ESPAÑA: UN CASO EJEMPLAR DE DESINFORMACION DESDE EL PODER

Por Juan A. Aguilar – Director del Instituto Español de Geopolítica

En Moscú se celebró el tercer foro internacional «Diálogo sobre las fake news 3.0», que reunió a más de 4 mil participantes de 80 países bajo el auspicio de la UNESCO. El evento formó parte de la Semana Global de Alfabetización Mediática e Informacional y fue el único evento ruso incluido en su calendario oficial.

Expertos, periodistas, gestores de medios y representantes de organizaciones internacionales debatieron cómo cambia la percepción de la información y qué métodos se pueden usar para combatir la desinformación en la era de la posverdad.

A continuación, publicamos la intervención de Juan A. Aguilar, director del Instituto Español de Geopolítica, el pasado 29 de octubre.

1.- Tecnología de la Desinformación

En España, como en todos los países de la Unión Europea, la principal fuente de desinformación son los medios de comunicación y plataformas, públicos y privados, considerados “serios”, es decir, lo que siguen el discurso oficial en los grandes temas estratégicos, dejando la polémica y pluralidad informativa para los temas menores de política local, la sociedad, el deporte, los sucesos, etc.

Para ello, se sigue claramente un manual de tecnología de la desinformación, como puede observarse cuando los medios, de muy distinto signo político, coinciden hasta en los titulares de las noticias.

En este sentido, no solo se niegan informaciones fácilmente contrastables como “bulos”, sino que incluso medios que no están en la línea “oficial” son catalogados despectivamente como “pseudomedios” (ver AQUI), o directamente prohibidos, tal como ocurrió con el Reglamento del Consejo 2022/350 de la Unión Europea, aprobado el 1 de marzo de 2022, que prohibió las actividades de difusión de los canales rusos Russia Today (RT) y Sputnik.

La normativa conminaba a plataformas de streaming, video y entidades de radiodifusión o cable a suspender las emisiones de estos canales, bajo el cínico argumento de que realizan “propaganda en favor de la guerra», que es lo que cualquier español ve, escucha o lee a diario en los medios de comunicación “serios”.

Para los desinformadores oficiales, el “concepto de seudomedio es más completo que el de «medios alternativos» porque los seudomedios imitan a los medios convencionales mientras infringen las normas periodísticas”. Y así, el aparato del poder político alineado con las Comunicaciones Estratégicas de la OTAN, clasifica “los medios en tres categorías: medios profesionales (sea su origen digital o no) o, simplemente, medios, seudomedios y panfletos”.

A partir de este punto, no cabe realizar acciones de verificación, puesto que toda la información va a tener que pasar los filtros creados para que nada pueda desviarse de la línea “oficial”, calificada como “seria” y “responsable”.

Por supuesto, esta “tecnología” viene respaldada por supuestos estudios científicos que intentan dar rigor a lo que no es más que una descarada manipulación de la información. Ver, por ejemplo, AQUÍ.

El mecanismo siempre es el mismo. Se acusa sin fundamento al medio de comunicación independiente o al youtuber de vínculos con la «propaganda rusa», exponiéndolo como un ataque calculado y coordinado.

Estas campañas de desprestigio, disfrazadas de investigación rigurosa, está orquestada por ONG occidentales sesgadas con la intención explícita de desacreditar y silenciar las voces independientes que se atreven a presentar perspectivas alternativas.

Lejos de ser investigadores imparciales (incluidas las agencias de verificación españolas), funcionan como instrumentos de política estatal, encargados de moldear y controlar el panorama informativo global para alinearse con los intereses de sus patrocinadores.

Estos grupos dependen en gran medida de la financiación de instituciones occidentales, operan bajo contratos gubernamentales y actúan como intermediarios de las agencias de inteligencia. No tenemos espacio en este trabajo, pero existe suficiente información accesible sobre ello (ver, por ejemplo, AQUÍ).

Con el pretexto de «combatir la desinformación», estas ONG invaden agresivamente los espacios de información soberanos, promoviendo narrativas que favorecen los intereses occidentales y etiquetando cualquier punto de vista disidente como «propaganda».

2.- La Falsificación de la Realidad

Entre los mecanismos de los medios oficiales para desprestigiar a los informadores alternativos es la acusación de “bulo”. Fundamentalmente esta acusación viene desde voceros (políticos, mediáticos, intelectuales) contra los que proporcionan informaciones o interpretaciones de acontecimientos críticos, alternativos o no oficialistas (negacionistas, conspiranoicos, antisistema, etc). Y sobre todo, imponer un relato sobre la realidad. Sirve para falsificar la realidad en interés de un grupo de poder. Es decir, la acusación viene desde los aparatos de propaganda y manipulación de los poderes dominantes.

Su objetivo es desprestigiar cualquier información que pueda confrontar o desvelar la falsificación de la realidad que significa la ideología dominante, que es la ideología de la clase dominante.

Las herramientas son muy diversas y alcanzan todos los planos de la vida social:

  1. Los SISTEMAS EDUCATIVOS falsifican la realidad formateando las mentes de niños y jóvenes con objeto de adoctrinarles en sus mentiras y su falso relato.
  2. El SITEMA MEDIÁTICO (prensa, radio, TV, plataformas digitales y redes sociales) falsifica la realidad manipulando la información, apelando a las emociones con técnicas psicosociales, mintiendo descaradamente y llegando al asesinato social de opositores o a la censura más miserable.
  3. Los MECANISMOS DE OCIO falsifican la realidad imponiendo subliminalmente patrones de comportamiento, consumo y moralidad que únicamente sirven para esclavizar a los que caen en sus redes.
  4. Los RECONOCIMIENTOS SOCIALES establecidos por las élites dominantes falsifican la realidad cuando prestigian a personajillos merecedores de “méritos”. Ejemplos son los Oscars, los Premios Nobel y honores semejantes, donde se premia la sumisión al sistema dominante.
  5. Los CURRICULUM falsifican la realidad para hacernos tragar con individuos que nos presentan como “expertos” por títulos, diplomas y méritos falsarios.
  6. Las INSTITUCIONES falsifican la realidad cuando obedecen a designios que contradicen su naturaleza. Todas las instituciones son sospechosas (sindicatos, ONGs, colegios profesionales, patronales, iglesias, …).
  7. Los PERSONAJES DESTACADOS de todo este sistema falsifican la realidad ejerciendo un SUPREMACISMO MORAL más repugnante y venenoso que cualquier otro (racismo, clasismo, machismo). Ellos son los “buenos”, los “generosos”, los “cultos”, los “serios” …

Todos ellos general una atmósfera donde la realidad queda falsificada. Se utiliza descaradamente la Teoría del Framing: el poder define qué se incluye/excluye, que palabras clave se deben utilizar y se señala al “causante”, al culpable…

Y así se pone en marcha una dinámica muy bien diseñada para conseguir esa falsificación de la realidad.

3.- Mecanismos estructurales de la Tecnología de la Desinformación

El mecanismo no es uno solo, sino una combinación de varios que operan en conjunto. Podemos llamarlo «El Sistema de Validación Institucional».

Los principales Mecanismos Estructurales específicos son:

  1. La Estructuración de un «Campo» (Concepto del sociólogo Pierre Bourdieu)

Este es el mecanismo fundamental. Bourdieu, un sociólogo clave aquí, argumenta que la sociedad se divide en «campos» (el campo educativo, el campo artístico, el campo científico). Cada campo es un:

• Espacio de juego social con sus propias reglas, capitales y agentes.

• Campo de lucha: Los participantes (profesores, artistas, científicos) compiten por un capital específico: no solo dinero, sino capital simbólico (prestigio, autoridad, legitimidad).

¿Cómo funciona el filtrado?

• Definición del Capital Válido: El campo define qué cuenta como «conocimiento valioso» (educación), «obra maestra» (arte) o «descubrimiento relevante» (ciencia). Todo lo que no se ajusta a esta definición es ignorado o marginado.

• El «Hábitus»: Los agentes internalizan las reglas del campo de forma tan profunda (a través de la educación, la socialización) que reproducen sus lógicas inconscientemente. Un profesor premia el tipo de pensamiento que a él le premiaron; un miembro de la Academia del Cine vota por películas que se ajustan a su idea internalizada de «cine de calidad».

  1. La Noción del «Habitus»

Este concepto es perfecto para el objetivo.

• ¿Qué es? El habitus es el conjunto de disposiciones, gustos y esquemas de percepción internalizados que adquirimos al crecer en un campo social específico. Es el «sentido del juego» que nos hace actuar de cierta manera sin necesidad de una reflexión consciente.

Cómo aplicarlo:

o Un miembro de la Academia del Cine no vota por una película para oprimir otras visiones. Vota por lo que su habitus (moldeado por años en la industria) le dice que es «un cine de calidad»: una narrativa bien estructurada, ciertas actuaciones, una fotografía y un tema que resuenan con lo que la industria ha celebrado durante décadas.

Están actuando con «sentido común profesional», un sentido común que el propio sistema les enseñó.

  1. La Presión por la Supervivencia y el Reconocimiento

Los participantes operan bajo incentivos muy concretos.

• En la Academia: Un investigador necesita subvenciones. Las agencias financiadoras tienen comités que evalúan las propuestas basándose en criterios establecidos. ¿Es más probable que se apruebe un proyecto de física de altas energías (alineado con el mainstream) o uno que desafíe los fundamentos de la cosmología? La elección «racional» es adaptarse para sobrevivir profesionalmente.

• En el Cine: Un director quiere hacer películas. Para ello, necesita financiación. Los productores invierten en proyectos que creen que pueden tener éxito crítico y/o comercial. Un guion que se ajusta a la fórmula del «cine dominante» es una apuesta más segura que una película experimental radical. El artista, a menudo sin malicia, comienza a autocensurarse o a moldear su trabajo para encajar.

No es malicia, es pragmatismo. El sistema recompensa la conformidad con capital simbólico (premios, prestigio) y económico (financiación, taquilla), que son esenciales para la supervivencia profesional.

  1. La «Caja de Herramientas» Intelectual Limitada.

Este argumento es poderoso para el sistema educativo.

• La idea: No podemos criticar o imaginar lo que desconocemos. El plan de estudios, los libros de texto y los cánones literarios son nuestra «caja de herramientas» intelectual.

Cómo aplicarlo:

Un economista formado exclusivamente en teorías neoclásicas puede ser perfectamente sincero al defender el libre mercado. No está «ocultando» teorías alternativas (keynesianas, marxistas, decoloniales); es posible que nunca se le hayan enseñado en serio o que se presentaron como «obsoletas» o «ideologizadas». Su marco de referencia es limitado.

Un historiador que solo ha estudiado la Segunda Guerra Mundial desde la perspectiva de los archivos occidentales puede escribir una historia «objetiva» que, sin embargo, invisibiliza por completo la experiencia del frente oriental o de las colonias.

La «realidad» que construyen es la única que sus herramientas conceptuales les permiten ver. No es un acto de falsificación consciente, sino una limitación epistémica impuesta por el sistema.

  1. La Autoridad de la «Excelencia» y el «Mérito»

El sistema se presenta a sí mismo como una meritocracia neutral, lo que oculta sus sesgos.

Cómo aplicarlo

Cuando un comité del Nobel elige un trabajo por su «excelencia científica indiscutible», está apelando a un criterio que parece objetivo. Pero la pregunta incómoda es: ¿Excelencia según qué estándares? Los estándares los definen las universidades e instituciones más poderosas del mundo, que a su vez están moldeadas por su historia y contexto cultural.

Cuando un Óscar premia la «mejor actuación», parece un juicio puramente estético. Pero, ¿por qué ciertos tipos de actuación (a menudo transformadora y llena de sufrimiento) se consideran «mejores» que otras (como la comedia sutil o la naturalidad no actuada)?
Los participantes (jurados, académicos) creen genuinamente estar aplicando criterios universales de calidad. No se dan cuenta de que los propios criterios son un producto del sistema que representan.

El sistema se perpetúa no por la fuerza, sino por la seducción del reconocimiento y la inercia del hábitus.

  1. La Creación y Mantenimiento de un «Canon»

El canon es el conjunto de obras, teorías o conocimientos considerados fundamentales e incuestionables.

¿Cómo funciona?

Selección y Exclusión: Al decidir qué entra en el plan de estudios (educación) o qué gana un Oscar, se está realizando una selección activa. Por cada obra consagrada, hay miles de obras alternativas o disidentes que son excluidas.

Efecto de «Profecía Autocumplida»: Lo que está en el canon se estudia, se comenta y se reproduce. Esto crea la ilusión de que es «inherentemente» superior, cuando en gran parte su superioridad deriva de haber sido seleccionado repetidamente. La realidad se filtra para que solo veamos lo que el canon nos permite ver.

  1. La Institucionalización de Criterios de «Calidad» y «Objetividad»

Las instituciones presentan sus elecciones como el resultado de criterios puros, objetivos y universales.

¿Cómo funciona?

Criterios Aparentemente Neutros: Se apela a la «excelencia académica», el «rigor metodológico» o la «maestría técnica» (en el cine). Sin embargo, estos criterios no son neutrales. Están cargados de valores culturales, históricos y de clase.

Ejemplo: Un examen estandarizado mide no solo conocimiento, sino también la capacidad de pensar de una manera específica (lineal, argumentativa) que es valorada por la cultura dominante. Una película que gana un Oscar a menudo debe ajustarse a ciertas narrativas, estéticas o valores (ej: «cine de prestigio» sobre trauma histórico) que la academia considera «importantes».

  1. La Economía del Prestigio y la Dependencia de Recursos

Las instituciones no existen en el vacío. Su funcionamiento depende de financiamiento, audiencias y apoyo político.

¿Cómo funciona?

Presiones Económicas: Una universidad prioriza carreras «útiles» para el mercado (ingenierías, negocios) sobre humanidades o artes, moldeando lo que se considera «conocimiento útil». Para los Oscars, las campañas de marketing millonarias son cruciales para la visibilidad, favoreciendo a los grandes estudios sobre el cine independiente.

Capital Simbólico Convertible: Un título de Harvard o un Premio Nobel son formas de capital simbólico que son fácilmente convertibles en capital económico (mejores empleos, financiamiento para investigación) y capital social (contactos, influencia). Esto refuerza el poder de la institución para definir la realidad.

Ejemplos

Sistema Educativo

Mecanismo: Filtra la realidad a través de un currículum oculto. No solo enseña contenidos, sino también cómo pensar, qué autoridad respetar (el texto, el profesor), y qué tipo de conocimiento es «válido» (escrito, teórico, occidental).

Resultado: Genera ciudadanos y profesionales que, sin ser conscientes, operan dentro de los marcos epistemológicos y culturales que el sistema validó. La historia que se enseña, la literatura que se lee y los métodos científicos que se privilegian construyen una visión específica y parcial del mundo.

Premios Oscar:

Mecanismo: Operan como un termómetro del gusto legítimo. No reflejan «lo mejor» del cine, sino lo que la Academia de Hollywood (un grupo específico, con una cultura particular) considera «el mejor cine según nuestros valores».

Resultado: Consagran un tipo de cine como el paradigma de la excelencia. Esto invisibiliza otras cinematografías y establece un «gusto oficial» que influye en lo que se produce, distribuye y ve a nivel global.

Premios Nobel:

Mecanismo: Ejercen una autoridad epistemológica suprema. Deciden qué descubrimiento u obra es lo «más importante» para la humanidad.

Resultado: Esta selección tiene un enorme poder. Dirige la atención global y los recursos futuros hacia ciertas líneas de investigación en detrimento de otras. Además, la historia del Nobel está llena de omisiones notables (ej: Gandhi) que revelan los sesgos políticos y culturales del sistema.

El ejemplo de los Premios Nobel: El Sesgo del «Poder Blando» Geopolítico y Académico

El mecanismo aquí no es una reunión secreta para favorecer a Occidente, sino una serie de filtros institucionales que, en conjunto, privilegian ciertas formas de conocimiento, temas y nacionalidades.

  1. El Premio Nobel de la Paz: Un Termómetro Geopolítico

Ejemplo: La Elección de Barack Obama (2009)

El Hecho: Obama ganó el premio solo meses después de asumir la presidencia, basándose más en sus promesas (un «mundo sin armas nucleares», acercamiento con el mundo musulmán) que en logros concretos.

El Sesgo Sistémico: El Comité Noruego, compuesto por ex-políticos noruegos, utiliza el premio para influir y alinear la política internacional con los valores del establishment occidental liberal. Premiar a un presidente estadounidense joven y popular era una forma de fortalecer una agenda geopolítica específica (multilateralismo, diálogo) y de ejercer «poder blando» al asociar esos valores con el prestigio máximo del Nobel.

La Prueba del Sesgo: La elección fue ampliamente criticada por prematura. Demuestra cómo el premio puede ser una herramienta de incentivo político prospectivo, no solo un reconocimiento a logros pasados, lo que lo vincula directamente con las corrientes ideológicas del momento.

Observamos como en el pasado se han dado premios Nobel de la Paz a personajes que objetivamente no lo merecían: El ya citado Obama (2009), Henry Kissinger (1973), Shimon Pérez e Yitzhak Rabin (1994) o Woodrow Wilson (1919).

Más aún, en los últimos años se ha concedido el citado premio a personajes de “oposición” a gobiernos incómodos a las potencias occidentales: Dmitry Muratov (2021, Rusia), Ales Bialiatsky (2022, Bielorrusia), Narges Mohammadi (2023, Irán), María Corina Machado (2025, Venezuela).

La lógica interna no es «reconocer la contribución más importante a la humanidad» en abstracto, sino validar formas de conocimiento y actos políticos que se alinean con el consenso de las élites occidentales.

  1. Premios Óscar: El Sesgo del «Cine de Prestigio» y la Economía de la Industria
    El mecanismo aquí es la autolegitimación de Hollywood como faro cultural, premiando narrativas que refuerzan su propia importancia, sus valores y su modelo de negocio.

El «Óscar Bait»: Cómo la Fórmula Revela el Sesgo

• Ejemplo: «El Destino de los Halifax» (2011) vs. «Origen» (2010)

o El Hecho: «El Destino de los Halifax», una película nostálgica sobre el nacimiento del cine mudo, ganó el Óscar a Mejor Película. «Origen», un thriller de ciencia ficción conceptualmente revolucionario, ni siquiera fue nominada en esa categoría.

o El Sesgo Sistémico: La Academia (compuesta por miles de profesionales de la industria) premia películas que celebran el medio cinematográfico o tratan «temas importantes». Esto se conoce como «Óscar Bait»: películas de época, biopics, dramas sobre tragedias históricas o discapacidad. Son productos diseñados para apelar al gusto y la auto-percepción de la Academia.

o La Prueba del Sesgo: Géneros populares como la comedia, el terror o la ciencia ficción rara vez son nominados a Mejor Película, a menos que estén disfrazados de drama (ej: «El Silencio de los Corderos»).

El sistema premia lo que lo hace sentirse culturalmente relevante y serio, a menudo en detrimento de la innovación pura o el puro entretenimiento.

  1. El Sesgo Ideológico: Narrativas de Redención

• Ejemplo: «Figuras Ocultas» (2016) vs. una crítica más directa al sistema.

o El Hecho: «Figuras Ocultas» fue un éxito de crítica y taquilla, nominada a Mejor Película. Cuenta la historia de matemáticas afroamericanas en la NASA.

o El Sesgo Sistémico: La Academia tiende a premiar narrativas de progreso y redención que son reconfortantes para su audiencia mayoritariamente liberal. «Figuras Ocultas» es una historia de triunfo dentro del sistema («mira, estas mujeres superaron el racismo y contribuyeron al éxito de EE.UU.»).

  1. El Poder Económico

• El Hecho: Los estudios gastan millones en campañas para promocionar a sus películas y talentos entre los votantes de la Academia.

• El Sesgo Sistémico: Esto no es soborno, es marketing. Pero crea una barrera de entrada económica. Un estudio pequeño o una película independiente no puede competir con la saturación publicitaria de un gran estudio. La visibilidad constante crea una impresión de «importancia» y «calidad» que se convierte en una profecía autocumplida.

• La Prueba del Sesgo: Es bien conocido que ganar premios en festivales o tener una campaña agresiva es a menudo más decisivo que la calidad intrínseca de la película. Esto convierte el Óscar en una extensión del poder de mercado de los grandes estudios, que pueden usar el premio para aumentar aún más sus ganancias y prestigio.

Conclusión: El Filtrado como Fabricación de la Realidad

El mecanismo estructural no es una sola cosa, sino la sinergia de estos elementos:

  1. La creación de un campo con reglas propias.
  2. La definición de un canon y un hábitus.
  3. La aplicación de criterios de calidad aparentemente objetivos, pero culturalmente sesgados.
  4. La influencia de factores económicos y de prestigio.

En conjunto, estos mecanismos crean un «sentido común» institucionalizado. No es que «oculten» la realidad, sino que construyen activamente la realidad que la mayoría de la sociedad acepta como válida y legítima. La falsificación no es siempre intencional; es el subproducto inevitable de un sistema que intenta categorizar, premiar y transmitir conocimiento dentro de un contexto cultural, histórico y económico específico.
En ambos casos estudiados, el sesgo sistémico es la brújula invisible que guía las decisiones.

En los Nobel, la brújula apunta hacia el poder geopolítico occidental y la ciencia de grandes recursos. En los Óscar, apunta hacia la autolegitimación de Hollywood, una ideología liberal reconfortante y los intereses económicos de la industria. No es una simple conspiración, es la lógica interna de cualquier institución que, al intentar definir «lo mejor», inevitablemente refleja y refuerza los intereses de poder que la sostienen.

Se trata de un efecto sistémico y no de una mala intención individual.

4.- La Fabricación del Consentimiento

• Es el proceso mediante el cual los medios de comunicación, en apariencia libres e independientes, promueven los intereses de las élites políticas y económicas, generando un «consenso» social que legitima políticas sin necesidad de coerción directa.

• No se trata de una conspiración, sino de un sistema estructural que filtra la información según los intereses del poder.

• El mecanismo de desinformación general se desarrolla como un círculo sin fin, pero con fases diferenciadas:

  1. Fabricación de narrativas desde think tanks y élites políticas
  2. Amplificación mediática y sesgo ideológico: Selección y omisión de información. Presentar hipótesis como hechos y repetición constante.
  3. Criminalización del disenso
  4. Explotación de sesgos cognitivos y emocionales
  5. Colusión entre agencias de inteligencia y medios: Filtraciones selectivas y uso de fuentes anónimas con impunidad.

• Las consecuencias sociopolíticas están a la vista: Polarización y erosión de la confianza y justificación de censura.

• Todo esto tiene un objetivo: En la era de la información, la comunicación se ha convertido en un campo de batalla. El periodismo, tradicionalmente garante de la verdad, es instrumentalizado para influir en la opinión pública, desestabilizar adversarios y legitimar acciones bélicas. Se realiza un uso estratégico de la información por Estados, grupos armados o actores políticos para:

• Desinformar: Debilitar la credibilidad del enemigo (ej.: falsas atrocidades).

• Legitimar acciones: Justificar intervenciones bajo narrativas de «liberación» o «defensa».

• Movilizar apoyo: Unificar a la población tras objetivos nacionales.

• Para los que no comulgan con la línea “oficial” se ponen en marcha dos acciones represivas: la censura y el «Asesinato Social».

• Este último lo podemos definir como la destrucción sistemática de la identidad, dignidad y redes comunitarias de un individuo o grupo para anular su voz. No es muerte física, pero sí simbólica y política.

Opera con la:

  1. Criminalización: Asociar al disidente con delitos (terrorismo).
  2. Patologización: Presentar sus denuncias como «locura» o «paranoia».
  3. Aislamiento: Medios y poderes económicos cortan sus alianzas (ej.: quitar publicidad, veto en eventos).
  4. Linchamiento digital: Campañas de odio orquestadas en redes.

• Basta recordar el caso de Julian Assange.

• Y esto, sumado a la Espiral del Silencio (ver Noelle-Neumann, The Spiral of Silence, 1984), junto a la Censura algorítmica y la Filtración selectiva producen el Efecto chilling effect, que provoca que Intelectuales y periodistas prefieran no investigar relatos alternativos para evitar ser asociados, por ejemplo, con la «desinformación rusa».

En resumen

• Se trata de exponer un contexto para justificar y mejor comprender la expresión de “sicarios mediáticos” que podemos utilizar para describir a aquellos que son encargados de desprestigiar a cualquiera que desafíe los designios de la clase dominante en Occidente.

• Y es que los “sicarios mediáticos” van más allá de etiquetar a cualquier opositor real conforme al consenso fabricado por los medios dominantes como por ejemplo el de “proruso” o “agente del Kremlin”, y su objetivo probado es el “asesinato civil” de las voces disidentes, en tanto en cuanto no surtan efecto previos chantajes, extorsión, desprestigio personal, acusaciones falsas, soborno, ataques a la familia, patrimonio, y otras medidas criminales mafiosas.

• La relación entre un sicario mediático con la red de inteligencia de la OTAN es directa. El sicario mediático está integrado en una estructura dependiente de otra filantrópica, compuesta de fundaciones, ONGs y Tink Tanks tras la cual se esconden indisimuladamente los intereses privados de las grandes corporaciones y del capital financiero. La función de este tipo de sicarios mediáticos es transmitir una orden: “ten cuidado”.

5.- Un ejemplo reciente de Falsificación de la Realidad

• Recientemente, se celebró en la ciudad rusa de Nizhni Nóvgorod el Festival Mundial de la Juventud de este año 2025. Como ponente en calidad de experto fue invitado el abogado y youtubers español Rubén Gisbert.

• Gisbert defendió unos lazos de buena vecindad entre Europa y Rusia: «Creo que era más importante que nunca estar aquí y enseñar a la gente la maravilla que es realmente Rusia y no la mentira y la propaganda con la que inundan a los españoles».

• Su ponencia se titulaba “La libertad de información en la tormenta geopolítica” y la pronunció ante más de 1000 participantes de 150 países.

• Pues bien, antes de llegar a Rusia, Rubén Gisbert fue víctima de una campaña de difamación. Como ejemplo, el periódico digital, bien financiado por los grupos corporativos publicó un artículo repugnante, un bulo de tamaño cósmico. Ver AQUÍ.

• Casi simultáneamente, el canal de TV La Sexta, del grupo mediático oligopólico Atresmedia, que también sostiene a la “agencia de verificación” Newtral, redactó un artículo y dio una información en uno de sus programas, totalmente injuriosa y calumniosa plagado de mentiras. Pero además estaba lleno de inexactitudes en aspectos básicos que denotan que no se molestaron ni lo más mínimo en conocer la localización y las circunstancias de Festival Ver AQUÍ.

• No tuvieron ni el rigor de poner correctamente la localización del evento hasta que ante el ridículo tuvieron que modificar la noticia corrigiendo dicho aspecto.

• Y no es la primera vez que este comunicador, como ha pasado con otros muchos, han sido víctimas de este tipo de campañas de manipulación y desinformación descarada. Ver AQUÍ

En conclusión, creemos que la situación de la desinformación en España y Europa es gravísima. Fundamentalmente porque es sistémica, masiva y al servicio de intereses corporativos que dominan ampliamente la absoluta mayoría de los medios de comunicación y las supuestas “agencias de verificación”.

Es España no hay medios de comunicación. Hay un inmenso aparato de propaganda de guerra al servicio de intereses extranjeros. Malos tiempos para la Libertad…

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