento adoptó reivindicaciones políticas.
    • Oposición a las políticas gubernamentales: Los manifestantes expresaron críticas a las prioridades de la República Islámica, coreando eslóganes como «Ni Gaza ni Líbano, mi vida por Irán», lo que reflejaba la frustración por el apoyo militar y financiero a grupos en el extranjero en detrimento de las necesidades internas.
    • Acusaciones de corrupción y autoritarismo: Se denunció la corrupción política, el autoritarismo y el abuso de los derechos humanos por parte de la República Islámica.
    • Fracaso de las promesas del gobierno: A pesar de la elección del presidente Masoud Pezeshkian en 2024 con promesas de buen gobierno y levantamiento de la censura de internet, la población expresó su pérdida de fe, citando su incapacidad para resolver problemas como los cortes de agua y electricidad, y su supervisión de abusos contra los derechos civiles.
    • Slogans y símbolos: Los cánticos de «Muerte al Dictador», dirigidos al Líder Supremo Ali Jamenei, y el uso de la bandera del León y el Sol (un símbolo de oposición a la República Islámica) evidenciaron la naturaleza política del movimiento.

Desarrollo de las protestas:

Las manifestaciones comenzaron en los distritos comerciales de Teherán, particularmente en el Gran Bazar, con comerciantes y tenderos realizando huelgas. Rápidamente se extendieron a universidades, atrayendo a un gran número de estudiantes, y a otras ciudades importantes como Isfahán, Shiraz y Mashhad. A pesar de que inicialmente se centraron en cuestiones económicas, los cánticos de los manifestantes evolucionaron para incluir demandas de libertad y una oposición explícita al gobierno.

Las fuerzas de seguridad iraníes respondieron con dispersiones mediante gases lacrimógenos y, en algunos casos, con disparos, resultando en al menos 31 manifestantes muertos hasta el 4 de enero de 2026. La supresión de las protestas también incluyó un apagón de internet y arrestos masivos.

A nivel internacional, hubo reacciones variadas: Estados Unidos advirtió contra la represión violenta, mientras que la Unión Europea pidió contención y respeto por los derechos de expresión. Israel, por su parte, expresó su apoyo a la lucha del pueblo iraní por la libertad.

En resumen, las protestas de 2025-2026 representan una confluencia de factores económicos y políticos, reflejando un profundo descontento popular que se transformó de una queja por las dificultades cotidianas a una demanda por cambios estructurales en la República Islámica.

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